El anticuado oficio de Winston Smith

Por Guillermo Carlos Delgado Jordan para La Insuperable

Corría el año 1984, aunque él, íntimamente, dudaba de esta certeza y le daba a dicha creencia un posible desvío no mayor a dos años. Mente deductiva, cuestionadora y con ciertos visos melancólicos, Winston Smith (pues de él se trata) trabajaba en el Ministerio de la Verdad de Oceanía, más precisamente en la desgarrada Londres de épocas de guerra. Lo habían bautizado así en homenaje a Churchill.

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Winston tenía un interesante trabajo del que sentía algo de orgullo: modificar las noticias del pasado en el Times para adecuarlas a las necesidades del gobernante presente. Lejos del uso de internet, escribía y reescribía en los periódicos la Historia, los hechos, haciéndolos compatibles con los logros del gobierno del presente, una tarea que lo desafiaba y que ponía a prueba a su imaginación en cada letra. Así, por ejemplo, si el gobierno anunciaba que la inflación de diciembre había alcanzado los 2 puntos cuando meses antes se había anunciado que solo sería de uno, Winston Smith se remitía al periódico del día del anuncio, cambiaba el “dos” por un “uno”, mandaba reimprimir la tirada y procedía al reemplazo de los diarios existentes. Así, el gobierno podría decir, con el apoyo que le daban los medios, que una vez más se había alcanzado la meta fijada la cual, si ningún lugar a duda, había sido del 2% como certeramente constaba en los periódicos.

Wilbur Smith, lamentablemente, no sobrevivió hasta nuestro tiempos modernos de multimedios. Igualmente, si lo hubiese hecho, ya se encontraría jubilado, tal vez acogido desde hace años a algún forzoso retiro voluntario, dado que, falto del espíritu de emprendedor que dictan los nuevos tiempos, no supo reconvertirse cuando su profesión cayó en desuso y, tal vez, ponerse una cervecería artesanal.

Como el desarrollo de los que conocemos como World Wide Web que posibilita el uso de internet como medio de transmisión no se dio hasta 1990, Winston Smith no pudo ni llegar a imaginarse lo que lo sucedería en el futuro. La multiplicidad de la Red tornaría imposible el control y re escritura de todo lo publicado convirtiendo su labor en obsoleta.

Pero los que sí sobrevivieron (esos siempre parecen bendecidos con largas vidas) fueron los jefes de Winston quienes, con el tiempo, supieron vislumbrar el inconveniente que les aparejaría el ya no poder manipular al pasado para dominar el presente. Debían hacer algo y debía ser pronto, pues el mundo de inicios del siglo XXI se estaba sobrepoblando de gobiernos de corte populista que estaban echando por la borda tantos años de planificadas directrices.

Así, entre complots, alianzas empresariales y focus group, nació el reemplazo del viejo oficio de Winston Smith devenido ahora en lo comúnmente llamado Trol, un ejército de entes que, lejos del glamour y la galantería de nuestro querido personaje y amparados en estos tiempos de agresión, tomaron como suya lo que hasta entonces había sido una noble y preciada profesión: la manipulación de la información.

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