Cristina quiere volver a ser presidenta: Máximo Kirchner confirmó que irá en la boleta de 2027

Máximo Kirchner blanqueó lo que el kirchnerismo viene sosteniendo desde hace meses: Cristina Kirchner tiene la voluntad de volver a ser candidata a presidenta en 2027. El diputado nacional aseguró que la presentación realizada ante organismos de Naciones Unidas para revisar su condena y recuperar sus derechos políticos forma parte de ese camino y sostuvo que hay “un montón de gente” que quiere volver a votarla.

Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI

La definición política que faltaba llegó este lunes de boca de Máximo Kirchner: Cristina Fernández de Kirchner quiere ser candidata a presidenta en 2027. En una entrevista con Infobae, el diputado nacional y dirigente de La Cámpora vinculó directamente la ofensiva internacional emprendida por la expresidenta con su intención de volver a representar electoralmente a una parte de la sociedad argentina. “Desde el día que inició el camino de la ONU creo que tiene una voluntad de representar los intereses de argentinos y argentinas que entienden que ella puede ser nuevamente…”, afirmó. Y completó con una definición que atraviesa toda la discusión política que comienza a abrirse hacia 2027: “Hay un montón de gente que la quiere votar”.

La frase de Máximo cambia el alcance de una discusión que hasta ahora podía presentarse como una reivindicación del kirchnerismo o como una consigna de La Cámpora. Según el propio hijo de la expresidenta, la intención de Cristina es volver a competir por la Presidencia. De hecho, ante la pregunta sobre qué ocurriría si el próximo gobierno fuera peronista, fue todavía más directo: “Yo creo que el próximo gobierno, si es peronista, la presidenta debe ser Cristina”. No habló de una candidatura testimonial, de una eventual candidatura legislativa ni de una candidatura para ordenar una interna: habló de la Presidencia de la Nación.

“Hay un montón de gente que la quiere votar”

Máximo puso el acento en un aspecto central del planteo kirchnerista: la candidatura de Cristina no sería solamente una decisión partidaria, sino también una cuestión de representación electoral. “La capacidad electoral de Cristina está vista”, sostuvo, y recordó que la expresidenta fue candidata presidencial en tres oportunidades: ganó las elecciones de 2007 y 2011 y fue electa vicepresidenta en 2019. Desde esa perspectiva, el dirigente sostuvo que impedir que pueda presentarse supone privar de una opción electoral a quienes quieren elegirla y consideró que eso “le hace mal a la democracia”.

El argumento adquiere particular importancia porque Cristina continúa actualmente inhabilitada para ejercer cargos públicos a partir de la condena en la causa Vialidad. Su defensa recurrió a organismos de Naciones Unidas para reclamar la revisión del caso y la restitución de sus derechos políticos y civiles. Máximo interpretó esa decisión como una señal inequívoca de que la expresidenta pretende mantener abierta la posibilidad de participar en las elecciones de 2027. “Hoy no”, respondió cuando le señalaron que Cristina no puede ser candidata, pero inmediatamente explicó que la presentación ante la ONU busca precisamente modificar esa situación.

La discusión, entonces, queda planteada en términos políticos y jurídicos al mismo tiempo. Hoy Cristina no está habilitada para competir, pero el kirchnerismo trabaja para que esa situación pueda cambiar antes de 2027. Y la declaración de Máximo tiene un significado concreto: mientras otros sectores del peronismo comienzan a discutir nombres, alianzas y mecanismos electorales, el espacio que conduce Cristina vuelve a colocar su nombre en el centro de la escena presidencial.

Cristina, siempre

La entrevista también dejó otra definición que funciona como una señal hacia el interior del peronismo. Consultado sobre una eventual interna entre Axel Kicillof y Sergio Massa, Máximo respondió: “Para Cristina, siempre”. Cuando los periodistas le remarcaron que Cristina actualmente no puede competir, el diputado evitó aceptar esa exclusión como un dato político definitivo. En la misma entrevista insistió además en que existen diferencias políticas con Kicillof, entre ellas la conducción del Partido Justicialista nacional, que actualmente ejerce Cristina.

No es una cuestión menor. El nombre de Cristina vuelve a funcionar como ordenador del debate peronista, incluso en un escenario donde su candidatura todavía enfrenta un obstáculo jurídico concreto. Máximo planteó que Cristina debería ser una figura mucho más valorada y cuidada por la dirigencia del peronismo y reivindicó su lugar en la historia reciente del movimiento, particularmente el período iniciado con Néstor Kirchner en 2003 y continuado durante los gobiernos de Cristina hasta 2015.

La declaración también aparece pocos días después de que Máximo hubiera vuelto a reclamar públicamente que Cristina sea candidata. El 24 de septiembre había planteado que, si pudiera participar, el escenario debería resolverse democráticamente en las urnas. Ahora dio un paso adicional: afirmó que la propia Cristina mantiene la voluntad de competir. Así, la discusión deja de ser solamente “si el kirchnerismo quiere a Cristina” para convertirse en una pregunta mucho más concreta sobre qué ocurrirá si la expresidenta consigue recuperar sus derechos políticos antes del próximo proceso electoral.

En un peronismo atravesado por la disputa entre distintas conducciones y por el debate sobre quién deberá encabezar la reconstrucción opositora frente al gobierno de Javier Milei, Cristina vuelve a aparecer como una referencia electoral que sus dirigentes no están dispuestos a retirar de la cancha. La frase de Máximo fue inequívoca: “Hay un montón de gente que la quiere votar”. Y detrás de esa afirmación hay una definición política todavía más importante: para el kirchnerismo, la boleta de 2027 no está cerrada y el nombre de Cristina Fernández de Kirchner sigue siendo una posibilidad que pretende disputar hasta el final.


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