La metrópoli desestabilizadora

Por Alejandro Enrique para Noticias La Insuperable ·

La metodología propagandística que comenzó a crecer a partir de 2008 con la Resolución 125  como excusa semeja una bola de nieve en constante rodaje y crecimiento que aplasta la autodefensa ciudadana. En esos tiempos iniciales en los que el eslogan “todos somos el campo” se hizo carne hasta en los menesterosos, el bien político-administrativo más importante de la nueva derecha era, igual que ahora, la jefatura de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Parecía poco, pero en verdad no lo era.

El oficialismo de turno en aquel entonces minimizó el valor estratégico de ese bastión quizá tanto como lo relativiza hoy en día. Las consecuencias no se hicieron esperar, lo mismo que el crecimiento de esa bola de nieve formadora de engañoso sentido común e inmenso poder propagandístico de proyección nacional. El segundo tropiezo con la misma piedra ya parece ser un hecho en la singular coyuntura pandémica que a la fuerza toca transitar.

Sesión Extraordinaria

El potencial del gobierno PRO de CABA para la financiación espuria de la nueva derecha –que, por supuesto, tiene como atractivo centro de aglutinamiento al PRO- es inmenso. Puesto en acto, demuestra cotidianamente que sobra para blindar en los medios todas las irregularidades de la gestión de Rodríguez Larreta, imponer agenda, mantener una estructura de choque tanto presencial como virtual e incidir para ubicar en cargos nacionales a funcionarios del riñón macrista.

Esto y mucho más resulta posible gracias a una mayoría en la legislatura porteña que lleva años imponiendo una normativa a pedir de los negociados que benefician a un elenco estable de destinatarios de prebendas amarillas, a un electorado urbano en el que predomina el antiperonismo rabioso forjado en el crisol de más de medio siglo de falacias e, incluso, al laissez faire, laissez passer de los gobiernos nacionales con los que siempre da la impresión de terminar imponiéndose en la convivencia.

La hegemonía del discurso de tinte engañosamente apolítico que se consolidó a partir del advenimiento de Cambiemos entre 2015 y 2019 sigue fortaleciéndose: las frases propias del voluntarismo de autoayuda, el economicismo sumado al culto de la razón empresarial, la volátil meritocracia y la santificación de lo privado -patente en recientes argumentaciones pro-Vicentín-, los prejuicios y el despliegue de demonios engrandecidos a fuerza de repetición dan lugar a que las acusaciones contra la administración de Alberto Fernández que a primera vista lucirían disparatadas cobren entidad no sólo en el éter que manejan los medios venales  -o en las redes sociales que sus huestes contaminan-  sino también en el boca a boca. En todo esto el GCBA es centro de difusión primordial.

La impostura del Jefe de Gobierno de la Ciudad en el manejo de la pandemia es la punta de iceberg de una celada que el oficialismo da la sensación de negarse a reconocer. La estrategia de la conducción del Frente de Todos para estar bien con Dios y con el diablo se resquebraja: el lenguaje edulcorado de los funcionarios, la tolerancia con el juego a dos puntas de Larreta y la falta de medidas a favor de los muchos pauperizados por el macrismo  generan miedo e insatisfacción entre propios y ajenos.

Las cifras en ascenso de infectados y muertos a causa del Covid-19 afectan mucho más al Presidente de la Nación y al Gobernador de la Provincia de Buenos Aires que al gran responsable del descontrol preventivo metropolitano: el Jefe de Gobierno de  la Ciudad, que apaña tanto a trasnochados como a desestabilizadores. Toda disidencia, planificada o irracional, es agua para la antidemocrática cadena de molinos PRO que tiene su casa matriz en CABA.

Como señala Ernesto López, la llegada de Vicentín S. A. marca el comienzo de una segunda etapa en el plan ultraderechista de “ESMERILAR Y DESESTABILIZAR”. La primera, en síntesis, se apoyaba en cacerolazos e insidias mediáticas centradas en la crítica al manejo oficial de la pandemia pergeñadas desde usinas cambiemistas. La actual se monta “no sobre la parte sustantiva de la cuestión Vicentín sino sobre la legal. Prácticamente todo el empeño macrista se ha puesto en descalificar su eventual expropiación con argumentos jurídicos.”.

El “todos somos Vicentín” que ahora se pretende instalar hasta en el estrato más asfixiado de la clase media porteña viene con sobrecarga: “De paso y por carácter transitivo aprovecha para exponer sibilinamente un presunto comportamiento presidencial que es presentado, de un modo u otro, como arbitrario, abusivo, anómico y poco responsable. Eso sí: de los U$S 1.350 millones que se evaporaron no se habla. Y del bochornoso tendal de acreedores, tampoco.”, de acuerdo con la visión de López.

Con tres meses de aislamiento social de distinta intensidad pero enorme peso político, frente a una estrategia desestabilizadora con métodos conocidos y ante los riesgos de profundización de los embates de una derecha que se ufana de los daños que provocó en los últimos cuatro años pero teme que se investiguen sus tropelías, no plantear una lucha basada tanto en la denuncia explícita como en acciones políticas concretas frente al epicentro de financiamiento, diseño y puesta en marcha de la táctica desestabilizadora parece a estas alturas una tendencia suicida.

Para comenzar a derretir la bola de nieve que se agiganta es necesario que el calor de la política democrática se abra paso hasta la Ciudad de Buenos Aires sin el freno de una diplomacia convivencial  mal entendida e indudablemente peligrosa.

1 Comment

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s