El Xeneize igualó 1-1 en Brasil, sostuvo la ventaja conseguida en La Bombonera y cerró una serie de cuartos de final que terminó 2-1 en el global. Leandro Lozano puso en ventaja a Boca y Domingos Duarte empató sobre el final. El equipo argentino aguantó el último empujón brasileño y ahora enfrentará a Vasco da Gama.
Por Ignacio Elfratini para NLI

Boca volvió a meterse entre los cuatro mejores de la Copa Sudamericana 2026. Lo hizo a la manera de las grandes noches internacionales: salió del Morumbí con un empate 1-1 frente a São Paulo, defendió hasta el último minuto la ventaja que había conseguido en la Bombonera y terminó celebrando una clasificación que durante buena parte de la noche pareció estar bajo control, aunque terminó obligándolo a sufrir hasta el final. El 1-0 conseguido en la ida terminó pesando como una mochila enorme para el conjunto brasileño, que necesitaba ganar para mantener viva la serie y que finalmente se quedó sin respuestas después de recibir el golpe de Leandro Lozano.
Una ventaja que Boca supo defender
El partido tuvo una lógica clara desde el comienzo. São Paulo estaba obligado a asumir la iniciativa porque necesitaba revertir la derrota sufrida en Buenos Aires, mientras Boca podía administrar el resultado global y esperar su momento. La diferencia mínima obtenida en la Bombonera había dejado al conjunto argentino en una situación particularmente favorable: un empate lo clasificaba directamente a semifinales, mientras que una victoria paulista por un solo gol llevaba la definición a los penales.
Boca entendió ese escenario y jugó buena parte del encuentro con una idea sencilla: cerrar espacios, no regalar transiciones y esperar que apareciera alguna oportunidad para golpear. No necesitaba transformar el partido en una carrera de ida y vuelta. Necesitaba sobrevivir al empuje local y, sobre todo, evitar que São Paulo encontrara rápidamente un gol que cambiara por completo el desarrollo de la serie.
El premio llegó en el segundo tiempo. A los 60 minutos, Leandro Lozano apareció para poner el 1-0, aprovechando una falla defensiva del conjunto brasileño y dejando al Xeneize con una ventaja todavía mayor en el resultado acumulado: 2-0.
El gol tuvo un efecto inmediato. São Paulo quedó obligado a marcar dos veces para avanzar sin penales y Boca pasó a tener todavía más espacio para jugar con la desesperación de su rival. Durante varios minutos, la clasificación pareció prácticamente sentenciada.
São Paulo reaccionó, pero Boca no se cayó
El conjunto brasileño, sin embargo, no abandonó la pelea. Con el reloj corriendo comenzó a empujar cada vez más cerca del arco argentino y encontró el descuento cuando ya quedaba muy poco. Domingos Duarte marcó de cabeza a los 89 minutos, colocando el 1-1 y devolviéndole una cuota de tensión enorme a los instantes finales.
Ahí apareció el verdadero valor de la ventaja conseguida en Buenos Aires. São Paulo necesitaba otro gol para eliminar a Boca y ya no tenía prácticamente margen temporal para construirlo. El Xeneize tuvo que resistir los últimos ataques, defender cada pelota como si fuera la última y soportar un cierre cargado de nervios.
Incluso hubo una situación que pudo haber modificado completamente el desenlace. Ryan Francisco convirtió para São Paulo, pero el gol fue anulado por posición adelantada después de la revisión del VAR, una decisión que generó reclamos del conjunto brasileño. La jugada terminó siendo uno de los últimos capítulos de una serie en la que Boca consiguió sostener la diferencia que había construido en casa.
El pitazo final confirmó lo que el Xeneize había ido a buscar: 1-1 en el Morumbí, 2-1 en el resultado global y clasificación a semifinales.
Ahora viene Vasco da Gama
La clasificación coloca a Boca nuevamente en una instancia decisiva de una competencia internacional. En semifinales tendrá enfrente a Vasco da Gama, que eliminó a Independiente Santa Fe después de ganar 2-0 el partido de vuelta y cerrar la serie con el mismo resultado global.
La serie contra São Paulo deja, además, una señal concreta: Boca consiguió superar dos partidos de altísima exigencia sin perder ninguno. Ganó 1-0 en la Bombonera y empató 1-1 en Brasil. No fue una clasificación construida desde una goleada ni desde una superioridad aplastante, sino desde la administración de una ventaja mínima, la capacidad para soportar momentos de presión y la eficacia suficiente para aprovechar los errores del rival.
En una copa de eliminación directa, donde muchas veces un detalle modifica toda una serie, Boca consiguió que aquella mínima diferencia obtenida en Buenos Aires valiera oro en el Morumbí. São Paulo tuvo que correr detrás del resultado durante 180 minutos y terminó pagando caro el gol de Merentiel en la ida y el de Lozano en la vuelta. El Xeneize, mientras tanto, vuelve a casa con el pasaje a semifinales y con una nueva oportunidad para meterse en la pelea grande por un título internacional.
La historia seguirá frente a Vasco. Y para Boca, después de una noche brasileña que terminó con sufrimiento pero también con clasificación, la Copa todavía está abierta.
Boca 2 – São Paulo 1, global
Ida: Boca 1-0 São Paulo
Vuelta: São Paulo 1-1 Boca
Goles: Leandro Lozano (60′, Boca); Domingos Duarte (89′, São Paulo)
Clasificado: Boca Juniors
Próximo rival: Vasco da Gama
Competencia: Copa Sudamericana 2026, semifinales
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