Una periodista le preguntó en televisión por una colecta y, según contaron, terminó llorando. Otra difundió un reclamo judicial y quedó demandada. La que pidió la rendición de cuentas, también. Y el Presidente, en vez de pedir los números, aplaudió.
Por Lola Santacreta para NLI

Santiago Maratea construyó su marca a fuerza de transparencia: «colecta», alias, captura del saldo y a otra cosa. Pero alcanzó con que tres mujeres le preguntaran qué pasó con la plata de un refugio de animales para que el influencer solidario mostrara otra cara: gritos, «caradura», demandas y un aplauso presidencial de regalo.
El refugio de los 18,5 millones
La historia arranca en 2021. Un incendio destruyó el Refugio de Eli, en Adrogué, donde Eli rescata perros y gatos. Maratea lanzó una colecta con un objetivo de 10 millones de pesos y juntó 18,5 millones. El proyecto prometía una vivienda sustentable de cuatro ambientes y la remodelación de los caniles.
Años después, la creadora de contenido Natalí Rodríguez visitó el lugar y salió a preguntar. Según su relato, a Eli «le entregaron una casa vacía, sin muebles ni nada», una vivienda prefabricada que, sostiene, cuesta bastante menos que lo recaudado, y un horno eléctrico que Maratea había mostrado entre las compras nunca habría llegado. En Infama lo resumió sin anestesia: «Maratea gestionó la colecta y fue un desastre».
Maratea rechaza todo. En un video de febrero de este año aseguró que destinó $18.081.379 a obras (mano de obra, arquitectas, platea, cámaras sépticas y sistema de agua) y el resto a agrimensura, a la escritura a nombre de la responsable del refugio y a pagar deudas de servicios. Dijo que mostró facturas y planos, y que si hay maderas y paredes deterioradas es por falta de mantenimiento en los años posteriores. «Nunca robé un mango», repitió.
Hasta ahí, una discusión de números. Lo que vino después fue otra cosa.
«Hice más de treinta colectas, China»
En la grabación de PH, Podemos Hablar (Telefe), la periodista China Ansa le propuso un cambio de roles: qué le reprocharía él a Santiago Maratea si fuera uno de los donantes. Cuando ella mencionó el refugio como una historia «inconclusa», aclarando que no lo estaba acusando de nada, Maratea explotó: «¿Cómo carajo querés que me lo tome?».
Siguió con el repertorio completo: «No nos hagamos los inocentes», «vos como periodista no fuiste a averiguar nada», «hice más de treinta colectas». Y cuando el conductor Andy Kusnetzoff intentó bajar la tensión, el influencer avisó que si la idea era que él y la China se reconciliaran le parecía «una pelotudez». La grabación se cortó durante veinte minutos. Según contó Marcelo Polino, Ansa terminó llorando.
«No más palabras Sr. Juez»
Ahí apareció el que faltaba. Javier Milei citó en X el posteo de un usuario que celebraba cómo Maratea había puesto «a esta boluda en su lugar» y trataba a Ansa de «pasivo agresiva ignorante». La respuesta del Presidente: «No más palabras Sr. Juez». Horas después redobló: habló de una «emboscada a un invitado por no ser kuka» y calificó de «gravísimo» que la pregunta la hubiera sugerido la producción.
Un Presidente que, en lugar de preguntar dónde está la rendición de cuentas de una colecta pública, sale a bancar un insulto contra una periodista. No es la primera vez: como te contamos en NLI, Milei insultó a los periodistas que lo esperaban después de un discurso de Adorni, y el hostigamiento a la prensa ya es una marca de su gestión.
Tampoco sorprende la sintonía. En junio, Maratea publicó un video defendiendo al Gobierno en el que propuso «psicopatear» a los opositores y reivindicó al Gordo Dan, el streamer libertario. Dios los cría y ellos se juntan.
Demandas para las que preguntan
La tercera en la lista es Fernanda Iglesias. La panelista de Puro Show difundió que había un reclamo judicial por la rendición de cuentas y que Maratea no se habría presentado a mediaciones. Él respondió con un video en Instagram: dijo que eso era mentira, que el que había iniciado acciones era él (primero contra Rodríguez, por sus dichos sobre el refugio) y que a Iglesias también le había hecho una demanda por daños y perjuicios que nunca contestó. Sobre la demanda por rendición de cuentas, dijo que no estaba notificado y que se enteró por los medios. Y cuestionó que los que reclaman tengan legitimación para pedirle los números.
Iglesias le contestó en Puro Show: aseguró que nunca fue notificada de ninguna mediación ni demanda, lo desafió a ir a la Justicia («te juro que re voy») y le recordó que en eltrece había prometido una rendición de cuentas que no presentó. «Santiago, presentá la rendición de cuentas y se acaba el tema», le pidió. También contó que, desde el cruce, en redes la tratan de «kuka».
Para ser justos con Maratea: la IGJ determinó que no hubo «controversias» en su colecta para Independiente. Pero eso fue otra colecta. Y para cerrar la del refugio alcanzaba con los papeles, no con los gritos.
Las que preguntan
Tres mujeres hicieron la misma pregunta: qué pasó con la plata. Una recibió un «¿cómo carajo querés que me lo tome?», otra un «qué caradura» y una demanda, la tercera otra demanda. Y desde la Casa Rosada, un «Sr. Juez» para el que trató de «boluda» a una de ellas.
¿Por qué un hombre que dice no tener nada que ocultar reacciona así cada vez que una mujer le pide explicaciones? ¿Y por qué el Presidente prefiere celebrar el destrato antes que exigir transparencia sobre dinero donado por miles de personas?
Maratea juntó plata para un refugio. Las preguntas también se juntan, y no se contestan con un reel. Presentá los números, Santi: es la única colecta que te falta.
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