La endemoniada lira turca

Por Alejandro Enrique para Noticias La Insuperable ◾

En nuestro pequeño mundo argumentativo, todo parece indicar que hasta el populismo económico que ahora le achacan haber profundizado al presidente Erdogan también se ha vuelto contra Mauricio Macri.

El desplome de la lira turca se esgrime como una de las explicaciones de fondo para justificar otro día negro de la economía argentina: “Trump tuitea, la lira turca se desploma y desata un terremoto financiero que se siente hasta en la Argentina”, titula el diario La Nación un artículo de Rafael Mathus Ruiz. El aleteo de cualquier mariposa populista, se sabe, hiere a sus enemigos jurados. Macri, se archisabe, es uno de los principales. Ergo ─alígero Erdogan mediante─, turbulencia trueca en terremoto con dólar casi a treinta pesos, tasas por las nubes y futuros de Rofex al galope. Elemental, Axel.

Es comprensible la bronca de los satiristas políticos: no solo corren la coneja como casi todo ciudadano de a pie sino que, además, enfrentan la más temible y desleal competencia. Astros periodísticos y grandes planetas de la economía mediática se han conjugado para reducirlos a la miseria más espantosa. Solo les faltaría cobrar sus raquíticos honorarios en una canasta de monedas integrada por ninguneados pesos argentinos, rands y devaluadas liras turcas. Tal vez la suerte de última instancia fondera los acompañe y el FMI cuente con un plan para asistirlos si por fin se aviniesen a hacer los deberes antipopulistas.

Esta es la postal en solfa de una jornada ─otra más─ letal para la economía del país pero, sobre todo, para el bolsillo del grueso de la población, activa y pasiva, que depende para vivir de ingresos periódicos no demasiado abultados en pesos. Una jornada de angustia que no es excepción porque se acopla a otras ya padecidas que, por infortunio nada casual, preanuncian el día después, es decir: aumentos de precios de productos básicos, combustibles, servicios, tarifas… La noria de la resignación, en fin, a la que se pretende acostumbrar a todo hijo de vecino al poner el foco en un contexto internacional que se pinta como la chistera de un mago perverso. Esta vez, por sus negras artes, brotó la lira turca y no el previsible, simpático conejo de mercado.

Se habla de volatilidad global relacionada con la suba de tasas de la Fed, las políticas comerciales de Trump y la inveterada desconfianza y aversión al riesgo de los inversores que terminan yendo a los seguros bonos norteamericanos como si se tratara de una situación novísima e imprevisible que padecen los adalides del cambio, fogueados en cuestiones financieras pero inermes ante la abrupta apertura de la Caja de Pandora internacional. ¡Y la lira, claro, nada menos! Lo cierto es que esta realidad global no se generó de la noche a la mañana ni tuvo nada de fulminante. La desconfianza de los inversores por el riesgo potencial de las economías emergentes tampoco debería sorprender a ningún experto devenido en analista o funcionario público.

Se habla de todo esto, sin embargo, como si se tratara de esclarecedoras notas al margen en una agenda omnipresente de operaciones judiciales que también se enlazan con una economía que, indefectiblemente, debería reflejarlas para que se mantuviesen en primer plano extendido: “Empujado por los “cuadernos K”, el dólar marcó un salto de 46 centavos“, titula Perfil. Los cuadernos bien podrían ser a corto plazo un búmeran que hiriese la economía de inspiración macrista, como explica Horacio Verbitsky, pero su efecto estaría aún en ciernes. En lo inmediato, nada más que un ingrediente pernicioso sembrado a futuro. Pero a la noria, al fin y al cabo, conducen todos los caminos: da lo mismo que sea por Gloria o por lira, no precisamente porque esta última todavía nos recuerde más a Roma que a Ankara.

El viernes negro generado en el mercado especulativo argentino estuvo precedido y acompañado de una agenda de contraofensivas basadas en operaciones no exentas de grotesco: a la revelación demoledora de los aportantes truchos que desplegó Juan Amorín le cayó el sambenito teñido de lawfare de los cuadernos Gloria fotocopiados, geminada con la réplica moraliana de los cuadernos de Milagro Sala, una bofetada al concepto de verosimilitud solo tolerable en el contexto del macondeo cotidiano macrista. Todo envuelto, por si fuera poco, en el bochorno senatorial que concluyó la madrugada del jueves pero se extiende, como puede verse en el tuit de más abajo, en las revanchas extramuros propias del conservadurismo rancio, anacrónico hasta el disparate, de Cambiemos.

#LasFiguritasDelSenado

Mientras los cuadernos tomaban por asalto las pantallas televisivas y el bochorno discursivo en Senadores acaparaba asombros, la proyección inflacionaria se estimaba en aproximadamente un 35% para 2018. Ahora esa proyección queda chica. El dólar arrastra los precios con rapidez. Aunque posteriormente bajara, los precios se mantendrían en alto. Se trata de una realidad marcada a fuego en las economías domésticas por la experiencia argentina acumulada durante décadas. Ni la endemoniada lira es consuelo: la moneda turca resignó en lo que va del año un 30% de su valor; el peso argentino, un 47%. ¿Quiénes están más perdidos en la neblina devaluatoria? ¿La prensa de Turquía alegará en favor de Erdogan que las “turbulencias” de nuestra divisa arruinaron la propia?

En medio de los padecimientos que implica una recesión sostenida, la devaluación que cerró la semana se produjo en un marco que el gobierno de Cambiemos fue construyendo a lo largo de su gestión con la rápida eliminación de toda normativa que pudiese evitar la fuga sistemática de capitales: ya a esta altura los mercados cambiarios y financieros carecen de regulaciones mínimas. Tras el acuerdo con el FMI, el macrismo le dio los toques finales a la economía argentina como para convertirla en la de un paraíso especulativo pleno, de hecho, derecho y costumbre.

Aunque parezca lejano entre tanta hojarasca de metáforas climáticas aplicada a los vaivenes de la realidad monetaria, es importante recordar que la remesa inicial del préstamo del Fondo Monetario ingresó el 22 de junio ─fecha en la el PRO conmemora el natalicio de Álvaro Alsogaray, ingeniero insignia de la inspiradora UCeDé─ pero igualmente las reservas no dejaron de bajar: desde ese día tan particular para el cambiemismo mermaron en más de 5750 millones de dólares, cifra que en tiempos en los que aún no primaba el efecto noria hubiese resultado más escandalosa e insufrible que tormentosa.

@ale_enric


 

La noria (fragmento), Antonio Machado

 

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