Con el 26% de los votos escrutados, el exmaestro y seminarista James Talarico suma el 58,97% contra el 39,49% de Ken Paxton, el «guerrero MAGA» que Donald Trump bendijo y que llegó a esta elección con un juicio político a cuestas. Todavía no hay ganador proyectado, pero si la tendencia se sostiene, Texas mandaría al Senado a su primer demócrata desde 1988.
Por la Redacción de NLI

Nota en desarrollo.
En el estado que durante tres décadas fue la caja fuerte del Partido Republicano, la noche electoral arrancó con una sorpresa de las grandes. Con algo más de un cuarto de los votos contados, el demócrata James Talarico reúne 1.582.020 votos (58,97%), contra 1.059.451 (39,49%) del republicano Ken Paxton, el candidato de Trump. El libertario Ted Brown suma 41.346 votos (1,54%).
A esta altura del conteo, la diferencia es de más de 520.000 votos y casi 20 puntos. Según el cálculo de NBC News, para alcanzar a Talarico, Paxton necesitaría quedarse con el 52,6% de todo lo que falta contar. Cuesta arriba, por donde se lo mire.
El «guerrero» que no se animó a debatir
Paxton no es un republicano cualquiera. Lleva tres mandatos como fiscal general de Texas y en 2023 la Cámara de Representantes texana, controlada por su propio partido, le hizo un juicio político por corrupción y abuso de cargo. El Senado estatal lo absolvió. También enfrentó un proceso federal y salió indemne. Y por si el currículum quedaba corto, fue quien encabezó la ofensiva judicial para dar vuelta la elección presidencial de 2020 y uno de los oradores del acto trumpista que precedió al asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021.
Con esos antecedentes, la plana mayor republicana del Senado presionó una y otra vez a la Casa Blanca para que apoyara al senador John Cornyn, que buscaba su quinto mandato. Cornyn advertía que con Paxton de candidato la banca corría peligro. Nadie le hizo caso. A una semana de la segunda vuelta interna de mayo, Trump presentó a Paxton como un «verdadero guerrero MAGA» y le dio su apoyo. Paxton le ganó a Cornyn por casi 28 puntos: fue la primera vez desde 1970 que un senador de Texas perdió la candidatura de su propio partido.
Ya con la candidatura en el bolsillo, el «guerrero» no se animó a debatir. Talarico lo desafió una y otra vez y Paxton nunca aceptó. Así, esta fue la primera elección al Senado en Texas desde el año 2000 sin un cara a cara entre los candidatos de los dos grandes partidos. En lugar de debatir, prefirió tildar a su rival de ser el demócrata más radical que haya competido en el estado. Su vida privada tampoco le dio respiro: en 2025 su esposa, Angela Paxton, le pidió el divorcio «por motivos bíblicos» y lo acusó de adulterio, algo que él negó.
El maestro que la rompió con Rogan
Del otro lado está James Talarico: 37 años, diputado estatal desde 2018, exmaestro de escuela media y seminarista presbiteriano. Se hizo conocido en todo el país por sus cruces con los republicanos en la Legislatura texana, que se viralizaban en las redes, y terminó de explotar cuando el famoso podcaster Joe Rogan le dijo al aire que debería ser candidato a presidente.
En marzo le ganó la interna demócrata a la diputada nacional Jasmine Crockett sin necesidad de segunda vuelta. Después armó una campaña con tres ejes: los trabajadores antes que las corporaciones, una salud más barata y la defensa de la escuela pública. Su enemigo declarado no fue tanto Paxton como los megadonantes multimillonarios y el sistema político que financian. En la carrera por la recaudación también le sacó ventaja al candidato de Trump.
Desde Truth Social, Trump llegó a decir que Talarico podía ser «el peor candidato» que había visto en su vida. Habrá que ver qué opina esta noche.
38 años de sequía
Ningún demócrata gana una elección en todo el estado de Texas desde 1994, y el estado no manda un senador demócrata a Washington desde 1988. Si los números de esta noche se confirman, Talarico rompería las dos rachas de un saque.
Eso sí: las encuestas anticipaban una pelea bastante más pareja. A mediados de octubre, la Universidad de Houston daba 48% a 46% a favor de Talarico, y en el cierre de campaña AtlasIntel lo ponía 51,3% a 45,4%. El conteo parcial muestra una ventaja mucho más amplia, así que para hablar de cambio histórico con todas las letras habrá que esperar a que se cuente el resto de los votos.
El Senado, en juego
Texas no es una banca más. Para quedarse con el control del Senado, los demócratas necesitan arrebatarles cuatro bancas a los republicanos, y esta sería la primera de la lista. Justo la que Cornyn había advertido que se podía perder.
Trump eligió al candidato más leal, no al más presentable, y el conteo de esta noche se parece mucho a la factura. Si los números se sostienen, el «guerrero MAGA» que no se animó a debatir habrá logrado lo que ningún demócrata consiguió en 38 años: entregarles a los demócratas la banca de Texas en el Senado.

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