Trump, otra vez bajo acusación: ex Miss Suiza denunció que fue violada por el actual presidente estadounidense

Beatrice Keul acusó a Donald Trump de violación por un episodio ocurrido en 1993. Su testimonio integra un informe demócrata del Congreso sobre los vínculos del presidente con Jeffrey Epstein.

Por Bruno A. Monteverde para NLI

Hombre y mujer posando juntos, el hombre lleva una chaqueta oscura y corbata, la mujer usa un vestido elegante y un collar de perlas, ambos sonríen.

El testimonio de Beatrice Keul vuelve a poner en el centro de la escena internacional las denuncias de violencia sexual contra Donald Trump y sus vínculos con Jeffrey Epstein. La exmodelo suiza afirmó que fue violada en una suite del Hotel Plaza de Nueva York en noviembre de 1993. El caso forma parte de un informe impulsado por legisladores demócratas que reúne testimonios de mujeres y reclama profundizar la investigación sobre el entorno del actual presidente estadounidense. La Casa Blanca rechazó las acusaciones.

Una denuncia que vuelve a sacudir a la Casa Blanca

La historia se remonta a noviembre de 1993, cuando Beatrice Keul, ex Miss Suiza y modelo profesional de 24 años, participaba de actividades vinculadas al concurso de belleza American Dream Pageant, organizado en el entorno empresarial de Donald Trump. Más de tres décadas después, su testimonio vuelve a adquirir dimensión pública en medio de las controversias que rodean los vínculos del presidente estadounidense con Jeffrey Epstein, el financista condenado por delitos sexuales que mantuvo relaciones con figuras influyentes de la política, los negocios y el espectáculo.

Según el relato de Keul recogido en un informe difundido el lunes 26 de octubre por legisladores demócratas del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, Trump la habría violado en una suite del Hotel Plaza de Nueva York, establecimiento que entonces pertenecía al empresario. La mujer declaró ante integrantes del comité y describió una agresión que, de acuerdo con su testimonio, le provocó lesiones físicas y un estado de terror.

La denuncia no apareció por primera vez en estos días. Lo que adquirió nueva relevancia es su incorporación a un documento parlamentario que busca reunir y examinar las acusaciones contra Trump y sus conexiones con Epstein. El informe presenta once testimonios de mujeres y sostiene que las relaciones entre ambos hombres y determinadas actividades sociales deben ser examinadas con mayor profundidad.

El dato central no es solamente la gravedad de la acusación individual, sino también el contexto en el que, según el testimonio, se habría producido: un circuito de concursos de belleza, promesas de oportunidades profesionales y contactos con hombres que concentraban poder económico y social.

Promesas de una carrera y una agresión denunciada

De acuerdo con el documento, Keul había sido convocada por Jill Harth, organizadora del certamen, para participar en actividades realizadas en Atlantic City y Nueva York. Durante un almuerzo con la prensa, la modelo habría conocido a Trump y a Epstein. Según su declaración, ambos le ofrecieron ayudarla a conseguir una visa estadounidense y facilitar su ingreso a la Universidad de Nueva York.

Más tarde, siempre de acuerdo con su relato, un representante de Trump la invitó a reunirse con el empresario en la habitación que ocupaba en el Hotel Plaza. Keul creyó que el encuentro podía abrirle oportunidades para desarrollar su carrera y continuar su formación académica.

La mujer declaró que, una vez dentro de la suite, Trump la habría sujetado por detrás y violado por la fuerza. El informe recoge su descripción de una agresión que le habría provocado sangrado y hematomas en distintas partes del cuerpo. También sostiene que, después del episodio, el empresario volvió a mencionar las promesas de ayuda y le exigió que mantuviera silencio sobre lo sucedido.

Keul relató que quedó conmocionada y aterrorizada. Según el documento, continuó vinculada al concurso y regresó posteriormente a Suiza. Semanas más tarde, rechazó participar en otro certamen patrocinado por Trump en Hawái. Tiempo después, el empresario habría vuelto a contactarla para ofrecerle asistencia con la visa y su eventual ingreso a la universidad, propuesta que ella también rechazó.

Estos detalles son parte de la declaración de la denunciante y de la reconstrucción incluida en el informe parlamentario. La acusación contra Trump por este episodio no se tradujo, hasta el momento de la publicación de la información, en una imputación penal.

El caso Epstein y las preguntas sobre el poder

El informe de los demócratas del Comité Judicial no se limita al testimonio de Keul. Reúne acusaciones de once mujeres sobre presuntas conductas sexuales abusivas vinculadas a Trump y examina los contactos del presidente con Epstein. Entre los testimonios mencionados hay denuncias de agresión sexual y violación, algunas de las cuales ya habían sido difundidas anteriormente.

Los legisladores demócratas reclamaron que el Departamento de Justicia designe un fiscal especial independiente para investigar las conexiones y las acusaciones incluidas en el documento. También plantearon interrogantes sobre el tratamiento oficial de los archivos vinculados a Epstein y sobre la necesidad de esclarecer hechos que involucran a personas con poder político y económico.

La cuestión trasciende la confrontación partidaria en Washington. El caso vuelve a plantear una pregunta de fondo: hasta dónde pueden llegar las investigaciones cuando las personas señaladas ocupan posiciones de máxima influencia y disponen de recursos para defender su imagen pública. La transparencia de los documentos, el acceso de las víctimas a la Justicia y la independencia de quienes deben investigar resultan centrales para que las acusaciones puedan ser examinadas con rigor.

La Casa Blanca negó categóricamente las denuncias. Su portavoz, Lauren Bis, sostuvo que las acusaciones son falsas y calificó el informe como un intento de los demócratas de perjudicar políticamente al presidente. También afirmó que Trump expulsó a Epstein de su club de Mar-a-Lago y que el mandatario quedó exonerado de todo lo relacionado con él.

Esa respuesta oficial no resuelve por sí misma las preguntas planteadas por los testimonios. Tampoco el contenido de un informe legislativo equivale a una sentencia judicial. La responsabilidad de determinar los hechos corresponde a las instancias competentes, a partir de pruebas que puedan ser examinadas y contrastadas.

Sin embargo, el impacto político resulta innegable. Trump vuelve a quedar expuesto a acusaciones graves en un asunto que combina violencia sexual, relaciones con un personaje central de una trama de explotación de menores y mujeres, y controversias sobre el acceso a información pública.

La denuncia de Beatrice Keul pone nuevamente sobre la mesa una historia que se extiende durante décadas. Su testimonio deberá ser evaluado en el marco de una investigación seria, sin que el poder del acusado ni la disputa partidaria sustituyan el examen de los hechos. La pregunta que atraviesa el caso Epstein sigue abierta: cuánto falta conocer sobre las redes de relaciones, los mecanismos de protección y las responsabilidades de quienes pudieron haber tenido información sobre los abusos.


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