Boca venció 1 a 0 a River en el Monumental por la fecha 15 del Torneo Apertura 2026, en un partido cerrado que se definió sobre el final del primer tiempo con un penal convertido por Leandro Paredes.
Por Ignacio Elfratini para NLI

El único gol del encuentro llegó a los 50 minutos de la primera etapa, cuando el árbitro Darío Herrera sancionó penal tras revisar en el VAR una mano de Lautaro Rivero dentro del área. Paredes se hizo cargo de la ejecución y definió con precisión para poner el 1 a 0 definitivo.
Un partido friccionado y con pocas situaciones
El desarrollo fue típico de Superclásico: mucha disputa, ritmo cortado y escasas llegadas claras. Durante el primer tiempo, River tuvo una de las pocas aproximaciones con un remate de Maxi Salas que pasó cerca, mientras que Boca apostó a transiciones rápidas sin demasiada profundidad.
El trámite se volvió cada vez más físico, con numerosas infracciones y poco juego asociado. En ese contexto, el error puntual terminó inclinando la balanza.
El penal que cambió todo
La jugada clave nació de una acción iniciada por el propio Paredes, que habilitó a Miguel Merentiel. El delantero remató dentro del área y la pelota impactó en el brazo de Rivero. Tras la revisión del VAR, Herrera sancionó penal.
El mediocampista campeón del mundo no falló: ejecutó con seguridad y abrió el marcador en la última acción del primer tiempo, en lo que fue además el primer penal para Boca en el Monumental en más de una década.
River empujó, pero sin claridad
En el complemento, el equipo de Eduardo Coudet intentó asumir el protagonismo y adelantó sus líneas, pero careció de profundidad y eficacia para generar peligro real. Boca, en cambio, se mostró ordenado, defendió la ventaja y tuvo incluso alguna contra para ampliar la diferencia.
El conjunto local también estuvo condicionado por la salida temprana de Sebastián Driussi por lesión, lo que le restó peso ofensivo en un partido ya de por sí trabado.
Tres puntos que pesan en la tabla
El triunfo le permite a Boca sumar tres puntos clave en el tramo final de la fase regular y posicionarse con fuerza en la pelea por la clasificación. River, en cambio, pierde terreno y deja pasar una oportunidad importante como local.
Sin sobrarle nada, Boca hizo lo que exigen estos partidos: aprovechar la que tuvo y sostener la ventaja. En un clásico donde casi no hubo juego, la diferencia la marcó un detalle.
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