La comunidad universitaria protagonizará este martes una nueva demostración de fuerza política y social contra el ajuste impulsado por el Gobierno nacional. La cuarta Marcha Federal Universitaria desde la llegada de Milei al poder tendrá su epicentro en Plaza de Mayo y reunirá a estudiantes, docentes, no docentes, rectores y organizaciones sindicales de todo el país bajo una consigna común: exigir el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario y denunciar el vaciamiento presupuestario de las universidades públicas.
Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI

El acto central está convocado para las 17 horas frente a Casa Rosada, aunque las columnas comenzarán a movilizarse desde mucho antes. La UBA confirmó que marchará desde las 14 horas partiendo de Plaza Houssay, mientras que la CGT, las CTA y distintos gremios universitarios concentrarán en diferentes puntos del centro porteño para confluir en Plaza de Mayo. Se esperan además movilizaciones simultáneas en Córdoba, Rosario, Santa Fe, Mendoza y otras ciudades universitarias del país.
La protesta se produce en un contexto de creciente tensión entre las universidades nacionales y el Ejecutivo. El reclamo central apunta al incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario aprobada por el Congreso en 2025, una norma que Milei intentó bloquear mediante vetos y presentaciones judiciales pese a que ya fue ratificada por el Parlamento y respaldada en fallos de la Justicia. Rectores y gremios denuncian que el Gobierno continúa congelando partidas esenciales para el funcionamiento académico, científico y salarial del sistema universitario.
Según datos difundidos por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), las transferencias al sistema universitario cayeron un 45,6% desde fines de 2023. El deterioro golpea especialmente a docentes y no docentes, cuyos salarios sufrieron una fuerte pérdida frente a la inflación, pero también afecta becas estudiantiles, investigación científica, infraestructura y programas de asistencia educativa.
La convocatoria busca reeditar el impacto político que tuvieron las masivas movilizaciones universitarias de 2024 y 2025, que lograron instalar el conflicto educativo como uno de los principales focos de resistencia social al modelo libertario. Esta vez, además, el malestar creció luego de conocerse nuevos recortes presupuestarios destinados a educación y ciencia para sostener el objetivo oficial de superávit fiscal.
Una protesta que ya excede lo universitario
La marcha de este martes no será solamente un reclamo sectorial. La participación de centrales sindicales, organizaciones sociales y sectores políticos opositores muestra que el conflicto universitario se transformó en un símbolo más amplio contra el programa de ajuste de Milei. Desde la Federación Universitaria Argentina (FUA) y el CIN insistieron en que la defensa de la universidad pública implica también defender “la movilidad social, la ciencia y el desarrollo nacional”.
El Gobierno, por su parte, mantiene su postura de no ejecutar plenamente la ley argumentando que su aplicación afectaría el equilibrio fiscal. Sin embargo, el endurecimiento oficial no hizo más que profundizar el conflicto y multiplicar las adhesiones a la protesta. En las últimas semanas hubo clases públicas, paros docentes y pronunciamientos de referentes culturales, científicos y académicos en defensa de la educación pública.
Plaza de Mayo como escenario del choque político
La movilización de hoy volverá a poner a Plaza de Mayo como escenario de una disputa política central de la Argentina actual: el enfrentamiento entre el ajuste permanente impulsado por Milei y sectores sociales que resisten el desmantelamiento de derechos históricos. Las universidades nacionales, una de las estructuras públicas con mayor legitimidad social del país, buscarán mostrar nuevamente capacidad de organización y masividad frente a un Gobierno que apuesta al desgaste y la confrontación permanente.
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