¿Aníbal Fernández reveló al candidato de Cristina?

Una frase de Jorge Rial, un inmediato asentimiento de Aníbal Fernández y una posterior descripción elogiosa pusieron a un conocido político en el centro de la discusión sobre el futuro del peronismo.

Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI

Hay frases que parecen casuales hasta que se las coloca junto a una serie de antecedentes. Y lo que ocurrió en las últimas horas en Revueltos, el programa de Carnaval Stream conducido por Jorge Rial y Viviana Canosa, tiene precisamente esa característica. Mientras la conversación con Aníbal Fernández giraba alrededor de la interna peronista y de quién podría ser el dirigente elegido por Cristina Kirchner para una eventual construcción presidencial, Rial deslizó una frase que inmediatamente cambió el eje de la charla: “A ella le gusta un gobernador”. Fernández asintió casi de inmediato. A partir de allí comenzó un juego de incógnitas hasta que apareció el nombre que venía circulando desde hace meses: Gerardo Zamora.

La escena, por sí sola, no alcanza para afirmar que Cristina haya tomado una decisión electoral. Pero adquiere otra dimensión cuando se la cruza con la relación política que la expresidenta construyó durante años con el gobernador santiagueño. De hecho, la versión sobre Zamora ya había sido instalada públicamente por el propio Rial días atrás, cuando sostuvo que conocía a un gobernador que “a Cristina le gusta mucho” y la referencia terminó apuntando al dirigente santiagueño. La aparición reiterada del nombre muestra que Zamora dejó de ser una hipótesis perdida en conversaciones reservadas y comenzó a ocupar un lugar visible dentro de las especulaciones sobre el armado de 2027.

Pero lo más llamativo de la conversación de Revueltos fue que Aníbal Fernández no desmintió la pista. Por el contrario, después de la primera referencia enigmática, habló de las características del gobernador santiagueño, de su administración provincial y de su construcción política. Y allí apareció una definición particularmente significativa: la reivindicación de Zamora como un dirigente que, pese a su origen radical, “hizo mucho más peronismo que muchos”. La frase funciona como una llave para entender por qué el santiagueño puede resultar atractivo dentro de una discusión que excede las identidades partidarias tradicionales.

Zamora, en efecto, no nació políticamente en el peronismo. Es radical y llegó a la gobernación de Santiago del Estero en 2005, después de la intervención federal dispuesta durante el gobierno de Néstor Kirchner. En aquel momento, al asumir, dejó explícito su alineamiento con el Gobierno nacional: ante el ministro del Interior, justamente Aníbal Fernández, pidió transmitirle al Presidente que Santiago del Estero acompañaría “las transformaciones del país”.

La paradoja es que aquel radical que llegó a la gobernación con el respaldo de una estructura partidaria históricamente enfrentada al peronismo terminó convirtiéndose en uno de los principales aliados provinciales del kirchnerismo. Su construcción política fue todavía más amplia: el Frente Cívico santiagueño consiguió reunir sectores radicales, peronistas y otras expresiones políticas detrás de una conducción provincial que Zamora consolidó durante años. Esa particularidad no pasó inadvertida para Cristina.

De hecho, la propia Cristina Kirchner reivindicó explícitamente esa experiencia. En 2014, durante una visita a Santiago del Estero, destacó la integración de Zamora al proyecto nacional y rechazó la idea de que se tratara simplemente de un dirigente que hubiera seguido disciplinadamente las órdenes del Gobierno. Lo presentó como alguien que había comprendido el proyecto y había construido una integración política propia. Más de una década después, en noviembre de 2024, Cristina volvió a Santiago del Estero y definió al Frente Cívico santiagueño como un “modelo de construcción política”, precisamente por su capacidad para reunir distintas tradiciones partidarias.

Ese dato resulta particularmente importante en el escenario actual. Porque si efectivamente Cristina estuviera pensando en una candidatura capaz de ampliar el perímetro tradicional del kirchnerismo, Zamora encajaría en una característica que ella misma destacó públicamente: la capacidad de construir por fuera de las fronteras estrictas del Partido Justicialista. No sería un dirigente peronista tradicional que intenta ampliar su base, sino un radical que construyó durante años una estructura política con fuerte presencia peronista.

Y ahí aparece nuevamente la frase de Aníbal Fernández. Su elogio no se concentró exclusivamente en la pertenencia partidaria de Zamora, sino precisamente en la contradicción entre su origen radical y su trayectoria posterior. Decir que un radical “hizo más peronismo que muchos” supone reconocer que, para determinados sectores del peronismo, la identidad política puede medirse también por las políticas, las alianzas y la construcción territorial y no solamente por la ficha partidaria.

El escenario tampoco surge de la nada en los medios. Una reciente reconstrucción periodística ubicó a Zamora, junto con otros dirigentes, entre los nombres que aparecen en conversaciones sobre una eventual estrategia de Cristina para condicionar o disputar el liderazgo opositor de cara a 2027. La misma reconstrucción señala, sin embargo, que todavía no existe una candidatura presidencial formal de Zamora y que su nivel de conocimiento nacional constituye uno de los interrogantes de cualquier eventual proyecto de alcance nacional.

Hay, además, una cuestión que vuelve particularmente significativa la presencia de Aníbal Fernández en esta conversación. No se trata de un dirigente ajeno a la historia política de Zamora. Fernández estaba allí cuando Zamora asumió la gobernación en 2005, en el cierre de la intervención federal, y desde entonces ambos quedaron vinculados dentro de la arquitectura política que se desarrolló en Santiago del Estero.

Por eso, la escena de Revueltos puede leerse como algo más que un intercambio televisivo. Rial instala la pista: “a ella le gusta un gobernador”. Aníbal Fernández asiente. Luego llega la descripción de Zamora, sus virtudes políticas, su administración y su capacidad de construcción. Finalmente aparece el nombre. No hubo anuncio formal, lanzamiento de candidatura ni declaración de Cristina que permita presentar a Zamora como el candidato elegido. Pero tampoco hubo, en esa conversación, un desmentido de la hipótesis.

Y acaso allí esté lo más interesante de todo. Porque mientras el peronismo discute todavía cómo ordenar su liderazgo después de la derrota de 2023 y frente al gobierno de Javier Milei, comienza a aparecer una discusión diferente: qué tipo de dirigente podría representar una reconstrucción capaz de trascender al kirchnerismo sin necesariamente romper con Cristina.

En ese tablero, Zamora presenta una característica política singular. Es radical de origen, construyó una fuerza provincial con peronistas y radicales, mantuvo durante años una relación estrecha con el kirchnerismo y fue reivindicado por Cristina como ejemplo de una construcción política amplia. Y ahora, en un programa de streaming, un dirigente histórico del peronismo como Aníbal Fernández escucha que “a ella le gusta un gobernador” y, lejos de cortar la especulación, termina hablando precisamente de Zamora.

¿Aníbal Fernández reveló al candidato de Cristina? Por ahora, la respuesta rigurosa es que no hubo una confirmación formal. Pero si la pregunta es si en el universo político que rodea a Cristina Zamora está siendo considerado seriamente como una pieza posible del armado futuro, los indicios públicos acumulados empiezan a ser bastante más numerosos que los de una simple operación periodística.

Y quizás por eso la frase que quedó flotando en Revueltos sea menos inocente de lo que pareció al principio: “A ella le gusta un gobernador”. Y el nombre que vino inmediatamente después fue Zamora.


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