Di María encendió la magia, Central levantó la copa y la final terminó a las piñas

El Canalla derrotó 3-1 a Estudiantes en Santiago del Estero y se consagró campeón de la Supercopa Internacional. El Fideo marcó dos goles para dar vuelta un partido que el Pincha había comenzado ganando antes del primer minuto. El festejo final quedó empañado por un escándalo entre los jugadores.

Por Ignacio Elfratini para NLI

Rosario Central es el campeón de la Supercopa Internacional 2026. En una final cargada de tensión, polémicas y un desenlace bochornoso, el equipo rosarino venció 3-1 a Estudiantes de La Plata en el estadio Único Madre de Ciudades de Santiago del Estero. La noche tuvo un protagonista excluyente: Ángel Di María, autor de un doblete decisivo que permitió revertir un comienzo adverso y encaminar al Canalla hacia un nuevo título. Alexis Castro había adelantado al Pincha, mientras que Julián Fernández liquidó el encuentro en una última jugada que desató un enfrentamiento generalizado.

La final tuvo de todo: un gol prácticamente desde el vestuario, un tiro libre extraordinario, un penal que generó reclamos, intervenciones determinantes y un cierre que dejó las imágenes de la celebración mezcladas con corridas, empujones y golpes. Central se llevó la copa; el fútbol argentino, otra vez, quedó obligado a mirar lo que sucede cuando la tensión competitiva desborda cualquier límite.

Del golpe inicial a la zurda del campeón

Estudiantes necesitó apenas unos segundos para sacudir el partido. Alexis Castro abrió el marcador antes del primer minuto, luego de una acción ofensiva que tuvo la participación de Joaquín Tobio Burgos y Guido Carrillo. El Pincha encontró rápidamente la ventaja y puso a Central frente a un escenario incómodo: remontar una final ante un rival que sabe competir en partidos decisivos.

Pero el Canalla tenía a Di María. A los 22 minutos, el campeón del mundo se hizo cargo de un tiro libre y dibujó una de esas ejecuciones que explican por qué su zurda sigue siendo un recurso diferencial. La pelota terminó en la red y el encuentro volvió a empezar. El 1-1 fue una obra de calidad individual, una respuesta inmediata al golpe de Estudiantes y el primer gran momento de una final que tendría al rosarino como figura indiscutida.

Central encontró después la oportunidad de completar la remontada desde los doce pasos. Una infracción sobre Enzo Copetti fue revisada por el VAR y el árbitro Darío Herrera sancionó penal. La decisión provocó protestas del lado platense y alimentó una controversia que se prolongaría más allá del pitazo final. Di María tomó la pelota, ejecutó y convirtió el 2-1, resultado con el que Rosario Central se fue al descanso.

El doblete del Fideo resumió dos de las herramientas que hicieron la diferencia: la capacidad para resolver una pelota parada con precisión y la personalidad para asumir la responsabilidad en una instancia decisiva. En una final que se había presentado cuesta arriba desde el comienzo, el capitán canalla inclinó la balanza.

Estudiantes buscó la reacción, pero Central encontró el golpe final

En el complemento, el equipo dirigido por Alexander Medina intentó recuperar terreno y buscar el empate. Estudiantes tuvo que adelantarse y asumir riesgos, mientras Central encontró espacios para lastimar de contraataque. Fernando Muslera respondió ante remates de Di María y Giovanni Cantizano, y el conjunto platense también obligó a intervenir a Axel Werner en los minutos finales. La diferencia mínima mantuvo la incertidumbre hasta la última acción.

Cuando el Pincha buscaba desesperadamente la igualdad, llegó el desenlace. Con Muslera incorporado al ataque, Rosario Central recuperó la pelota y Julián Fernández aprovechó el arco desprotegido para marcar el 3-1 definitivo. El gol sentenció el resultado, pero también encendió una pelea que convirtió el cierre de la final en un espectáculo lamentable.

Las imágenes posteriores mostraron corridas, empujones, insultos y golpes entre futbolistas de ambos equipos. La tensión venía acumulándose durante el encuentro, alimentada por las discusiones arbitrales y por una rivalidad que ya arrastraba episodios recientes. El festejo del tercer gol terminó de desatar el conflicto y obligó a poner el foco en una escena que nada tuvo que ver con el juego.

Una rivalidad que venía cargada

El enfrentamiento entre Central y Estudiantes no nació en Santiago del Estero. La relación entre ambos clubes se había deteriorado después de la consagración del Canalla en la tabla anual de 2025, un reconocimiento que generó controversias. En un cruce posterior por el Torneo Clausura, los jugadores de Estudiantes recibieron de espaldas al conjunto rosarino, sin realizar el tradicional pasillo al campeón.

La rivalidad sumó otro capítulo en la Copa Argentina 2026, cuando Estudiantes goleó 3-0 a Central y lo eliminó del certamen. La Supercopa Internacional ofrecía, entonces, un nuevo escenario para un duelo que excedía la disputa por un trofeo. El resultado de esta final modificó el balance inmediato entre ambos, aunque difícilmente cierre una historia que viene acumulando episodios de tensión.

La consagración también tuvo un condimento especial por el camino que llevó a cada equipo hasta la definición. Estudiantes llegó como campeón del Trofeo de Campeones 2025, mientras que Rosario Central obtuvo su lugar por haber terminado primero en la tabla anual de aquella temporada. Dos recorridos distintos que desembocaron en una final con un título en juego y una rivalidad que terminó ocupando tanto espacio como el fútbol.

La presencia de Juan Sebastián Verón, presidente de Estudiantes, también quedó asociada al escándalo. Durante el encuentro, el dirigente cuestionó el arbitraje y el trato recibido por los hinchas; luego protagonizó un cruce con Darío Herrera. Sus reclamos se sumaron a las protestas por las decisiones tomadas durante el partido, especialmente por el penal que permitió a Central ponerse 2-1.

Di María, otra vez decisivo

En lo estrictamente futbolístico, la final dejó una certeza: cuando Rosario Central necesitó una respuesta, apareció Ángel Di María. El campeón del mundo marcó dos goles, condujo la remontada y fue la figura determinante de una consagración que el Canalla recordará por mucho tiempo. Su actuación volvió a demostrar la influencia que puede tener un futbolista de jerarquía internacional en una definición del fútbol argentino.

Central se llevó la Supercopa Internacional con una victoria por 3-1, después de comenzar perdiendo y de soportar la presión de un rival que nunca dejó de buscar el empate. El título coronó la campaña que le había permitido acceder a la final y agregó una nueva celebración para el conjunto rosarino.

Sin embargo, la postal que quedará de Santiago del Estero será doble: la zurda de Di María levantando a Central y el tumulto que cerró el partido. Una final que tuvo fútbol, goles y una remontada de campeón, pero que terminó desbordada por una violencia que no debería ser parte de ninguna celebración deportiva.

Rosario Central 3 – Estudiantes 1 | Supercopa Internacional 2026

Ficha del partido

  • Estadio: Único Madre de Ciudades, Santiago del Estero.
  • Árbitro: Darío Herrera.
  • Goles: Alexis Castro (Estudiantes); Ángel Di María (2) y Julián Fernández (Rosario Central).
  • Resultado: Rosario Central campeón de la Supercopa Internacional 2026.

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