Francisco Cerúndolo apareció cuando más hacía falta, barrió 6-1 y 6-0 a Mert Alkaya y cerró 3-1 la serie ante Turquía en el Ruca Che de Neuquén. Después del inesperado traspié en el dobles, el número uno argentino no dejó lugar para el suspenso y aseguró la presencia nacional en los Qualifiers de la Copa Davis 2027.
Por Ignacio Elfrantini para NLI

Argentina necesitaba cerrar la serie y lo hizo de la manera más contundente posible. Francisco Cerúndolo salió a la cancha en el Ruca Che de Neuquén, tomó la responsabilidad del cuarto punto y convirtió una definición que podía complicarse en una exhibición de autoridad: 6-1 y 6-0 sobre Mert Alkaya, en apenas 47 minutos, para que la Selección Argentina derrotara 3-1 a Turquía y mantuviera su lugar en el Grupo Mundial de la Copa Davis. El triunfo no sólo puso fin a la serie sino que aseguró el regreso del equipo nacional a los Qualifiers de 2027.
El escenario había quedado preparado el sábado, cuando Argentina consiguió una ventaja de 2-0 que parecía encaminar rápidamente la eliminatoria. Cerúndolo, número uno argentino y actualmente 23° del ranking ATP, había abierto la serie con un triunfo sobre Yanki Erel por 6-0 y 6-4, mientras que Thiago Tirante derrotó a Alkaya por 6-2 y 6-4. Dos victorias en los individuales habían dejado al conjunto conducido por Javier Frana a apenas un punto de conseguir el objetivo.
Pero la Copa Davis tiene esa particularidad que la diferencia de cualquier torneo individual: cuando parece que todo está encaminado, aparece un partido capaz de cambiar el clima de una serie entera. Y eso ocurrió este domingo. Guido Andreozzi y Andrés Molteni, una dupla argentina con experiencia, no pudo conseguir el punto definitivo y cayó 6-4 y 6-4 ante Arda Azkara y Yanki Erel. Turquía descontó, se puso 2-1 y obligó a Argentina a volver a poner en cancha a su principal figura.
Ahí apareció nuevamente Cerúndolo. Y apareció con una contundencia que despejó cualquier fantasma. Frente a Alkaya, 296° del mundo según las clasificaciones consignadas en las coberturas posteriores, el argentino impuso desde el primer peloteo una diferencia enorme de intensidad, velocidad y precisión. El 6-1 del primer set ya marcaba una superioridad clara; el 6-0 del segundo directamente convirtió el cierre de la serie en una demostración de poderío. Alkaya no encontró respuestas y Cerúndolo resolvió el partido sin concederle margen para intentar una reacción.
Un equipo que vuelve a tomar impulso
La victoria tiene además un valor particular para el tenis argentino porque llega después de una temporada que había comenzado con un golpe duro. Argentina perdió 3-2 frente a Corea del Sur en la primera ronda de los Qualifiers y quedó obligada a disputar esta serie para evitar quedar fuera del Grupo Mundial. El triunfo frente a Turquía permite ahora recuperar el camino hacia la competencia por el título y garantiza que el equipo nacional vuelva a tener una oportunidad en febrero de 2027. El rival y la condición de local o visitante se conocerán posteriormente mediante el sorteo correspondiente.
También hubo un componente simbólico: Argentina volvió a jugar como local en la Copa Davis después de más de dos años y medio y lo hizo por primera vez en la historia de la competencia en territorio patagónico. El Ruca Che, en Neuquén, recibió a un equipo que necesitaba recuperar el vínculo con su público y terminó convirtiéndose en escenario de una victoria importante para reconstruir el camino internacional.
Y en esa reconstrucción, Cerúndolo aparece como la referencia indiscutible de esta formación argentina. El porteño ganó sus dos partidos de singles, aportó dos de los tres puntos que terminaron definiendo la serie y respondió cada vez que el equipo necesitó de su principal raqueta. Primero abrió el camino contra Erel. Después, cuando el inesperado traspié del dobles obligó a cambiar los planes, volvió a salir a la cancha y liquidó el asunto frente a Alkaya.
La escena final fue, entonces, mucho más que un simple 3-1. Argentina necesitaba ganar para seguir entre los mejores y ganó. Necesitaba que su número uno asumiera la responsabilidad y Cerúndolo respondió. Necesitaba recuperarse del golpe del dobles y lo hizo con una paliza tenística. En un torneo donde la camiseta, el público y la presión pesan de una manera diferente, el equipo de Javier Frana consiguió en Neuquén algo que todavía no es un título, pero sí una condición indispensable para volver a buscarlo: permanecer en carrera.
Diez años después de aquella histórica conquista de 2016, la Copa Davis vuelve a encontrar a Argentina construyendo desde abajo, con una camada que combina jugadores experimentados y jóvenes que empiezan a ocupar espacios importantes. El 3-1 ante Turquía no permite todavía hablar de regreso a la gloria, pero sí de un paso necesario para volver a intentarlo. Y si algo dejó esta serie es una certeza deportiva: cuando la pelota quemó y hubo que cerrar la puerta, Francisco Cerúndolo estuvo ahí para hacerlo.
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