Iguacel quedó expuesto en la causa Cuadernos: contradicciones, falsedades y un testimonio que hizo agua

El exadministrador de Vialidad Nacional durante el gobierno de Mauricio Macri compareció como testigo en el juicio por la causa Cuadernos, pero su declaración terminó convirtiéndose en un problema para la propia acusación. Repitió afirmaciones que ya habían sido descartadas en otros expedientes, no pudo sostenerlas frente a las preguntas de las defensas y dejó una imagen muy distinta a la que esperaba la fiscalía.

Por Bruno A. Monteverde para NLI

La nueva audiencia del juicio oral por la denominada causa Cuadernos dejó un escenario inesperado para quienes sostienen la acusación. Javier Iguacel, uno de los principales funcionarios del área de infraestructura durante el gobierno de Mauricio Macri y uno de los testigos que la fiscalía consideraba relevantes para reforzar la hipótesis de un supuesto esquema de corrupción en la obra pública, terminó protagonizando una declaración plagada de contradicciones, vacilaciones y afirmaciones que ya habían sido desmentidas en procesos judiciales anteriores. Lejos de consolidar la acusación, su exposición abrió nuevos interrogantes sobre la consistencia de parte de las pruebas y de los argumentos que durante años alimentaron una de las causas judiciales de mayor impacto político en la Argentina.

Durante varias horas de audiencia, Iguacel insistió en un discurso conocido. Volvió a sostener que durante los gobiernos kirchneristas se habían pagado obras que nunca fueron ejecutadas y que existieron sobreprecios sistemáticos en contratos de infraestructura. Sin embargo, cuando las defensas comenzaron a requerir precisiones concretas sobre expedientes, certificaciones técnicas, inspecciones o dictámenes que respaldaran esas afirmaciones, el exfuncionario comenzó a trastabillar. Las respuestas fueron imprecisas, en algunos casos contradictorias y, en otros, directamente incompatibles con documentación incorporada en distintos expedientes judiciales.

Las afirmaciones que ya habían sido descartadas

Uno de los puntos más delicados de la audiencia estuvo vinculado con la reiteración de una hipótesis que la propia Justicia había dejado de lado en el juicio por la obra pública en Santa Cruz. Iguacel volvió a afirmar que existieron «obras fantasmas» y certificados de trabajos inexistentes. Sin embargo, ese argumento había perdido fuerza hace tiempo precisamente porque las pericias y la documentación técnica no permitieron sostener semejante acusación en los términos originalmente planteados.

Las defensas aprovecharon esa circunstancia para confrontar al testigo con antecedentes judiciales y con resoluciones que ya habían descartado esa teoría. Frente a esas preguntas, Iguacel no logró explicar por qué insistía con afirmaciones que no habían quedado acreditadas ni siquiera en procesos anteriores donde esos mismos hechos habían sido exhaustivamente debatidos. La situación dejó expuesta una debilidad importante del testimonio: buena parte de sus afirmaciones parecían apoyarse más en apreciaciones personales o reconstrucciones políticas que en elementos objetivos verificables.

Un testimonio bajo presión

La audiencia también mostró cómo el interrogatorio de las defensas modificó el desarrollo previsto por la fiscalía. Mientras el relato inicial de Iguacel se apoyó en conceptos generales sobre supuestas irregularidades en la contratación de obra pública, el avance de las preguntas obligó al exfuncionario a descender al terreno de los expedientes concretos, las licitaciones específicas y los controles administrativos.

Fue allí donde comenzaron las mayores dificultades. En distintas oportunidades el exadministrador de Vialidad respondió que no recordaba determinados documentos, reconoció desconocer aspectos técnicos de algunos procedimientos o no pudo explicar las diferencias entre sus afirmaciones y la documentación obrante en las causas judiciales. Esa secuencia terminó debilitando la contundencia que inicialmente pretendía imprimirle a su declaración y dejó instalada la sensación de que varias de las afirmaciones realizadas durante años en el debate público carecían del respaldo documental necesario para sostenerse en un juicio oral.

La situación no pasó inadvertida para quienes siguen de cerca el proceso. Diversos analistas judiciales señalaron que el desarrollo de la audiencia mostró una diferencia sustancial entre las afirmaciones mediáticas que durante años rodearon la causa y las exigencias probatorias que impone un juicio oral, donde cada dato debe ser respaldado con evidencia concreta y puede ser sometido a un exhaustivo contrainterrogatorio.

La causa Cuadernos y el peso de las pruebas

La declaración de Iguacel vuelve a poner sobre la mesa un aspecto central de la denominada causa Cuadernos: la distancia entre las hipótesis construidas durante la etapa de instrucción y las pruebas efectivamente debatidas en el juicio oral. A medida que avanza el proceso, muchos de los testimonios que parecían contundentes cuando eran difundidos públicamente deben enfrentarse ahora al rigor propio del contradictorio judicial.

En ese contexto, el desempeño del exfuncionario macrista aparece como un revés para la estrategia acusatoria. Lejos de aportar nuevos elementos sólidos, su exposición terminó siendo utilizada por las defensas para cuestionar la consistencia de afirmaciones históricas que durante años fueron presentadas como verdades incuestionables.

La audiencia dejó una conclusión difícil de ignorar: en un juicio oral no alcanza con repetir denuncias o consignas que tuvieron fuerte repercusión política y mediática. Cada afirmación debe sostenerse con documentos, pericias y pruebas verificables. Cuando eso no ocurre, el testimonio pierde fuerza y puede incluso transformarse en un elemento favorable para la parte que pretendía perjudicar. La declaración de Javier Iguacel parece haber recorrido precisamente ese camino y reabrió el debate sobre la solidez de algunos de los pilares sobre los que se edificó una de las causas judiciales más trascendentes de la última década.


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1 comentario

  1. Otro esbirro inútil del heredero rico de la ‘Ndrangheta calabresa. Tiempos de lógicas del poder, el manejo del Estado y los conglomerados económicos que , más menos se pueden comparar conceptualmente con esas estructuras de tipo mafioso. Y se puede llegar a ser presidente…

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