CRECE DESDE ABAJO: la pobreza subió por tercer trimestre consecutivo y Caputo se compara con su propio récord

Los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC muestran que la pobreza subió por tercer trimestre consecutivo y que la indigencia llegó al 8%. El dato oficial semestral ya había cortado la racha: 32,3% en la primera mitad de 2026. El Gobierno responde comparando contra su propio récord.

Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI

Imagen duplicada de un funcionario argentino con traje azul señalándose a sí mismo frente al Ministerio de Economía de la República Argentina.

La motosierra llegó a la mesa. Según el procesamiento de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que el INDEC publicó este jueves, la pobreza alcanzó al 34,4% de las personas en el segundo trimestre de 2026 y la indigencia, al 8%. Tres meses antes, en el primer trimestre, los valores eran 30% y 7%. Un año atrás, en el mismo trimestre de 2025, eran 31,4% y 6,9%.

Es la tercera suba trimestral consecutiva. En el tercer trimestre de 2025, la pobreza había tocado el 26,9%, según la estimación que difundió con bombos y platillos el propio Ministerio de Capital Humano. Después vinieron el 29,9% del cuarto trimestre, el 30% del primero de 2026 y ahora el 34,4%: 4,5 puntos más en apenas seis meses.

Traducido a personas: en doce meses, unos 800 mil argentinos cayeron bajo la línea de pobreza en los 31 aglomerados urbanos que releva la encuesta, y casi 300 mil de ellos directamente no llegan a cubrir la comida. Si esas tasas se proyectan a toda la población del país, la cuenta da alrededor de 16 millones de pobres y 3,7 millones de indigentes. Es una estimación, no un conteo oficial, pero marca el tamaño del problema.

Un dato que nadie festeja en Balcarce 50

Conviene ser precisos, porque el Gobierno no lo va a ser. El INDEC publica oficialmente la pobreza por semestre. El 34,4% surge del procesamiento trimestral de las bases de microdatos que el propio organismo difunde, y lo replicaron distintos análisis, entre ellos el boletín sociolaboral del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPYPP).

Pero el dato oficial ya había encendido la alarma. El 24 de septiembre, el INDEC informó que la pobreza fue del 32,3% en el primer semestre de 2026, contra el 28,2% del semestre anterior: 4,1 puntos más en seis meses. La indigencia pasó del 6,3% al 7,5%. Entre los chicos de 0 a 14 años, la pobreza alcanzó al 44,5%. Y el Noreste ya está en 41,5%.

La explicación del organismo fue de manual: los ingresos de los hogares aumentaron menos que las canastas básicas. Como te contamos en NLI, en septiembre la canasta básica alimentaria acumulaba un 40% de aumento interanual, y la canasta básica total, que marca la línea de pobreza, un 38,7%.

Infografía sobre el aumento trimestral de la pobreza en 31 aglomerados urbanos: 29,9% en el cuarto trimestre de 2025, 30% en el primero de 2026 y 34,4% en el segundo trimestre de 2026.

La comparación favorita de Caputo

Cuando salió el dato semestral, el ministro de Economía, Luis Caputo, eligió su punto de partida con cuidado: «Si bien las tasas de pobreza y de indigencia se incrementaron 4,1 p.p. y 1,2 p.p. en relación al semestre previo, ambas tasas registraron una fuerte baja en relación al primer semestre de 2024», escribió en X, y recordó que entonces la pobreza había sido del 52,9%.

El detalle que el ministro omite es que ese 52,9% también es de este Gobierno. Fue el pico que dejaron la devaluación de diciembre de 2023 y el primer semestre de Javier Milei en la Casa Rosada. El último semestre anterior a su llegada, el segundo de 2023, había cerrado en 41,7%. Es decir: el Gobierno se compara contra el récord que él mismo fabricó. Con ese método, cualquier cosa es una baja.

Tarifas, changas y deudas

Los especialistas coinciden en las causas. Agustín Salvia, del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, vinculó la suba con el peso de las tarifas de los servicios y el transporte y con la expansión del empleo informal y de pocas horas, y advirtió que los datos muestran «la persistencia de un núcleo estructural de pobreza del orden del 30% de la población y de pobreza extrema cercana al 10%».

El boletín del IPYPP, elaborado sobre los mismos microdatos, completa el cuadro: el 45% de los ocupados es informal, casi uno de cada cinco trabajadores gana menos que el salario mínimo y el 11,7% necesita más de un empleo para llegar. El endeudamiento para sobrevivir también creció: el 22,6% pidió plata prestada a familiares o amigos y el 38% de la población vive en hogares que tuvieron que usar ahorros para llegar a fin de mes. Según ese mismo trabajo, sin las transferencias sociales la pobreza treparía al 38,3%.

No es casualidad: ya en septiembre contamos en NLI que tres de cada cuatro personas que se endeudaron lo hicieron para comer, atenderse o pagar servicios.

Ajuste para abajo

El dato llega en una semana negra para el relato oficial. El riesgo país, que el Gobierno usaba como medalla, ya superó los 800 puntos y siguió subiendo. Los jubilados reciben aumentos que, como informamos, apenas corren detrás de los precios. Y la industria y el comercio vienen mostrando caídas interanuales en los datos del INDEC.

El ajuste prometía que el sacrificio de hoy sería la prosperidad de mañana. Casi tres años después, la pobreza vuelve a subir, la indigencia también, y casi la mitad de los chicos argentinos crece en hogares pobres.

Caputo prefiere compararse con su propio peor momento. Los 800 mil nuevos pobres no tienen esa opción: se comparan con la heladera.


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