Falleció Nair Amuedo, Madre de Plaza de Mayo

Murió en Córdoba, a los 89 años, tras contraer coronavirus.

Por la Redacción de Noticias La Insuperable

Ayer por la noche, tras 89 años de vida y la mitad de ellos, de incansable lucha, falleció Nair Amuedo, Madre de Plaza de Mayo línea Fundadora, en Córdoba y luego de contraer coronavirus.

La mujer era mamá de Patricia Rossana Maddalena de Romero, quien fue secuestrada y desaparecida el 28 de agosto de 1976 por el Proceso de Reorganización Nacional.

La noticia fue difundida por la cuenta de Twitter de H.I.J.O.S. Capital:

«¡Hasta siempre Nair Amuedo! Con tu lucha de pañuelo blanco como bandera. Nuestro abrazo inmenso a las Madres de Plaza de Mayo en esta despedida. ¡30.000 PRESENTES! », expresó el posteo.

Por otra parte, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación expuso: «Despedimos con tristeza a Nair Amuedo, madre de Plaza de Mayo – Línea Fundadora. La recordaremos como ejemplo de valentía y coraje en la incansable lucha por la búsqueda de la Verdad, la Memoria y la Justicia».

El 28 de agosto de 1976 se llevaron a mi hija Patricia y a su esposo Tato lo dejaron asesinado en la casa. ¡Por suerte les entregaron los hijos a los vecinos! La nena tenía 46 días, el nene, dos años y cuatro meses. La orden del jefe del operativo fue que los dejen ahí. Para nosotros significó un golpe terrible, no inesperado porque sabíamos que pasaban estas cosas con las personas que eran luchadores sociales“, contaba a viva voz Nair Amuero sobre el secuestro de su hija.

Su historia

Nair Amuedo, vio interrumpida la cotidianeidad de su vida familiar un 28 de agosto de 1976 cuando la violencia y la barbarie del Terrorismo de Estado se hizo presente:

El 28 de agosto de 1976 se llevaron a mi hija Patricia y a su esposo Tato lo dejaron asesinado en la casa. ¡Por suerte les entregaron los hijos a los vecinos! La nena tenía 46 días, el nene, dos años y cuatro meses. La orden del jefe del operativo fue que los dejen ahí. Para nosotros significó un golpe terrible, no inesperado porque sabíamos que pasaban estas cosas con las personas que eran luchadores sociales.

A partir de ese momento, Nair asumió la difícil tarea de la búsqueda de su hija.

Después, fui a la comisaría a averiguar por qué la casa estaba toda rota y mis hijos no estaban. Entonces, ahí me dijeron que había sido un operativo de las Fuerzas Conjuntas y que tenía que ir al Ministerio del Interior, donde fui el lunes siguiente, esto ocurrió un sábado. Enterramos a Tato el lunes y el martes 31 de agosto fue cuando yo me conviertí, sin imaginármelo, en esto que me llevó toda la vida. La mitad de la vida nuestra, o más. Porque yo ya voy a cumplir 80 años, imagínense cuántos años de lucha, cuántos años de angustia, de dolor.

Pero su búsqueda y su lucha tuvieron la particularidad de tener que asumir el cuidado y la crianza de los dos pequeños hijos de Patricia y Tato. El terror a una nueva pérdida la llevó a tomar decisiones difíciles.

En mi caso, al dolor del secuestro de mi hija, tuve que sumarle otra cosa que fue muy terrible también, porque tenía dos chicos. La nena tenía 46 días y empezó a tener problemas con la leche de la mamadera. Estábamos desesperados, no sabíamos qué hacer. El nene lloraba continuamente pidiendo por sus padres. Anduvimos de médico en médico hasta que encontramos a alguien que le dio leche de soja a la nena y entonces con eso pudimos criarla. Yo seguí yendo a la Liga y ahí se formó el grupo de familiares al que pertenecí por mucho tiempo. De ahí nos daban las directivas, de lo que teníamos que hacer, a quién teníamos que entrevistar, dónde teníamos que escribir.  Y un día me entero de las Madres que estaban yendo a la Plaza de Mayo. Yo, en ese momento, lo que hacía era viajar continuamente con mis nietos de un lado para otro. A Jujuy, a Misiones. A todos los lugares donde tenía familiares, yo iba, porque mi papá me había dicho que podían quitarme a los chicos, que los podían venir a buscar. En ese tiempo teníamos esa angustia tan grande. Cuando estábamos en Buenos Aires vivíamos en hoteles, no íbamos a la casa porque teníamos mucho miedo.

Como en todos los casos, la búsqueda de su hija llevó a Nair a transitar espacios desconocidos hasta entonces con resultados permanentemente desalentadores.

En el Ministerio del Interior no nos dieron nunca una buena respuesta. Entonces fui a la Liga por los Derechos del Hombre, que sabía por mi padre que era un lugar donde se podía ir. Allí me entero de que era mucha la gente secuestrada. Además de los asesinatos que ya sabíamos. Y que me aconsejaban hacer un hábeas corpus y la denuncia en la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Luego de seguir esos pasos, con mi marido empezamos a recorrer todas las guarniciones militares, las seccionales de policía. Todo lugar donde podían estar nuestros hijos. A todas las madres nos pasó lo mismo, la respuesta era hacernos esperar mucho tiempo, burlarse de nosotros y decirnos que ellos no tenían nada que ver.

Nair no se quedó sola en su búsqueda, al poco tiempo comenzó a formar parte de las Madres de Plaza de Mayo.

Bueno, pasado un año, cuando se empezaron a encontrar las Madres, yo me sumé a ellas y ahí empezamos a caminar. No a caminar todas juntas, a encontrarnos nada más. Así es que, después comenzó la marcha, de dos en dos porque, como todos saben, había estado de sitio y la policía nos decía que camináramos de dos en dos. Fue así como comenzó la marcha alrededor del monumento en la Plaza de Mayo. No justamente de la pirámide donde lo hacemos ahora, eso llegó después.

¡Nosotras estábamos tan seguras de que nuestros hijos iban a volver! Jamás pensamos ni que el movimiento de Madres iba ser tan importante, ni que íbamos a estar tantos años en la lucha. Ninguna madre pensó que su hijo no iba a volver. Algunos volvieron. Pero no sabíamos todo lo que supimos después. Esto pasó como con los nazis, cuando se destapó y se empezó a saber todo, se escandalizó todo el mundo. Y todavía seguimos asombrándonos cuando escuchamos a los políticos, las cosas que han hecho, también seguimos sorprendiéndonos del horror de lo que ocurrió. Así que en un principio no sabíamos qué pasaba: primero, no entendíamos que eran desaparecidos; después, empezamos a saber que eran torturados. Pero nunca nos imaginamos el horror que había sido.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s