La mentira viral sobre el jamón y el cáncer: qué dijo realmente la OMS

En los últimos días volvió a circular en redes sociales una afirmación alarmista que asegura que la Organización Mundial de la Salud (OMS) equiparó el consumo de jamón con el hábito de fumar en términos de riesgo cancerígeno. La frase, repetida sin contexto ni rigor científico, es falsa y distorsiona de manera grave lo que efectivamente sostienen los organismos internacionales de salud.

Por Alina C. Galifante para NLI

Qué evaluó la OMS y por qué se generó la confusión

En 2015, el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC), organismo especializado que depende de la OMS, publicó una evaluación exhaustiva sobre la relación entre el consumo de carnes y el riesgo de cáncer. En ese informe, las carnes procesadas —como jamón, salchichas, embutidos y fiambres curados— fueron clasificadas como carcinógenas para los seres humanos.

Ese dato es real. Lo que no es real es la interpretación que se viralizó después.

La confusión surge porque el sistema de clasificación del IARC no mide cuán peligroso es algo, sino qué tan sólida es la evidencia científica de que puede causar cáncer. Por eso, sustancias o exposiciones muy distintas pueden compartir la misma categoría sin tener el mismo impacto sobre la salud.

Por qué no es correcto comparar jamón y tabaco

El tabaco también está incluido en la categoría de carcinógenos confirmados. Sin embargo, eso no significa que el riesgo sea comparable.

Fumar está asociado a múltiples tipos de cáncer, enfermedades cardiovasculares y respiratorias, y representa una de las principales causas evitables de muerte en el mundo. El consumo de carnes procesadas, en cambio, se vincula de manera específica con un aumento del riesgo de cáncer colorrectal, y ese aumento es estadísticamente significativo pero mucho menor.

La propia OMS aclaró en su momento que la magnitud del riesgo del tabaco es ampliamente superior y que la clasificación no debe interpretarse como una escala de peligrosidad.

Qué dicen los datos reales sobre el riesgo

Los estudios analizados por el IARC indican que consumir diariamente 50 gramos de carne procesada —una porción equivalente a dos o tres fetas de jamón— se asocia con un aumento aproximado del 18 % en el riesgo relativo de cáncer colorrectal.

Es clave entender qué significa “riesgo relativo”. No implica que una persona que coma jamón vaya a desarrollar cáncer, sino que dentro de una población, el riesgo aumenta en relación con quienes no lo consumen. El riesgo absoluto sigue siendo bajo, especialmente si el consumo es ocasional y la dieta general es equilibrada.

Qué mecanismos están involucrados

La ciencia identificó varios factores que pueden explicar esta asociación:

  • El uso de nitritos y nitratos en el procesamiento de carnes, que pueden transformarse en compuestos capaces de dañar el ADN.
  • Los métodos de curado, salazón y ahumado, que favorecen la formación de sustancias potencialmente genotóxicas.
  • El hierro hemo, presente en las carnes, que puede promover procesos inflamatorios en el intestino cuando el consumo es elevado y sostenido.

Ninguno de estos mecanismos actúa de forma automática ni aislada, sino en combinación con otros factores como el patrón alimentario general, el sedentarismo, el consumo de alcohol y los antecedentes personales.

Qué recomienda hoy la salud pública

Las recomendaciones actuales de los organismos de salud son claras y razonables: moderar el consumo de carnes procesadas, priorizar alimentos frescos, aumentar la ingesta de frutas, verduras y fibra, y sostener hábitos saludables de manera integral.

No se trata de demonizar alimentos ni de generar miedo, sino de informar con precisión para tomar decisiones conscientes.

Desinformación, alarmismo y redes sociales

La frase que circula en redes sociales simplifica y exagera un dato científico hasta volverlo falso. Este tipo de mensajes, lejos de contribuir a la salud pública, erosionan la confianza en la información científica y generan confusión.

La OMS nunca afirmó que comer jamón sea “tan cancerígeno como fumar”, ni lo sugirió de manera implícita. La comparación es incorrecta y no se sostiene desde ningún enfoque epidemiológico serio.

En síntesis

La carne procesada está asociada a un mayor riesgo de cáncer colorrectal, pero ese riesgo no es comparable al del tabaco. Comprender cómo se construye la evidencia científica es clave para no caer en simplificaciones engañosas que circulan con facilidad en redes, pero carecen de sustento real.


Descubre más desde Noticias La Insuperable

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario