La política indígena del macrismo se escribe en el ministerio de seguridad

Pretendemos entender las encrucijadas del movimiento indígena en Argentina y por eso decidimos describir algunas diferencias entre el gobierno peronista/kirchnerista y la alianza Cambiemos (PRO-UCR-CC) respecto a la política indígena, y más específicamente para el pueblo mapuche. Esta pretensión está anclada en el deseo de superar un slogan y un sentimiento atrincherado en el movimiento que es asumir una falsa neutralidad: “nosotros somos pueblos originarios, no tenemos nada que ver con los partidos políticos” y si bien es cierto, no vivimos en Marte y tenemos mucho que ver con lo político. Vivimos atravesados por el Estado y su colonialidad, y además somos ciudadanos argentinos pertenecientes a la nación mapuche, en mi caso.

Por Verónica Azpiroz Cleñan (Comunidad Mapuche EpuLafken) para Agencia Timón

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Iniciaremos describiendo algunos datos: el asesinato de Rafael Nahuel por parte de Prefectura (grupo Albatros) en Bariloche en Noviembre de 2017, y la desaparición seguida de muerte de Santiago Maldonado en un territorio en proceso de recuperación a Benetton en la provincia de Chubut en Agosto del mismo año son hechos políticos del macrismo, bajo la concepción que el conflicto es lo que genera “lo político”.

El otro gran descriptor son las políticas públicas aplicadas por cada gestión. La usina desde donde se piensa la política indígena durante el macrismo es el escritorio de la Ministra de (In) Seguridad de la Nación. En la década anterior se pensó desde el Ministerio de Desarrollo Social.

Una, basada en la Doctrina de Seguridad Interior, aggiornada por el Departamento de Estado Norteamericano donde el enemigo interno son los ambientalistas e indígenas. El otro, basado en un modelo de compensación. Nivelar o asimilar lo indígena a la “civilización” o a los consumos de los “blancos-inmigrantes” y “pobres”.

Quisiéramos que la próxima gestión supere la estigmatización de “terrorista”, “sospechoso”  o “pobre” o “vulnerable”.

La frontera Chile-Argentina terminó de delimitarse entre la década del ’30 y del ’40 (PDTS_CIN_CONICET 2015) previo a esas cristalizaciones existió el WajMapu (territorio mapuche), separado luego por la construcción de la frontera estato-nacional Agentina-Chilena y de un lado fue la Pacificación de la Araucanía y de este lado fue la Campaña del Desierto la que nos diezmó. Quiere decir que hace menos de ochenta años tenemos noticias de que nos invadieron.

Argentina en su estructura esconde su génesis: el genocidio mapuche. Los beneficiarios de tal genociodio y del reparto de tierra-territorio son las mismas familias ayer y hoy: Peña Braun, Bullrich, hoy entremezcladas con intereses o capitales italianos (Benetton) o norteamericanos (Lewis).

Mediante el decreto 820/2016 el gobierno de Mauricio Macri modificó las restricciones para la venta de tierras a extranjeros. Cambio la Ley de Tierras a favor de la extranjerización en busca de la “lluvia de inversiones”según sus palabras. La Ley 26.737 de Tierras Rurales aprobada durante el 2011  establecía que los extranjeros, “no podrán superar las mil hectáreas o superficie equivalente en la zona núcleo determinada por el Consejo Interministerial de Tierras Rurales” y limitaba a 15% de toda titularidad de dominio de tierras rurales en el territorio nacional, provincial, y municipal para los foráneos. Esto no llegó a consolidarse como política de Estado, dado que en la zona sur del pwelmapu (territorio histórico mapuche) existen extensiones de propiedades privadas en manos extranjeras que llegan a más de 900.000 has, por ejemplo el caso Benetton en la provincia de Chubut, empresa llamada Tierras del Sud.

En la zona sur del pwelmapu, también existe una continuidad histórica respecto a la apropiación de territorio mapuche, por parte de las familias Peña Brown y Bullrich, ambos apellidos ligados a la gestión actual. El primero, quien funge de Jefe de Gabinete de ministros de Macri y la segunda la Ministra de Seguridad ligada a la represión y desaparición de Santiago Maldonado durante 2017.

El ex Ministro de Agroindustria de la gestión de Macri, Ricardo Buryaile, quien fuera en el 2011 diputado por el macrismo, justificó su voto negativo a la ley 26737 diciendo: “Entiendo que se trata de un proyecto de ley absolutamente xenófobo. Lo es porque a priori supone que cualquier argentino es mejor que cualquier extranjero. Cada uno de nosotros provenimos de algún lugar del mundo, porque la Argentina es un crisol de razas. Lo que yo no quiero es juzgar o crear categorías sospechosas”. Lo que no explicitó el ex ministro, es que las tierras fiscales que el Estado pretendió vender a extranjeros, fue parte del despojo territorial mapuche que el mismo Estado se apropió gracias al genocidio mapuche.

El tema más complejo respecto a las modificaciones de la ley contra la extranjerización de las tierras es que permitirá la venta de tierras con extensión de recursos naturales vitales como lagos, ríos, lagunas, etc. Según la modificación realizada en la gestión macrista, el Consejo Hídrico Federal (COHIFE) deberá confeccionar un mapa identificando los cuerpos de agua, ubicados en cada provincia. Si ese mapa no está realizado hasta el momento, entonces, el plato está más que servido para los extranjeros. Justamente, los cuerpos de aguas dulces en la zona patagónica están alrededor donde están las comunidades mapuche y/o tehuelche. Tal es el caso en la zona de Bariloche, de la propiedad de Joes Lewis, el cual alambró todo el ingreso al Lago Escondido.

Para la próxima gestión si el movimiento indígena quiere ser serio, deberá pulsar el debate político en la contradicción interna a todos los gobiernos populares y progresistas en Latinoamérica: ¿Cómo realizar la distribución del ingreso con la entrada de divisas sin la exportación de semillas transgénicas y otros modelos extractivistas (petróleo, gas, minería)? La depredación del territorio (grandes inundaciones, sequias, calentamiento global, vertientes secas) se importa como modelo del norte al sur-colonial.

El camino a la transformación del Estado Colonial y autoritario hacia un Estado plurinacional necesita tanto de naciones pre-existentes que comprendan y actúen lo político, como de políticos y políticas que dejen de ningunear lo indígena.

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