México reactiva una industria prehispánica saqueada por España

Desde la época prehispánica que se tiene registro del uso de la grana cochinilla, un recurso que llegó a ser el más exportado durante la época de la Conquista de los españoles a México y que por siglos permaneció en el olvido de su propia raíz.

Por la Redacción de Noticias La Insuperable

En la década de los 70 México recibió un peculiar pedido desde Alemania: 50 toneladas de grana cochinilla, un recurso que por aquellos años había permanecido en el olvido y su producción era básicamente nula. Para ese entonces hacía casi 200 años que no se hablaba de la grana cochinilla en México, señala Yolanda López, maestra y cofundadora de Nocheztlicalli, Museo Ecológico de Grana Cochinilla y Nopal, en el estado de Oaxaca.

Fue tras la petición de los extranjeros, indican desde la Agencia Sputnik, que los ojos de las autoridades y productores se enfocaron de nuevo en este insecto cuya preservación requiere todo un proceso que lleva meses.

El tinte rojizo extraído de la grana cochinilla tiene sus primeros registros en los códices prehispánicos y durante la época de la Colonia la exportación de este recurso llegó a ser hasta de 750 toneladas, afirmó López. La grana salía del puerto de Veracruz con destino a Cádiz, España, y de ahí se repartía a países como Alemania e Inglaterra.

De acuerdo con los registros históricos, los productores de grana cochinilla en México durante la Colonia eran explotados y el recurso era una moneda de cambio en las tiendas de raya a por frijol o maíz. Hartos de la explotación a la cual eran sometidos, los productores de grana se unieron a la lucha independentista iniciada en 1810. «Para la época de la independencia, cuando los pobladores se levantaron en armas contra los españoles, por la explotación y cansados, quemaron las nopaleras y quemaron la grana cochinilla. Ahí hubo casi un pérdida total de la producción«, explica Yolanda López.

Pero la grana cochinilla siguió viajando en el Viejo Continente en donde se usó para teñir desde seda hasta madera y el tinte que se extrae del insecto fue usado por artistas como Vincent van Gogh, quien usó este material en su famosa obra La recámara de Van Gogh en Arlés.

De acuerdo con información de la Secretaría de Cultura de México, tras la falta de producción en el país, el tinte se convirtió en Europa en un instrumento propio de las élites. Por casi dos siglos, en México dejó de producirse este material que en Europa fue sustituido por las anilinas; sin embargo, fue un alemán quien decidió retomar el uso de la grana cochinilla para teñir ropa debido a las alergias causadas por los tintes no naturales. En 1970, en México se descubrió que la grana cochinilla solo se producía en tres especies de nopales ubicados en el estado de Oaxaca y era producida únicamente por tres familias. Fue así como nació la lucha por su preservación que desde hace más de 50 años ha sido encabezada por Nocheztlicalli, un espacio cultural y educativo creado para difundir el conocimiento historico-cultural sostenible de la grana cochinilla y los tintes naturales del México antiguo.

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