Santiago Peña renunció, Diputados lo acusó por unanimidad y el Senado tenía que decidir qué hacer con él. Pero cuando se votaba la renuncia, los legisladores de su propio partido se levantaron y se fueron. Sin quórum, la sesión se cayó y Paraguay terminó el día con un presidente que se fue pero sigue estando.
Por Bruno A. Monteverde para NLI

Paraguay vivió este jueves uno de esos días que parecen escritos por un guionista con poca paciencia. A la mañana, Santiago Peña era presidente. Al mediodía, había renunciado. A la tarde, Diputados lo acusó para un juicio político. Y a la noche, nadie sabía bien qué era: la sesión del Congreso que tenía que tratar su renuncia se levantó por falta de quórum, después de que los legisladores del Partido Colorado abandonaran la sala en plena votación.
Como te contamos en NLI, todo empezó con la caída de Ueno Bank, el banco del grupo del que Peña fue socio, intervenido el martes por el Banco Central con millones de ahorristas adentro y cientos de millones de dólares de fondos públicos, incluida la plata de los jubilados.
La renuncia por video
Peña anunció su salida en un video publicado en X. «He tomado la decisión de presentar mi renuncia a la presidencia de la República», dijo, y habló de «la estabilidad de nuestro país» y de «la paz social». Cerca de las 13:30, el ministro del Interior, Enrique Riera, entregó la carta en el Congreso. El presidente, en cambio, no apareció: ABC Color tituló que su paradero se desconocía.
El golpe final había venido de su propia casa. Minutos antes, Horacio Cartes, presidente del Partido Colorado y padrino político de Peña, anunció que el partido acompañaría el juicio político porque no iba a estar «del lado del latrocinio de los fondos públicos, privados y de los jubilados». El que lo puso en la presidencia le soltó la mano en una línea.
Diputados: 78 a 0
La renuncia no frenó nada. La Cámara de Diputados aprobó por unanimidad, con 78 votos a favor y ninguno en contra, la acusación para el juicio político contra Peña, y la mandó al Senado. En cambio, rechazó el pedido de juicio político contra el vicepresidente Pedro Alliana, que así quedó habilitado para asumir. La opositora Rocío Vallejo, de Patria Querida, una de las impulsoras de la acusación, lo resumió así: el problema ya no es la plata, es la confianza.

La sesión que se cayó
A las 17 se reunió el Congreso para resolver si aceptaba o rechazaba la renuncia. Ahí apareció la jugada. Según ABC Color, cuando el Senado ya se había pronunciado, los diputados oficialistas se retiraron de sus bancas en pleno conteo y dejaron a la Cámara Baja por debajo de los 41 legisladores necesarios para sesionar. Infobae informó que también se fueron senadores colorados. Sin quórum, la sesión se levantó y la renuncia quedó en suspenso.
¿Por qué importa? Porque no da lo mismo cómo se va Peña. Si el Congreso acepta la renuncia, según legisladores consultados por la prensa paraguaya, el expresidente podría quedar con fueros. Si el Senado sigue adelante con el juicio político y lo destituye, queda expuesto a ser juzgado. Por eso la oposición habla de un «pacto de impunidad». «No aceptamos la renuncia de Santiago Peña. Se tiene que hacer el juicio político», escribió la senadora Esperanza Martínez. Al terminar el plenario frustrado, el senador Ovelar lo dijo sin vueltas: «No sé qué quieren hacer los oficialistas». Y anunció que pedirá una nueva sesión de urgencia.
Según contó la senadora Celeste Amarilla, el presidente del Congreso, Basilio «Bachi» Núñez, le confirmó que, como la renuncia no se terminó de tratar, el juicio político sigue plenamente vigente y debería continuar en el Senado.
Mientras tanto, la calle
Afuera del Congreso, el clima no es de trámite parlamentario. Durante dos noches seguidas, cientos de personas se manifestaron en Asunción, y las fuerzas de seguridad respondieron con gases lacrimógenos, balines y camiones hidrantes. Los ahorristas de Ueno siguen sin poder tocar su plata: el Banco Central ofreció un primer pago de hasta 10 millones de guaraníes, unos 1.700 dólares. La Fiscalía pidió prisión preventiva para Miguel Vázquez, fundador del banco, y arresto domiciliario para otros siete directivos.
Y el que espera en la puerta es Alliana. Según Infobae, con él Paraguay mantendrá la misma política exterior de Peña. Es decir: cambia el apellido, sigue el mismo modelo y el mismo partido. Como remarcó el senador Rafael Filizzola en el recinto: «Se va Peña, pero queda el mismo grupo político».
¿Se irá Peña con fueros por la puerta de atrás o lo va a juzgar el Senado? ¿Y quién les devuelve la plata a los jubilados mientras los colorados se levantan de las bancas?
Peña renunció, pero su partido no lo dejó irse del todo. En Paraguay, el aliado regional de Javier Milei terminó el día en el limbo: ni presidente ni juzgado. Los que sí saben dónde están son los ahorristas: en la fila, esperando su plata.
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