Analizan el significado comunicativo de los silbidos de los hipopótamos

Los grandes paquidermos emiten sonidos de gran alcance que permiten el reconocimiento de cada individuo.

Por Alcides Blanco para Noticias La Insuperable

Los hipopótamos son animales bastante más sociales y comunicativos de lo que los humanos neófitos en etología creíamos hasta ahora. Los expertos en paquidermos saben desde hace años que el hipopótamo común (Hippopotamus amphibius) y el hipopótamo pigmeo (Choeropsis liberiensis), las dos únicas especies actuales de la familia Hippopotamidae, emiten llamadas sonaras (gruñidos o silbidos) que se pueden escuchar a largas distancias. En especial, es conocido el bocinazo sibilante (del inglés, wheeze honk) que emiten principalmente los machos dominantes.

Para profundizar en este conocimiento, indica Joaquim Elcacho desde La Vanguardia, un equipo encabezado por la profesora Julie Thévenet, de la Universidad de Saint-Etienne (Francia), ha analizado a fondo el comportamiento de varios grupos de hipopótamos de la Maputo Special Reserve (Mozambique) partiendo de la base de que no es fácil estudiar sobre el terreno (zonas pantanosas de difícil acceso y arriesgada supervivencia -para los humanos-) a estos grandes animales (que son herbívoros pero muy agresivos con los vecinos y visitantes inoportunos).

Los resultados de la investigación, que se presentaron la semana pasada en la revista Current Biology confirman que el bocinazo sibilante supone un elemento para «la cohesión social y la comunicación entre grupos« y que estos sonidos «señalan la identidad del emisor y, por lo tanto, facilitan decisiones de comportamiento por parte de los individuos receptores«. Los autores han comprobado que, al reconocer los sonidos y a sus emisores, los receptores «responden de forma menos agresiva a las llamadas de un vecino en comparación con las de un extraño«.

Descubrimos que las vocalizaciones de un individuo extraño inducían una respuesta de comportamiento más fuerte que las producidas por individuos del mismo grupo o de un grupo vecino”, ha detallado Nicolas Mathevon, coautor del estudio y también profesor de la Universidad de Saint-Etienne, en una nota difundida por Cell Press, grupo editor de Current Biology. «Además de mostrar que los hipopótamos pueden identificar a sus congéneres en función de las firmas vocales, nuestro estudio destaca que los grupos de hipopótamos son entidades territoriales que se comportan de forma menos agresiva con sus vecinos que con los extraños«, destaca Mathevon.

Los autores de esta investigación son expertos en bioacústica y, en concreto, en el estudio de cómo los animales intercambian información a través del sonido. Están especialmente interesados en las redes de comunicación, en las que varios individuos envían y reciben información a la vez.

Así grabaron primero las voces o llamadas representativas de cada grupo de hipopótamos. Luego, los investigadores reprodujeron las grabaciones a todos los demás hipopótamos para ver cómo reaccionarían a las llamadas de su propio grupo (familiar) frente a otro grupo del mismo lago (vecino) o un grupo más distante (extraño). Los investigadores encontraron que los hipopótamos responden al escuchar una llamada reproducida respondiendo vocalmente, acercándose y/o rociando estiércol. Curiosamente, la respuesta varió dependiendo de si escuchaban hipopótamos que conocían o no.

La intensidad general de la respuesta de los hipopótamos creció cuando escucharon a un extraño. Los hipopótamos también eran más propensos a rociar estiércol, un comportamiento de marcado territorial, cuando escuchaban el sonido de un hipopótamo que no pertenecía a su grupo. Cuando los hipopótamos están en el agua, se ven bastante inactivos, ha explicado el profesor Mathevon. Pero estos resultados muestran que realmente están prestando mucha atención a su entorno. Cuando escucharon la llamada de otro hipopótamo desde la orilla, respondieron de inmediato. “Las respuestas a las señales de sonido que transmitimos fueron muy claras y no esperábamos eso”, indica este investigador.

Los hallazgos ofrecen información útil sobre la comunicación de los hipopótamos y los grupos sociales. También tienen implicaciones importantes para la política de conservación, dicen los investigadores. Por ejemplo, explican, los animales a menudo se reubican para mantener las poblaciones locales en tamaños saludables. Pero los hallazgos sugieren que se necesitan precauciones antes de hacer ese tipo de movimiento.

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