Con el 40,3 % de las mesas escrutadas, la izquierdista Jeannette Jara y el ultraderechista José Antonio Kast disputarán la presidencia de Chile el próximo 14 de diciembre. El sorpresivo avance del populista Franco Parisi reconfigura una elección marcada por la fatiga social y el desgaste del gobierno de Boric.
Por la Redacción de Noticias La Insuperable

La noche electoral chilena volvió a demostrar que, en tiempos turbulentos, la política se mueve en terrenos movedizos. Con resultados preliminares del Servicio Electoral, la exministra comunista Jeannette Jara cosecha un 26,4 % de los votos, mientras que el ultracatólico José Antonio Kast se posiciona apenas dos puntos por detrás, con un 24,4 %. Un escenario mucho más apretado del que anticipaban los sondeos previos a la veda, que proyectaban para Jara una ventaja holgada por encima del 30 %.
El factor Parisi, otra vez
En un país atravesado por los efectos duraderos del estallido social de 2019 y por un desencanto profundo con la dirigencia tradicional, la sorpresa volvió a llamarse Franco Parisi. Con un 18,4 %, el economista radicado en Estados Unidos repite la performance disruptiva que ya había exhibido en 2021 y vuelve a capitalizar el voto bronca, sobre todo en las regiones mineras del norte. Su crecimiento añade incertidumbre al balotaje: ni Jara ni Kast pueden subestimar el peso de esta tercera fuerza que, sin estructura territorial ni militancia tradicional, supo instalarse como árbitro inesperado.
La derecha fracturada: Kaiser y Matthei, los grandes derrotados
El ultraderechista libertario Johannes Kaiser, a quien varias encuestas colocaban incluso por encima de Kast, protagoniza una de las caídas más estrepitosas de la jornada. Lo mismo ocurre con Evelyn Matthei, representante de la derecha clásica, que queda relegada a un cuarto puesto compartido. Ambos sectores llegan debilitados a una segunda vuelta que exigirá negociaciones tensas, gestos públicos y unificación discursiva ante el ascenso sostenido de Kast.
Un Congreso que podría virar a la derecha
Además de elegir presidente, más de 15,6 millones de chilenos votaron para renovar por completo la Cámara de Diputados (155 bancas) y 23 de los 25 senadores. El conteo legislativo comenzará una vez finalizado el escrutinio presidencial, pero los sondeos previos anticipan un avance significativo del conservadurismo. Si se confirma, cualquier futura administración deberá gobernar con un Parlamento fragmentado y con peso creciente de las derechas, un dato nada menor para lo que se viene.
Cansancio social y fin de ciclo para Boric
El proceso electoral se da en un clima de fatiga política, luego de años consecutivos de votaciones, plebiscitos constitucionales fallidos y un malestar persistente por la gestión de Gabriel Boric, cuya aprobación ronda el 30 %. El mandatario dejará La Moneda en marzo, y desde 2006 ningún presidente chileno logró que un correligionario continúe su proyecto político. Todo indica que esta tendencia de alternancia volverá a confirmarse.
Hacia un balotaje decisivo
Si Jara —la candidata de la izquierda institucional— no alcanza el 50 % más uno de los votos, Chile regresará a las urnas el 14 de diciembre para definir quién administrará un país partido, cansado y en plena redefinición de su futuro político. En juego no sólo está la gobernabilidad interna, sino también el peso regional de un Chile que, una vez más, se convierte en termómetro de los reacomodamientos ideológicos de América Latina.
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