Mito y realidad de una de las grandes obras de García.
Por Carlos Alberto Resurgián para Noticias La Insuperable

Corría el año 1980 y Serú Girán, la gran banda argentina integrada por Charly García, David Lebón, Pedro Aznar y Oscar Moro, ya consolidada, presentaba su tercer álbum de estudio: «Bicicleta».
Allí, en sexto lugar, de una lista finita de canciones exquisitas, figuraba «Desarma y Sangra», para muchos seguidores, una de las grandes obras maestras de García, con una letra breve sobrecargada de hermosas metáforas que giran en torno a la vulnerabilidad, y de cuya grabación solo participaron el propio Charly, con un piano electroacústico minimalista y su voz, y Pedro Aznar apoyándolo con sintetizadores.
En su análisis sobre los aspectos rítmicos de la obra de Charly, Diego Madoery, profesor de la Universidad Nacional de La Plata y de la de Bellas Artes, destaca que «Desarma y Sangra» es la única pieza en toda la obra de García cuyo compás es 3/4.
Doce años
¿Pero de dónde surgió esta balada? Charly siempre dijo que gran parte de su música viene de su infancia. Cuando en un artículo de hace algunos años analizábamos el proceso creativo del tema «Superhéroes», hacíamos mención a una entrevista para la Rolling Stone que reflotaba un dicho del bicolor que afirmaba “que uno compone todo en la adolescencia, y que después recuerda”.
Y hay gran parte de verdad en esto. Recordemos como hace apenas un año nos asombrábamos todos escuchando una grabación de García en un viaje estudiantil de cuando estaba en el colegio, cantando con tiernos y geniales 12 años «Vampiro», tema que formará parte de Tango 4, de 1991.
Con «Desarma y Sangra» hay algo similar: «Para componer, hay que empezar por la infancia: recordar una gran canción y tratar de hacer una igual. Parte de la melodía de “Desarma y sangra” la hice a los doce años. Todo está atrás, cuando eras chico«, afirmó García en una entrevista.
Y en ese piano se refleja toda su formación clásica en ese chico que componía esa melodía por 1963, cuando todavía faltaba casi una década para «Vida». Pero es indudable que, años después otras influencias vendrían a su mente para entremezclarse con ese chico y darle vida musical a la canción definitiva.
Cat Stevens
En 1978 Nito Mestre, compañero de ruta infaltable en la vida de Charly y que por ese entonces estaba con «Los Desconocidos de Siempre», hablaba de sus gustos musicales y destacaba, en varias oportunidades, a un artista londinense, Cat Stevens. Y es que dicho artista fue fundamental en la vida musical de Sui Generis y admirado tanto por Nito como por Charly.

Un año antes de su debut discográfico, el dúo del Dámaso Centeno de Caballito, escuchaba incansablemente «Teaser and the Firecat«, quinto álbum de estudio del cantautor británico y publicado en 1971. La séptima canción del álbum se llamaba «Morning Has Broken» (La mañana ha llegado) cuyo sencillo llegó al puesto número seis de Billboard Hot 100 y al número uno en la lista Adult Contemporany en 1972.
Pero «Morning Has Broken» no era un canción del propio Stevens; se trataba de una obra tradicional, un himno cristiano frecuentemente cantado en funerales y al cual Eleanor Farjeon, una escritora inglesa de literatura infantil, le puso letra en 1931, y cuya música estaba inspirada, a su vez, en una melodía tradicional gaélica escocesa: «Bunessan», cuyo nombre viene de un pequeño poblado escocés en la isla de Mull.
Rick Wakeman
Regresando a la versión de Cat Stevens que escuchaba Charly, quien puso los dedos en las teclas del piano durante la grabación no fue otro que Rick Wakeman, por esos años prolífico músico de sesión, y que en ese mismo 1971 ingresaría a Yes en sustitución del tecladista Tony Kaye.
Antes de la grabación, Stevens escuchó a Wakeman tocar un boceto de lo que luego se convertiría en «Catherine Howard», de su álbum The Six Wives of Henry VIII (1973). Stevens le comentó a Wakeman que le gustaba y que quería algo similar para la sección inicial, la sección final y, de ser posible, también una sección central de «Morning Has Broken». Wakeman le dijo a Stevens que no podía, ya que era una pieza suya destinada a un álbum en solitario, pero Stevens lo convenció de adaptar su composición. Detalle: Stevens no incluyo a Wakeman en los créditos de la canción.
¿Cuánto de inspiración, cuánto de homenaje? Imposible escuchar «Morning Has Broken» y no reconocer al tema de Serú. Lo único cierto es que ese chico de 12 años al que aún no le crecía el bigote formó la melodía de «Desarma y Sangra» y el piano de Wakeman es un preciado aporte que sumó a una de las grandes composiciones de García para que todos la sigamos disfrutando.
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