
Reestreno en Andamio: la obra de Carlos Gorostiza vuelve a escena con toda su fuerza dramática y el amargo regusto de un noventismo que nos persigue como eterno déjà vu.
Por Jorgelina Áster para NLI
Mañana reestrena en Andamio 90 El patio de atrás. Con la dirección de Natacha Delgado, igual que en 2016, Rosana López, Ana Pasulevicius, Gustavo Reverdito y Miguel Ángel Villar encarnan a los personajes confinados por propia elección e imperativos de época a una periferia vital anclada en espacio, tiempo y memoria con la excusa de una espera que en algo se asemeja a la de Godot.
La pérdida del deseo -“Y sobre todo esta cuestión, hablando en términos lacanianos, del deseo totalmente aplastado. No diría reprimido sino aplastado.”, reflexionaba Delgado una década atrás- camuflada por los reproches, los acuerdos y las controversias, es la tragedia espiritual que atraviesa la obra con ropajes de grotesco, humor negro o absurdo pero trasfondo de inexorable parálisis de la existencia.
El texto dramático de Gorostiza es de 1994. Lo no dicho, o el subtexto si se quiere, cobra especial relevancia en esta obra, escrita en pleno menemato e imperio de la exclusión y espejismos de modernidad que burlaron a unas clases medias negadas a tomar conciencia de su descenso económico, cultural y aspiracional, que avalaron las precarizaciones que también las hirieron psíquica y materialmente.
El espacio visible, reducido pero estructurado con justeza opresiva por la escenografía de Héctor Calmet, tiene su contracara en los territorios perdidos por la necesidad de ingresos, presentes como ruidos perturbadores, o inalcanzables como las mecas de progreso que los cuatro hermanos confinados presumen que disfrutan los emigrados, como el quinto ausente.

La traumática historia familiar, los resentimientos, el ostracismo mental y el dolor traducido en dejadez e inmovilidad, se imbrican con los signos de época, las taras socio-políticas y las mieles o desahogos por venir, representados por una espera que, en el fondo, todos consideran ilusoria y estéril.
Nuestra experiencia como espectadores de las puestas en escena que se dieron entre 2016 y 2018 nos trae el recuerdo de un descollante Gustavo Reverdito en el papel de Pancho –un actor que hace poco, en Huellas de Haroldo, mostró su talento también fuera del escenario, como creador de objetos, fotógrafo e iluminador-, y de Rosana López con la ductilidad de la que siempre hizo gala. Por eso y mucho más, las expectativas en torno a este reestreno no podrían ser mayores.

El espacio de Andamio 90, huelga decirlo, es un imán para todo amante del teatro. El patio de atrás arranca este domingo a las 17:00 y estará los próximos en el mismo horario hasta fines de agosto. Como de costumbre, más detalles y reservas, en Alternativa.

DIEZ AÑOS ATRÁS
Descubre más desde Noticias La Insuperable
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

