Quién es Pierre Gasly: el compañero de Colapinto que hoy sorprendió a la Fórmula 1 haciendo la Pole

Pierre Gasly acaba de protagonizar uno de esos capítulos que hacen de la Fórmula 1 una historia mucho más interesante que una simple tabla de tiempos. En Monza, el mismo circuito donde consiguió la única victoria de su carrera hace seis años, el francés de Alpine consiguió a los 30 años la primera pole position de su trayectoria en la categoría, después de 190 Grandes Premios. Superó por apenas 60 milésimas a George Russell y puso a un Alpine inesperadamente en la primera posición de una grilla que tendrá a su compañero Franco Colapinto largando séptimo, beneficiado por la penalización de Kimi Antonelli. Pero detrás de esa vuelta de 1m21s786 hay una historia bastante más larga: la de un chico de Rouen que creció entre karts, sacrificios familiares, ascensos, caídas, una brutal degradación de Red Bull, una victoria inolvidable y una reconstrucción personal que todavía continúa.

Por Ignacio Elfratini para NLI

Hay pilotos que llegan a la Fórmula 1 y rápidamente encuentran un lugar entre los grandes. Hay otros que pasan años intentando demostrar que pertenecen allí. Pierre Gasly pertenece claramente al segundo grupo, y quizá por eso su pole de este sábado tenga un sabor diferente. No apareció de la nada: llevaba casi una década persiguiendo una oportunidad semejante. La consiguió justamente en Monza, el escenario que ya había cambiado su vida en 2020 y que ahora volvió a regalarle una de las mayores alegrías de su carrera. En su intento final de clasificación, el francés clavó un 1m21s786, apenas seis centésimas más rápido que Russell, y consiguió algo que Alpine no lograba desde la época de Renault: colocar un auto de la estructura de Enstone en la pole.

Pero para entender quién es realmente Gasly hay que retroceder bastante más que seis años. Hay que volver a Rouen, Francia, y a una familia donde el automovilismo no era una actividad exótica sino parte de la vida cotidiana. Pierre nació el 7 de febrero de 1996 y es el menor de cinco hermanos. Su abuelo y su abuela estuvieron vinculados al karting, mientras que su padre, Jean-Jacques, compitió en karting, rally y carreras de resistencia. Tres de sus hermanos también corrieron en karting a nivel nacional. Para un chico que creció rodeado de motores, la pregunta nunca pareció ser si iba a correr, sino hasta dónde podía llegar.

El problema era que llegar a la Fórmula 1 cuesta muchísimo dinero incluso para los pilotos extraordinariamente talentosos. Gasly ha contado que sus padres tuvieron que hacer importantes sacrificios para sostener su carrera y buscar patrocinadores. Hubo noches en las que se quedaron trabajando hasta la madrugada para cerrar acuerdos que permitieran que Pierre pudiera seguir compitiendo. Ese detalle permite entender algo que muchas veces queda oculto detrás del glamour de la Fórmula 1: antes de los millones, los motorhomes y las grandes escuderías hay familias que pagan viajes, neumáticos, motores, inscripciones y temporadas enteras sin ninguna garantía de que el chico vaya a convertirse en profesional.

De los karts al sueño de la Fórmula 1

Gasly comenzó a competir en karting a los seis años, y rápidamente empezó a construir un recorrido que lo diferenciaría de otros jóvenes pilotos. En 2010 terminó como subcampeón del Campeonato de Europa CIK-FIA y al año siguiente dio el salto a los monoplazas en el campeonato francés de Fórmula 4. Aunque era el piloto más joven de la parrilla, terminó tercero. En 2013 llegó el primer gran título: se consagró campeón de la Eurocup Fórmula Renault 2.0, una categoría que históricamente funcionó como trampolín hacia las categorías superiores. Ese campeonato le abrió las puertas del programa de jóvenes pilotos de Red Bull.

A partir de allí, Gasly empezó a subir escalones con una regularidad que explicaba por qué Red Bull lo veía como un proyecto de Fórmula 1. En 2014 fue subcampeón de la Fórmula Renault 3.5, detrás de un piloto que luego se convertiría en uno de sus compañeros y rivales más conocidos: Carlos Sainz. Después llegó la GP2, el campeonato que precedió a la actual Fórmula 2, y allí Gasly terminó de demostrar que podía pelear por un título importante. En 2016, conduciendo para Prema, ganó el campeonato después de una temporada muy disputada con Antonio Giovinazzi. Terminó con cuatro victorias y nueve podios, y parecía tener todo listo para dar el salto definitivo.

Pero Red Bull tenía una particular manera de administrar sus talentos y Gasly tuvo que esperar. En lugar de entrar inmediatamente en la Fórmula 1, terminó compitiendo en la Super Fórmula japonesa, donde fue subcampeón en 2017. Aquella experiencia, lejos de ser un retroceso, terminó siendo fundamental: Gasly tuvo que adaptarse a un campeonato diferente, a circuitos desconocidos y a una cultura deportiva distinta. Y mientras competía en Japón llegó finalmente la llamada que había esperado durante años.

La Fórmula 1 lo esperaba en Toro Rosso.

Su debut llegó en 2017, reemplazando a Daniil Kvyat. Gasly apenas disputó cinco carreras aquella temporada, pero había cruzado la frontera que separa a los aspirantes de los pilotos de Fórmula 1. En 2018 consiguió una temporada completa con Toro Rosso-Honda y terminó 15.º en el campeonato con 29 puntos, mostrando actuaciones que llamaron la atención del equipo principal de Red Bull. El ascenso que había perseguido desde niño finalmente parecía estar llegando.

Red Bull, la caída y una herida que terminó convirtiéndose en combustible

En 2019 llegó la gran oportunidad. Daniel Ricciardo había abandonado Red Bull y Gasly fue elegido para ocupar el segundo asiento junto a Max Verstappen. Para cualquier piloto del programa Red Bull, aquello era el sueño cumplido: un auto capaz de ganar carreras, una estructura de punta y la posibilidad de demostrar que estaba preparado para pelear en la cima.

Pero la historia salió mal.

Gasly tuvo dificultades para adaptarse al RB15 y, mientras Verstappen acumulaba actuaciones cada vez más fuertes, el francés sufría para encontrar el mismo rendimiento. Después de las primeras doce carreras de la temporada, Red Bull tomó una decisión brutal: lo bajó nuevamente a Toro Rosso y promovió a Alexander Albon. Para Gasly no fue solamente una decisión deportiva. Fue un golpe personal. Había llegado al equipo principal convencido de que estaba ante el momento más importante de su carrera y, apenas unos meses después, volvía al equipo junior. La propia Fórmula 1 describió aquella situación como un golpe durísimo para su confianza.

Lo que hizo después probablemente sea lo que mejor explica al Gasly que vemos hoy.

En lugar de desaparecer, se reconstruyó. Volvió a Toro Rosso, recuperó confianza y empezó a sumar resultados importantes. En Brasil 2019 consiguió un segundo puesto, su primer podio en Fórmula 1, en una carrera espectacular en Interlagos. Aquello ya era una señal: el piloto que había sido considerado insuficiente para Red Bull estaba demostrando que podía subir al podio con un auto que no pertenecía a la elite.

Y entonces llegó Monza.

El 6 de septiembre de 2020, en plena temporada atravesada por la pandemia, Gasly protagonizó una de las victorias más inesperadas de la Fórmula 1 moderna. Un accidente de Charles Leclerc, una bandera roja, una estrategia acertada y una relargada cambiaron completamente el escenario. Gasly aprovechó cada oportunidad y terminó adelante de Carlos Sainz y Lance Stroll. AlphaTauri ganó en Monza y Gasly se convirtió en ganador de un Gran Premio.

La imagen del francés llorando dentro del auto después de cruzar la línea de llegada quedó como uno de los momentos más fuertes de aquella temporada. Y tenía sentido: apenas un año antes había sido expulsado de Red Bull. Ahora estaba en lo más alto de un podio de Fórmula 1.

Lo curioso es que aquella victoria no fue solamente un premio deportivo. También fue una especie de respuesta.

Red Bull le había dicho que no estaba listo.

Gasly respondió ganando un Gran Premio.

De AlphaTauri a Alpine: construir una carrera lejos de Red Bull

Gasly continuó varias temporadas en AlphaTauri, sumando actuaciones que consolidaron su reputación como uno de los pilotos más competitivos de la zona media. En 2021 terminó noveno en el campeonato con 110 puntos y volvió a subir al podio en Azerbaiyán. En 2022 llegó el momento de cerrar definitivamente su etapa dentro del universo Red Bull y aceptar un nuevo desafío: Alpine.

La llegada a Alpine significó algo importante en términos de identidad. Gasly dejó de ser el piloto que esperaba otra oportunidad en Red Bull para convertirse en el líder de un proyecto diferente. En 2023 terminó undécimo, en 2024 décimo y en 2025 atravesó una temporada mucho más difícil, pero su relación con la estructura francesa se fue fortaleciendo hasta convertirse en una pieza central del proyecto. En 2025 firmó un contrato que lo vinculó con Alpine hasta, al menos, el final de 2028.

Y allí aparece Franco Colapinto.

El argentino llegó a Alpine como piloto reserva en 2025 y terminó ocupando una butaca titular. Desde entonces, Gasly se convirtió en su compañero de equipo y, de alguna manera, también en una referencia directa para medir el crecimiento de Colapinto dentro de una escudería que atraviesa su propia transformación. La relación continuó durante 2026 y Alpine confirmó el pasado 27 de agosto que ambos seguirán juntos también en 2027.

La convivencia deportiva entre ambos tiene además un componente interesante. Gasly es un piloto con una enorme experiencia acumulada, una victoria, múltiples podios y cientos de largadas, mientras que Colapinto todavía está construyendo su trayectoria. Para el argentino, tener enfrente a un piloto como el francés significa una referencia permanente. Para Gasly, tener a un compañero joven y rápido también representa una forma de demostrar que su liderazgo dentro del equipo no depende solamente de la experiencia.

Y otra vez Monza: el círculo perfecto

Por eso lo ocurrido este sábado tiene algo de película.

Gasly consiguió su primera victoria en Fórmula 1 en Monza. Seis años después, volvió al mismo circuito y consiguió allí su primera pole. Lo hizo en su décima temporada en la categoría y en su carrera número 190, después de haber atravesado la humillación de ser degradado por Red Bull, la reconstrucción en Toro Rosso, aquella victoria inesperada de 2020, el crecimiento con AlphaTauri y su posterior consolidación en Alpine.

Y no fue una pole conseguida simplemente porque los favoritos fallaron. Alpine encontró un funcionamiento particularmente competitivo en Monza, con un auto que aprovechó las características de un circuito de altísima velocidad, el rendimiento de su unidad Mercedes y una estrategia de rebufos que resultó decisiva. Gasly fue cuarto en Q2 y apareció en el momento exacto de la Q3 para hacer su vuelta perfecta. Russell quedó a 60 milésimas.

La escena final fue casi perfecta para él: el francés celebrando con su equipo mientras del otro lado de la pista los favoritos miraban sorprendidos cómo un Alpine ocupaba el primer lugar. Y, además, con su compañero Colapinto avanzando hasta la séptima posición de partida después de la sanción que recibió Antonelli, que había clasificado séptimo pero deberá largar desde el fondo.

Hay todavía otra particularidad que vuelve especial esta pole. Apenas un día antes, Gasly había sufrido un duro golpe administrativo: la FIA confirmó la pérdida del tercer puesto que había obtenido en Mónaco, después de que prosperara una apelación vinculada a las sanciones por exceder el límite de velocidad en el pit lane. Alpine manifestó su desacuerdo con aquella decisión. Gasly llegó a Monza con esa frustración encima y respondió de la mejor manera posible: haciendo la vuelta más rápida de todos.

Por eso, cuando hoy se pregunta quién es Pierre Gasly, la respuesta no debería limitarse a decir que es “el compañero de Colapinto”.

Es un piloto que empezó a correr a los seis años en una familia atravesada por el automovilismo, que tuvo padres capaces de trabajar hasta la madrugada para conseguir patrocinadores, que ganó campeonatos antes de llegar a la Fórmula 1, que fue promovido al equipo grande de Red Bull y expulsado apenas doce carreras después, que regresó al equipo junior, consiguió podios, ganó una carrera que parecía imposible y construyó una segunda vida deportiva lejos de la estructura que alguna vez lo descartó.

Y ahora, a los 30 años, cuando muchos podrían pensar que sus mejores oportunidades ya pasaron, acaba de conseguir aquello que le faltaba.

La pole position.

En Monza.

El mismo lugar donde seis años atrás había ganado su primer Gran Premio.

El mismo piloto que alguna vez fue bajado de Red Bull.

El compañero de Franco Colapinto.

Y, desde este sábado, también el hombre que saldrá primero en el Gran Premio de Italia.

La ficha de Pierre Gasly

Nombre completo: Pierre Jean-Jacques Gasly
Nacimiento: 7 de febrero de 1996
Lugar: Rouen, Francia
Edad: 30 años
Número: 10
Equipo actual: Alpine
Compañero: Franco Colapinto
Debut en F1: 2017, Toro Rosso
Victorias: 1, Gran Premio de Italia 2020
Podios: múltiples
Pole positions: 1, Gran Premio de Italia 2026
Campeonatos previos: Eurocup Fórmula Renault 2.0 (2013) y GP2 Series (2016)
Contrato actual: Alpine hasta, al menos, 2028
Próximo desafío: defender la pole en el Gran Premio de Italia de 2026, en Monza.


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