
Conmover y hacer pensar sin sacrificar la idea de entretener y divertir: 40 años de creación teatral de Marcelo Allasino que hasta fines de junio se potenciarán en los escenarios de El Excéntrico de la 18ª y en La Fenice.
Poe Silvina Belén para NLI ·
El teatro no desaparece cuando
faltan políticas públicas. Se precariza.
-M. A.
Marcelo Allasino es un director al que, siendo teatrista pleno e independiente, la tiranía del lenguaje igual le colgó el sambenito de gestor cultural, un apelativo con el que se autodefine el grueso de los mercaderes del espectáculo, un colectivo de la impostura que para beneficio propio empobrece a artistas y artes escénicas.
Pero Allasino, no hay duda, está en las antípodas de estos mercaderes: “La gestión cultural vino de la mano de la necesidad. Yo tenía una compañía con la que queríamos hacer teatro en una ciudad muy pequeña, donde las condiciones de laburo y las formas posibles eran muy pocas. Entonces nos lo teníamos que inventar todo.”, explicaba en la entrevista del pasado 27 de marzo para Tiempo, con Belauza.
El Estado, hoy capturado por un enemigo jurado del teatro: el libertarianismo extremista, supo estar presente con políticas de estímulo a la cultura, fue una Edad de Oro que el director capitalizó en favor de la creación, los espacios, la dramaturgia, el público y los artistas en su ciudad, Rafaela, y en otras localidades.

Su compromiso con el teatro en esa etapa lo llevó a ser el primer director artístico del Festival de Teatro de Rafaela, también secretario de Cultura de esa ciudad, director ejecutivo del Instituto Nacional del Teatro (INT) y presidente de Iberescena.
En la arriba citada entrevista con Belauza, «Chelo» Allasino resume los vaivenes de cuatro décadas y deja su clara visión del quehacer teatral:
En estos 40 años pude ver cómo la situación ha sido tan cambiante: de tener un Estado súper presente, con políticas y legislación pensadas para generar acceso a la cultura, a un presente que es la antítesis de eso. Lo importante es poder resistir y sostener proyectos artísticos que intentan darle voz a lo que nos suena. Hay un teatro hegemónico que tiñe cada vez más la escena argentina, y el teatro público también se está tiñendo de eso, de lo que regula el mercado; el teatro independiente también. Se está rigiendo por la diversión liviana, el poco trabajo, el éxito asegurado. El teatro tiene que garantizar un espacio para el pensamiento y la diversidad. Y en ese sentido van estas obras que estamos compartiendo: No yo, 0615 y Mis palabras. Van en contra de todo aquello, sin por eso sacrificar la idea de entretener y divertir: también nos interesa conmover y hacer pensar.

Entre Rafaela y Buenos aires, a modo de festejo y continuidad de un extenso compromiso, se presentan La tortuga, de autoría del propio Marcelo Allasino, reestreno en La Fenice, y 0615, de Pauline Peyrade, en El Excéntrico de la 18ª, espacio escénico que en junio presentará otra obra escrita por Allasino: Mis palabras.

En Buenos Aires: Marcelo Allasino, 40 años de creación teatral, presentó en marzo No yo, de Samuel Beckett, y presentará 0615 el 25 de abril a las 22:30 y Mis palabras los domingos, del 7 al 28 de junio a las 17:00, en El Excéntrico de la 18ª, Lerma 420, CABA. En Rafaela, Santa Fe: La Tortuga, viernes y sábados a las 21:00, domingos a las 20:00, en La Fenice -sala teatral de la Sociedad Italiana-, Almirante Brown 300-400, Rafaela.
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