Sony Music relanza el debut de la banda que armó Charly García después de Sui Generis, en una edición aniversario con vinilo dorado, stickers y una historieta inédita de Crist. El disco que en 1976 casi nadie entendió hoy vuelve como joya de colección.
Por Carlos Alberto Resurgian para NLI

Hay discos que llegan antes de tiempo y tienen que esperar a que el público los alcance. La Máquina de Hacer Pájaros, el primer álbum de la banda que Charly García formó después de la separación de Sui Generis, es uno de ellos. Salió en noviembre de 1976 y, medio siglo después, vuelve a las disquerías en una edición aniversario en vinilo dorado, de la mano de Sony Music.
La reedición trae stickers con la portada original y una gran novedad: una historieta inédita de Crist, el dibujante que le dio identidad visual al disco, hecha junto a su hija, Verónica Reinoso. En la funda, los mismos personajitos de la portada de 1976 se vuelven a encontrar cincuenta años después y retoman la charla, con el humor de siempre.
Un nombre sacado de una historieta
El vínculo con Crist no es un detalle. El nombre de la banda salió de una tira del dibujante titulada «García y La Máquina de Hacer Pájaros», que Charly tomó para bautizar su nueva aventura. Como te contamos en NLI en los orígenes de La Máquina, el grupo debutó oficialmente en mayo de 1976, después de que Charly le «robara» músicos a su amigo Raúl Porchetto, una costumbre que repetiría varias veces en su carrera.
Era un año bisagra para García. Ese mismo septiembre se casó con María Rosa Yorio, el mismo día en que Spinetta pasaba por el Registro Civil, una coincidencia que te contamos en NLI. Y mientras el país entraba en los años más oscuros de su historia, Charly cambiaba de piel.
«El Yes del subdesarrollo»
La formación era de lujo: Charly García en voz, teclados y guitarras; Carlos Cutaia en teclados; Gustavo Bazterrica en guitarras; José Luis Fernández en bajo y Oscar Moro en batería. Dos tecladistas, arreglos complejos y mucha ambición. El propio García definió el proyecto, con su ironía habitual, como «el Yes del subdesarrollo».
El disco tiene siete canciones, entre ellas «Bubulina», «Cómo mata el viento norte», «Boletos, pases y abonos» y «Ah, te vi entre las luces». Mezcla rock progresivo, jazz rock y aires sinfónicos, en sintonía con lo que hacían en la Argentina bandas como Crucis, Arco Iris o M.I.A. Cuenta la leyenda que Charly le hizo escuchar a Moro «Chameleon», de Herbie Hancock, como referencia del sonido que buscaba.

Del desconcierto al culto
En su momento, el público y la crítica no lo recibieron con los brazos abiertos. Los fans de Sui Generis esperaban otra cosa: canciones acústicas, coros para cantar en el fogón, el Charly de los adolescentes. Se encontraron con un músico que se había metido de lleno en estructuras largas, cambios de ritmo y teclados por todos lados. La Máquina duró apenas dos años y grabó solo otro disco de estudio, Películas (1977), antes de que Charly se fuera a Brasil y armara Serú Girán.
Con el tiempo, el disco se fue ganando su lugar y hoy es considerado una de las piedras fundamentales del rock nacional más ambicioso. Tanto que el bajista José Luis Fernández sigue tocando esas canciones, ahora como guitarrista, en su proyecto «La Máquina de Hacer Pájaros por José Luis Fernández».
¿Habrá vinilo dorado también para Películas el año que viene, cuando cumpla sus 50? Los fans ya se están anotando.
En 1976 La Máquina no la entendió casi nadie. Cincuenta años después vuelve en oro. Charly, como siempre, tenía razón antes de tiempo.
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