Nisman: La conexión M

Por Guillermo Carlos Delgado Jordan para Nuestras Voces

Los medios han reflotado la Causa Nisman como ya tantas veces lo han hecho,  presentando información cercenada y ambivalente, que nada ensucia, pero busca salpicar. O al menos, distraer. La Nación publica dos “supuestos” casos, que involucran al kirchnerismo con agentes iraníes olvidando sospechosamente resaltar el detalle que Jorge Yussuf Khalil, el denunciado por Nisman para encubrir el atentado y Abdul Karim Paz, Sheik de la mezquita de Flores, financista y loobista, son argentinos, de familias patricias y parientes de nuestros funcionarios PRO. Como sucede con “la ruta del dinero”, cada vez que quieren acercarse a la letra K,  terminan más cerca de la M.

Abanderado por excelencia, el centenario diario La Nación ha publicado sábados atrás, un artículo de uno de sus redactores estrella, Hernán Cappiello, titulado “Nisman: revelan audios de negocios con Irán”.

Allí, en un entramado basado en 40.000 escuchas ordenadas por el Fiscal, intenta probar una negociación entre Empresarios, un “senador nacional del kirchnerismo” y “autoridades diplomáticas iraníes” durante el 2014, en la que reflota la nunca probada teoría del fallecido Fiscal que señalaba que “se buscaba la impunidad de los iraníes acusados del atentado a la AMIA a cambio de hacer negocios”.

Según las palabras del Cappiello: “El interesado en aceitar esos contactos y que salga el negocio era Jorge Yussuf Khalilun allegado a la embajada iraní, denunciado por Nisman como parte del plan para encubrir a los sospechosos iraníes de volar la AMIA. Yussuf seguía instrucciones de Mohsen Rabbani, el ex agregado cultural de la embajada de Irán en Buenos Aires, sospechoso de organizar el atentado”, para agregar más adelante: “Durante un año Yussuf, el senador kirchnerista y Abdul Karim Paz, líder religioso de la mezquita de Flores, conversaron sobre la posibilidad de establecer relaciones comerciales entre la Argentina e Irán.”

El mismo día sábado, y basados en las mismas escuchas, el mismo diario La Nación saca otro artículo: “La comunidad iraní financió a Esteche”, presentando una serie de audios que demostrarían que el líder de Quebracho salió en libertad gracias a una fianza pagada por los iraníes. En dicha nota el matutino afirma: “Algunas de esas llamadas revelan que el dinero lo puso Abdul Karim Paz, el sheik de la mezquita de Flores, y que el intermediario fue Jorge Yussuf Khalil, un dirigente iraní vinculado a la embajada de Irán en Buenos Aires”.

Como vemos, entonces, en ambos “supuestos” casos, el encubrimiento de los atentados de la AMIA y el financiamiento de Quebracho, aparecen los mismos iraníes:  Jorge Yussuf Khalil, el denunciado por Nisman para encubrir el Atentado y Abdul Karim Paz, Sheik de la mezquita de Flores, financista y loobista.

Pero lo que parece escaparse en ambos artículos, y realmente llama mucho la atención, es que Jorge Yussuf Khalil y Abdul Karim Paz en realidad no son iraníes, sino que son más argentinos que el dulce de leche.

Pero lo que parece escaparse en ambos artículos, y realmente llama mucho la atención, es que Jorge Yussuf Khalil y Abdul Karim Paz en realidad no son iraníes, sino que son más argentinos que el dulce de leche.

Exactamente. Jorge Alejandro Khalil, tal su nombre de nacimiento, nació en Buenos Aires en 1974 y, más allá de sus creencia, es un hombre de negocios. Así lo confirma, por ejemplo, la conformación de “Oriental Brok S.A. en 2010, donde se declara como comerciante, y conforma junto a su hermano esta empresa cuyo objeto será la “Importación y exportación intermediación en el proceso de importación y exportación de mercaderías y servicios para su comercialización por cuenta propia o para terceros mandantes”.

El hermano socio de Jorge, se llama Alberto Amado Edgardo Khalil, abogado y funcionario que pasó por varios cargos en la gestión del PRO en la Ciudad de Buenos Aires donde ingresó en el 2004. También la hermana de ambos, Vanesa Fernanda, fue designada en su momento por el PRO en la Legislatura porteña.

Por otro lado, el Sheik Abdul Karim Paz, acusado por el Fiscal de encubrimiento y al que La Nación sindica como “hacedor” de negocios con Irán y financista de Quebracho, nació en Buenos Aires en 1960 y asistió durante su juventud al católico Colegio San Martín de Tours. Luego, durante algunos años, vivió en Irán y, según el mismo le relata a Clarín en 2006, regresó a dicho país para realizar un “doctorado en Jurisprudencia y Ciencias Islámicas. “Vine con toda la familia y todo va a depender de cómo vaya adelantando en los estudios. Es probable que esté al menos otros cuatro años”, dice Abdul, que está junto a su mujer y sus tres hijas, todas argentinas”. Y como nos cuenta el mismo matutino, Abdul estaba en esos tiempos en Irán, además (o principalmente, acotemos), por “exponer posiciones proiraníes en el caso del atentado contra la AMIA”.

Abdul, en realidad, nació con el nombre de Santiago Ricardo Paz Bullrich, segundo hijo de Ricardo Paz y Mercedes Bullrich. Es un pariente lejano de la Ministra de Seguridad Patricia Bullrich, pero bastante cercano del Ministro de Educación Esteban Bullrich (la madre de Abdul es prima del padre del Ministro).

Abdul, en realidad, nació con el nombre de Santiago Ricardo Paz Bullrich, segundo hijo de Ricardo Paz y Mercedes Bullrich. Es un pariente lejano de la Ministra de Seguridad Patricia Bullrich, pero bastante cercano del Ministro de Educación Esteban Bullrich (la madre de Abdul es prima del padre del Ministro).

Como buen hijo de familia patricia, Abdul lleva adelante también toda una serie de negocios bastante más terrenales. Junto a sus hermanos Ricardo y María se dedican a emprendimientos, siendo los tres los dueños de “El Lobuno S.A.” creada en el 2007 con fines de explotación agropecuaria, importación y exportación, negocio inmobiliario e industria de la construcción y de “Tres Caminos S.A.” (2010) que tiene “las siguientes actividades agropecuarias: mediante la explotación, administración y arrendamiento de campos, bosques y haciendas; comerciales: mediante la importación, exportación, comercialización de carnes, cereales, y demás productos agropecuarios; industriales: mediante la faena y procesamiento de bovinos, ovinos, porcinos, yeguarizos, caprinos y animales de granja; financieras: mediante el otorgamiento de préstamos, con o sin garantía real y de avales y garantías para la realización de actividades agropecuarias y/o de sus industrias derivadas y para hacer aportes de capital a sociedades por acciones que se dediquen a la actividad agropecuaria.”

Para ir cerrando, y como dijimos al inicio de este artículo, resulta sumamente extraño que un diario como La Nación no se haya detenido a analizar a aquellos personajes sobre los cuales escribe. O tal vez la omisión sea algo premeditado. Y es que, como sucede con “la ruta del dinero”, cada vez que quieren acercarse a la letra K, siempre terminan más cerca de la M.

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