River quedó eliminado de la Copa Sudamericana 2026 ante Independiente Santa Fe después de empatar 1-1 en el Monumental y perder 8-7 en una interminable definición por penales. La eliminación profundiza una crisis futbolística que ya había dejado al equipo afuera de la Copa Argentina y con un arranque preocupante en el Clausura, mientras la continuidad de Eduardo Coudet quedó nuevamente en el centro de la escena.
Por Ignacio Elfratini para NLI

La noche que River necesitaba transformar en una recuperación terminó convirtiéndose en otro capítulo de una temporada que empieza a adquirir contornos de fracaso. El equipo de Eduardo “Chacho” Coudet tenía el Monumental repleto, una serie abierta después del 0-0 de la ida en Bogotá y la obligación de avanzar a los cuartos de final de la Copa Sudamericana, pero terminó dejando escapar una ventaja que parecía suficiente y cayó ante Independiente Santa Fe en una definición por penales que se extendió hasta las 22 ejecuciones. El 1-1 de los 90 minutos ya era un golpe duro, porque River había conseguido ponerse en ventaja con un gol de Sebastián Driussi y no logró sostenerla hasta el final; el desenlace desde los doce pasos terminó de convertir la frustración en una crisis que ya no puede explicarse solamente como una mala noche.
El problema para River es que la eliminación no aparece aislada dentro de una campaña irregular, sino que llega después de una acumulación de resultados que fueron erosionando la confianza en el entrenador y en el funcionamiento del equipo. El conjunto millonario había quedado eliminado de la Copa Argentina frente a Aldosivi, perdió la final del Torneo Apertura ante Belgrano y comenzó el Clausura con una serie de derrotas que encendieron las alarmas. Según los datos publicados tras la eliminación internacional, Coudet acumula 13 victorias, 5 empates y 8 derrotas en 26 partidos oficiales, mientras River apenas consiguió ganar uno de sus últimos ocho encuentros. El dato más preocupante no es solamente estadístico: es la sensación de que el equipo todavía no encontró una identidad capaz de sostenerse cuando los partidos se vuelven decisivos.
Un equipo que no sabe cerrar los partidos
La eliminación frente a Santa Fe expuso nuevamente uno de los principales problemas del ciclo. River consiguió ponerse arriba, pero en lugar de administrar la ventaja desde el control del juego terminó permitiendo que el rival recuperara protagonismo hasta encontrar el empate. La mano de Lucas Martínez Quarta dentro del área derivó en el penal que Federico Fagúndez transformó en el 1-1, y a partir de allí el partido quedó sometido a una tensión que terminó trasladándose a los penales. No fue una caída producto de una goleada o de una superioridad aplastante del rival: fue, justamente, otra demostración de la dificultad que tiene este River para resolver los partidos cuando la obligación de ganar pesa sobre sus hombros.
La tanda fue un capítulo aparte. Después de que ambos equipos desperdiciaran ejecuciones y de que la definición llegara incluso a los arqueros, Santiago Beltrán tuvo la posibilidad de convertir pero falló su remate, mientras Weibmar Asprilla marcó para darle la clasificación al conjunto colombiano. El resultado final, 8-7 para Santa Fe, dejó a River fuera de una competencia que se había convertido en uno de los últimos grandes objetivos disponibles para el semestre. El golpe es todavía mayor porque la Copa Sudamericana aparecía como la posibilidad concreta de recomponer una temporada que ya había sufrido demasiados tropiezos en el ámbito doméstico.
Y hay otro elemento que vuelve especialmente incómoda la situación: el plantel que tiene River no fue construido precisamente bajo la lógica de la austeridad. La dirigencia realizó una fuerte inversión para conformar un equipo con nombres de jerarquía internacional, entre ellos Ángel Correa, Thiago Almada y Nicolás Otamendi. Por eso, el debate sobre Coudet no se reduce a si el equipo juega bien o mal: la discusión también involucra el rendimiento de una estructura deportiva armada para competir por títulos y que, por ahora, está encontrando dificultades incluso para sostenerse en los torneos que disputa.
El futuro de Coudet, otra vez en discusión
La eliminación colocó al entrenador en una posición extremadamente delicada. Coudet decidió no brindar la conferencia de prensa posterior al partido, una determinación que profundizó la incertidumbre alrededor de su continuidad. Según distintos reportes, su futuro deberá definirse en las próximas horas y existe la posibilidad de una reunión con la dirigencia para evaluar el rumbo del equipo. Algunas versiones periodísticas incluso hablan de una salida inminente, aunque hasta el momento las informaciones no son completamente coincidentes y la situación debe ser presentada como una definición todavía abierta.
Lo cierto es que Coudet llegó a River después de la salida de Marcelo Gallardo con la enorme responsabilidad de conducir una reconstrucción deportiva y rápidamente quedó atrapado en una sucesión de resultados que no le dio margen para consolidar su proyecto. En un club como River, donde cada eliminación internacional tiene una dimensión particular y donde la exigencia no se mide únicamente por la posición en una tabla, perder una serie en el Monumental frente a un rival colombiano después de haber quedado eliminado de la Copa Argentina transforma cualquier argumento de paciencia en una discusión mucho más difícil. La dirigencia puede entender que el proyecto necesita tiempo, pero el fútbol profesional también tiene una lógica menos indulgente: cuando los objetivos desaparecen, el entrenador queda expuesto.
El próximo partido será ante Banfield, por la séptima fecha del Torneo Clausura, y podría convertirse en el primer escenario de una nueva etapa, ya sea con Coudet intentando resistir al frente del equipo o con River buscando rápidamente un reemplazante. La cuestión central, sin embargo, no es solamente quién se sentará en el banco, sino qué quiere construir River después de una serie de decisiones deportivas que todavía no consiguieron traducirse en un equipo competitivo y confiable. Cambiar de entrenador puede producir un impacto inmediato, pero difícilmente resolverá por sí solo los problemas estructurales que aparecen cuando un plantel costoso no encuentra funcionamiento, cuando los partidos decisivos se escapan y cuando la presión empieza a convertirse en un factor determinante.
River todavía tiene tiempo para rescatar parte de la temporada, pero la eliminación frente a Santa Fe modifica completamente el escenario. El equipo perdió una competencia internacional, acumula golpes en el ámbito local y dejó a su entrenador pendiendo de una decisión dirigencial que puede marcar el rumbo de los próximos meses. En el Monumental no hubo solamente una eliminación por penales: hubo una nueva señal de que el proyecto futbolístico está lejos de aquello que River esperaba cuando apostó por Coudet y reforzó el plantel con nombres de peso. Ahora la pelota está en manos de la dirigencia, pero la pregunta que sobrevuela Núñez es mucho más profunda que la continuidad de un técnico: ¿cuánto tiempo más puede River sostener un proyecto que todavía no logró convertirse en equipo?
Ficha del partido
Copa Sudamericana 2026 – Octavos de final, vuelta
River Plate 1 (7) – Independiente Santa Fe 1 (8)
Estadio: Monumental, Buenos Aires
Ida: Independiente Santa Fe 0 – River Plate 0
Goles: Sebastián Driussi (River); Federico Fagúndez, de penal (Santa Fe)
Definición: Santa Fe ganó 8-7 por penales
Penales: 22 ejecuciones en total
Clasificado: Independiente Santa Fe, a cuartos de final
Próximo rival: Vasco da Gama
Entrenador de River: Eduardo Coudet
Situación: continuidad en duda tras la eliminación.
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