
México y Brasil quedan afuera del Mundial mientras el escándalo FIFA-Balogun indigna y empaña una competencia ensombrecida desde el vamos.
Por Demetrio Infanzón para NLI
Dos minutos de desconcentración determinaron el adiós de México: parecía mentira, pero en un abrir y cerrar de ojos Inglaterra quedaba 2-0 arriba. El dominio y la presión de los locales lucían abrumadores pero resultaron a la postre un espejismo que el pragmatismo británico borro de un plumazo.
El 3-2 final a favor de los ingleses selló la segunda despedida de un seleccionado de país organizador: primero Canadá, ahora México. Permanece aún Estados Unidos, que tendrá que vérselas con Bélgica. El trumpista Infantino, sin rubor ante el escandalete, parece decidido a que el gran país del norte tenga larga vida mundialista sin privarse del artillero Balogun ni en un solo partido, como más abajo detallaremos.

Así como Inglaterra se apoyó en la jerarquía y experiencia de sus futbolistas con eficacia inapelable, Brasil resignó voluntariamente protagonismo a la espera de los errores de un rival en teoría inferior. Con solo un par de jugadores de jerarquía, sin garbo pero con su arquero y su goleador inspirados, los vikingos se aseguraron el festejo del 2-1 final al ritmo del tambor.
Los brasileños estuvieron siempre en potencia: más peligrosos, más jerarquizados, más confiados… Despreciaron la tenencia de la pelota, malograron un penal, desperdiciaron claras situaciones de gol y eternizaron la espera de las chambonadas noruegas que, en definitiva, fueron menos que las propias.
Rústicos, desgarbados y antiestéticos pero inclementes con la subestimación, los vikingos le asestaron dos cornadas a un Brasil obligado a capitalizarlas en pasajes de vuelta a casa. Otro candidato que no era se va y el panorama de cuartos de final se aclara en el más obscuro de los mundiales. De los ocho, ya hay cuatro: Marruecos, Francia, Noruega e Inglaterra. Bien visto, no sorprende.


La selección del tercer organizador está en la gatera dispuesta a saltarle a la yugular a los belgas. Pero eso de atacar sin goleador no es para dueños de casa que han dejado muy claro que la sagrada hospitalidad es tontería de beduinos trastornados por los rigores del desierto. Una tontería igual a la de creer que leyes, normas o reglamentos se aplican a todos por igual. ¡Minga, belgicanos!
La irregularidad, al estilo de un indulto presidencial, muestra lo peor de FIFA: levanta la suspensión de Folarin Balogun tras recibir una tarjeta roja directa. The New York Times y El País tempranamente afirmaron que Trump había llamado a Infantino y protestado por la «gran injusticia» que sufrió el artillero al ser expulsado.
Poco después, el Comité Disciplinario de la FIFA aplicó escandalosamente el artículo 27 de su Código Disciplinario. Es la primera vez desde 1970 que un jugador expulsado con roja directa es habilitado para jugar el partido inmediatamente posterior en el mismo torneo. La arbitrariedad soliviantó hasta a los dirigentes de UEFA. Ni qué decir de la indignación de los belgas.
Hoy Donald Trump, según informa BBC, confirmó que solicitó –u ordenó- a FIFA que revisara la suspensión de Balogun, porque ¡él pensaba que «no era falta»!. En fin, sigan participando…
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