La modelo quedó en el centro de una nueva polémica después de que se difundiera que mantiene una deuda de $3.752.720,94 en el barrio privado de Escobar donde vive con sus hijas. Mientras los vecinos esperan que aparezca el pago, Cinthia reapareció en redes sociales con una escena bastante más bucólica: una de sus hijas junto a su caballo, al que encontró “muy mimoso”.
Por Lola Santacreta para NLI

Hay escenas que solamente pueden suceder en la Argentina. Mientras en un barrio privado de Escobar algunos vecinos hacen cuentas, miran las expensas y esperan que una deuda de varios millones de pesos finalmente sea cancelada, del otro lado de la pantalla aparece una postal de absoluta tranquilidad: una adolescente junto a su caballo, una tarde de equitación y un animal llamado Pomelo que, según contó Cinthia Fernández en Instagram, estaba particularmente cariñoso. La vida sigue, las expensas también y Pomelo, aparentemente, no tiene nada que ver con el asunto.
La curiosa secuencia se produjo después de que se conociera que Fernández habría acumulado una deuda de $3.752.720,94 en concepto de expensas en el barrio cerrado donde reside con sus hijas. La información fue difundida por Yanina Latorre en el programa Sálvese Quien Pueda, donde aseguró que la administración ya había intimado a la mediática y que los vecinos estaban molestos por la situación. Según esa versión, la deuda todavía no fue judicializada, aunque la intimación ya habría sido realizada.
Entre la intimación y la clase de equitación
Lo verdaderamente argentino de la historia no está solamente en la cifra, que para cualquier propietario promedio representa una pequeña montaña de billetes, sino en la manera en que la noticia se cruzó con la actividad cotidiana de Cinthia Fernández. Después de que el dato comenzara a circular, la modelo no hizo referencia pública a la deuda en la publicación que realizó en sus redes sociales. En cambio, mostró imágenes de su hija junto al caballo y escribió una frase que, involuntariamente, terminó adquiriendo una dimensión casi filosófica: “Está muy mimoso Pomelo hoy”.
Y ahí aparece el contraste que convirtió el episodio en material perfecto para el folklore mediático argentino. De un lado, $3,7 millones de expensas y vecinos reclamando el pago. Del otro, un caballo recibiendo mimos antes de una clase de equitación. No hay, por supuesto, ninguna relación entre ambas cosas. Pero la combinación es tan cinematográfica que cuesta no imaginar al administrador del barrio mirando la pantalla del celular mientras alguien le comenta: “Jefe, no pagó las expensas, pero Pomelo está bárbaro”.
La escena también tiene algo de postal de una Argentina atravesada por desigualdades y contrastes. Para millones de personas, pagar las expensas del edificio, el alquiler, la luz, el gas y el supermercado constituye una gimnasia mensual de supervivencia. En otros universos sociales, una deuda de casi cuatro millones de pesos puede convertirse en una disputa vecinal dentro de un country mientras la vida continúa entre caballos, clases de equitación y publicaciones de Instagram.
¿Y qué dice Cinthia?
Por ahora Fernández no salió públicamente a explicar la deuda ni hizo referencia a la intimación en la publicación que compartió en redes sociales. La nota señala que la modelo intenta mantenerse alejada de la televisión para concentrarse en su carrera de Derecho, pero que esta nueva controversia volvió a colocarla en el centro de la escena mediática.
La situación tampoco equivale, hasta donde está informado públicamente, a una condena ni a una causa judicial por una deuda. La versión difundida habla de una intimación y de un reclamo de los vecinos, pero también señala expresamente que el conflicto todavía no había llegado a una instancia judicial. Esa diferencia es importante porque en tiempos de redes sociales una deuda, una intimación, una denuncia y una condena pueden terminar mezcladas en cuestión de minutos, como si fueran exactamente lo mismo.
Mientras tanto, la historia tiene todos los ingredientes de una buena comedia argentina de costumbres: un barrio cerrado, vecinos indignados, una deuda millonaria, una famosa, televisión de espectáculos, Instagram, un caballo llamado Pomelo y una frase de inocencia equina pronunciada en el momento menos oportuno.
Porque quizá el verdadero lujo argentino no sea vivir en un country ni tener un caballo. Quizá sea conseguir que, cuando todo el mundo está hablando de una deuda de casi cuatro millones de pesos, la conversación termine girando alrededor de lo mimoso que está Pomelo.
Y en eso, hay que reconocerlo, el caballo hizo una gestión impecable.
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