Bolivia: En el país con menos inflación de sudamérica se dispara el precio del pan afectado por la guerra y las restricciones de Argentina

El gobierno ensaya medidas para evitar disparada de precios por aumento de harinas y combustibles. El conflicto en Ucrania disparó los precios y afectan, sobre todo, a los más humildes.

Por la Redacción de Noticias La Insuperable

CC BY 2.0 / Patrick Furlong

La marraqueta es un tipo de pan muy popular en Bolivia, que pese a su sencillez —y su dureza— es considerado un manjar por gran parte de la población. Pero el conflicto bélico de Rusia con Ucrania y los países de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) pone en peligro el goce de este ritual diario de los bolivianos. El enfrentamiento repercutió en América Latina con el inmediato aumento de precios de alimentos básicos como el trigo, el maíz y la soja. En este contexto, explica el periodista Sebastián Ochoa, el Gobierno de Luis Arce se esfuerza por evitar que el costo de cada pan supere los 50 centavos de peso boliviano (0,075 centavos de dólar). Porque si ello sucediera, toda la canasta básica se encarecería. En los mercados se conseguía la bolsa de harina de 50 kilos a 160 pesos bolivianos (23 dólares). En estos días llega a costar 250 pesos (36 dólares), un 50% de aumento, lo cual afecta seriamente a las ganancias del gremio de los panaderos.

La inflación más baja

Bolivia es el país de Sudamérica con menor tasa de inflación, la cual solo creció un 0,9% en 2021. Una cifra ínfima, si se considera que durante ese lapso los Gobiernos de la región tuvieron que someterse a los vaivenes de los precios, afectados por las restricciones que impuso la pandemia de COVID-19. Para Mike Gemio, analista de temas económicos, el conflicto armado y el desbande de precios internacionales afectaría al mercado boliviano en tres rubros: alimentos, energías y finanzas.

El país tiene una gran dependencia de la harina que importa de Argentina. Según la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (ANAPO), cada año Bolivia requiere 700.000 toneladas de trigo. La producción nacional alcanza para cubrir 300.000 toneladas. Las 400.000 toneladas restantes llegan mediante la importación legal y el contrabando. En los últimos días, el Gobierno de Arce se reunió con sindicatos de panaderos para garantizarles la provisión de harina a precio justo, a través de la Empresa Estatal de Apoyo a la Producción de Alimentos (EMAPA).

Este organismo tiene acopiadas 130.000 toneladas de trigo, que alcanzarán —y calculan que sobrará— para cubrir toda la demanda de pan del país hasta diciembre de 2022. Para 2023, el Gobierno prevé cosechar en el país 200.000 toneladas del cereal, con lo cual dejaría de depender de la harina argentina. De esta manera se aseguraría que el precio de cada marraqueta no exceda los 0,50 centavos. Y además que seguiría pesando 60 gramos, como en la actualidad. «El precio del pan es fundamental en Bolivia, porque si sube funciona como un agente multiplicador en muchos otros productos de la canasta familiar«, dijo Gemio en declaraciones recogidas por la agencia Sputnik. «Por el momento, el Gobierno ha logrado controlar el precio mediante una suerte de negociación con los panificadores, en la cual se comprometió a desplegar un stock que tiene de harina«, agregó.

Lo más afectados siempre son los pobres

Para Gemio, las sanciones comerciales que Estados Unidos y sus aliados impusieron a Rusia no tuvieron el efecto esperado. Contrariamente a sus cálculos, los más afectados serán los países de América Latina.

«Obviamente, en América Latina se va a sentir el incremento de precios de alimentos. Ahí ha habido muy poco cálculo, porque los bloqueos contra Rusia han tenido más afectación a las clases medias y medias bajas del mundo: los pobres», pronosticó.

Y explicó: «En América Latina no tenemos la misma calidad de vida ni la misma riqueza que tienen los países del norte de Europa«.

En cambio, el país al cual pretendían afectar con sus sanciones no las está sintiendo. «Por las relaciones comerciales de Rusia con China u otros países del Medio Oriente, como Irak, Irán o Arabia Saudita, está logrando soportar este bloqueo«. En este sentido, aseguró que «el gran afectado es el ciudadano promedio del mundo, que al final del día será quien vea encarecido su transporte y su mesa«.

Entre Bolivia y Ucrania hay una distancia de más de 11.000 kilómetros. ¿Cómo pudo repercutir tan pronto este conflicto en el precio de los alimentos en Sudamérica? «En el mundo, generalmente las cosechas se compran por adelantado. Muchas cosechas de 2023 y 2024 ya están compradas. Eso genera una suerte de expectativa para lo que será la producción de harina«, dijo Gemio. Pero «al cerrarse mercados, están restringiendo la cantidad de oferta en el mundo de este producto«, advirtió.

«Cuando la oferta de un producto es restringida, o escasea, aumenta el precio«, explicó. Por ello, «hay gente que ha comprado esa cosecha futura, entonces es natural que el precio de ese producto se incremente por un asunto de especulaciones«. Se especula que las próximas cosechas no serán tan abultadas, considerando que Rusia y Ucrania concentran la mayor parte del mercado de trigo del mundo. Por ello, los comerciantes «empiezan a pensar en cómo recuperar en el presente algo que no van a tener en el futuro. Si no van a tener acceso a más cosechas, deben tratar de recuperar su inversión con lo que ahora tienen«, indicó Gemio. Con ese afán, también muchos comerciantes ocultan el producto para incrementar su precio.

Restricciones argentinas

Ante este panorama, Argentina ya suspendió sus exportaciones de harina de trigo y aceite de soja. Pero los agroindustriales del oriente boliviano tienen otro interés: exigen al presidente Arce que dé de baja a las restricciones, para que puedan vender estos alimentos al extranjero.

Como respuesta, el presidente boliviano firmó el decreto 4680, mediante el cual se establece que los agroindustriales primero deberán garantizar la demanda interna, luego se les permitirá exportar.

Alberto Fernández y Luis Arce

La Cámara de Exportadores, Logística y Promoción de Inversiones de Santa Cruz (CADEX) se manifestó en contra de este decreto a través de un comunicado de prensa firmado por su presidente, Oswaldo Barriga.

«Hay dos cosas que Bolivia debe y puede hacer en esta coyuntura de crisis mundial: exportar alimentos y promover inversiones. Bolivia, como importante productor de alimentos cada vez más requeridos por el mundo, debe realizar un esfuerzo coordinado entre sector público y privado«, dice la nota de CADEX. Este esfuerzo «debe estar orientado a promover y facilitar los procesos de exportación de alimentos«.

Ante la coyuntura actual, Gemio evaluó que es más acertada la decisión de no exportar alimentos. «Creo que todos los países van hacia una lógica proteccionista de sus mercados internos. Es una especie de instinto de supervivencia«, reflexionó.

«Lo que hace Argentina es lo más lógico. El tema del trigo es fundamental, porque el 65% de la demanda de Europa es requerida vía Rusia. Ahí hay un mercado potentísimo de consumo y ellos inmediatamente van a buscar otros mercados para poder abastecerse«, adelantó.

Sobre el reclamo de los agroindustriales del oriente, al vender al exterior hay riesgo de que el país se quede sin alimentos. «Al exportar vas a ganar plata, pero la verdad es que la plata no se puede comer. Ahí hay que ser bastante racionales«, consideró.

EEUU, Maduro y el petróleo

El Gobierno de Joe Biden dejó de comprar petróleo a Rusia. De inmediato, se comunicó con el presidente venezolano, Nicolás Maduro —a quien anteriormente había tildado de «dictador»— para solicitarle una reunión. Pero tras la inicial escalada de precios en el barril de petróleo, en los últimos días comenzó a estabilizarse hacia la baja. Entonces el Gobierno de Biden anunció que no pensaba recurrir a los hidrocarburos venezolanos en el corto plazo. «El mercado estadounidense es un consumidor voraz de hidrocarburos y de otros productos«, comentó Gemio.

Por ello, cuando comenzó a faltar combustible en algunos de los países enemistados con Rusia, «EEUU y muchos de sus aliados han soltado el stock que tenían para controlar el precio del barril de petróleo. Lo que hace Bolivia en chiquitito con la harina y el precio de trigo, EEUU y sus aliados lo hacen con el petróleo«.

En las previsiones del Gobierno de Arce, durante 2022 el barril de petróleo no iba a costar más que 55 dólares. Pero actualmente ronda los 160 dólares. Cuando EEUU y sus aliados «sueltan una cantidad del crudo que tienen para el mercado, ralentizan el incremento del precio. Pero es una solución momentánea, no es eterna«. Por lo tanto, «si no caen las barreras comerciales que están poniendo a Rusia, el mundo va a sufrir. La clase media termina pagando los platos rotos, no solo en América Latina: también en EEUU«, dijo Gemio.

Entonces, «no descartaría que de aquí a dos o tres meses Biden le vuelva a tocar la puerta a Maduro. Porque la producción de Venezuela sigue siendo interesante, sobre todo por la cercanía geográfica que tiene con EEUU«.

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