Un nuevo audio atribuido a Fernando Cerimedo vuelve a poner al exasesor de Javier Milei en el centro de una trama explosiva en Bolivia: pagos de hasta 15.000 dólares por avioneta, presunta protección de vuelos investigados por narcotráfico y una intervención cada vez más polémica de Estados Unidos, que ahora le retiró la visa al fiscal general que conduce la investigación. El escándalo ya no es solamente boliviano: vuelve a poner bajo la lupa la red política, comunicacional y de negocios que rodeó al libertarismo argentino y que tuvo a Cerimedo como uno de sus operadores privilegiados.
Por Luis Bulnes Valdez para NLI

Hay casos que se complican con el paso de los días. Y después está el caso Fernando Cerimedo, que directamente parece abrir una caja de Pandora cada vez que aparece un nuevo audio, una nueva denuncia o un nuevo documento. El hombre que durante la campaña de 2023 se movió en el corazón del dispositivo digital que llevó a Javier Milei a la Casa Rosada ahora aparece mencionado en una investigación boliviana que incorpora un elemento explosivo: un audio en el que una voz atribuida a Cerimedo conversa sobre pagos de 15.000 dólares por aeronave y mecanismos de control de vuelos en una región investigada por posibles operaciones vinculadas al narcotráfico. El material fue difundido por el vicepresidente boliviano, Edmand Lara, y será remitido al Ministerio Público para determinar su autenticidad y eventuales responsabilidades.
El contenido de la grabación es particularmente sensible porque no habla simplemente de aviones que pasan por el cielo boliviano. La conversación gira alrededor de un supuesto “trato” para que determinadas aeronaves pudieran operar con una estructura de control, mientras aparece mencionado un pago de 15.000 dólares. En el diálogo, una mujer le plantea a quien sería Cerimedo que operadores de la zona querían pagar por todas sus aeronaves y necesitaban saber cómo instrumentar el acuerdo. La respuesta atribuida al consultor argentino señala que hablaría con “Cabrera” para organizar la cuestión. El nombre fue relacionado con Franz Cabrera Quispe, quien estuvo al frente de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN). Las autoridades bolivianas todavía deben establecer mediante peritajes la autenticidad del audio y las identidades de todos los participantes.
Y acá aparece una pregunta inevitable: ¿quién es Fernando Cerimedo y por qué su nombre resulta tan incómodo cuando se reconstruye la trama política regional? Porque no se trata de un consultor cualquiera que apareció de la nada en Bolivia. Cerimedo fue uno de los operadores digitales de la campaña de Milei en 2023, fundador y accionista de La Derecha Diario y figura estrechamente vinculada al universo comunicacional libertario. Él mismo había reconocido su participación en la coordinación de estructuras digitales durante aquella campaña. Investigaciones periodísticas posteriores establecieron además que continuó teniendo acceso a la estructura del poder libertario después de la llegada de Milei a la Presidencia: registros oficiales muestran que ingresó al menos 13 veces a la Casa Rosada entre diciembre de 2023 y junio de 2024, pese a que Milei posteriormente afirmó que no mantenía vínculo con él desde 2023.
El dato no es menor porque durante semanas desde el oficialismo argentino intentaron presentar a Cerimedo como una figura del pasado, alguien que había tenido participación en la campaña pero que después había quedado completamente afuera del Gobierno. Sin embargo, los propios registros de ingresos a la Casa Rosada muestran una realidad bastante más compleja. Y tampoco es menor que Cerimedo haya utilizado públicamente su cercanía con Milei como una carta de presentación para expandir sus negocios de consultoría política por América Latina. Según investigaciones periodísticas, esa proximidad con el entonces candidato y luego presidente argentino funcionó como una suerte de “paraguas” político y comercial para sus actividades con dirigentes de derecha de distintos países.
De operador de Milei a pieza de una trama regional
La historia adquiere otra dimensión cuando se observa el recorrido regional de Cerimedo. Su actividad no quedó circunscripta a la Argentina: participó en campañas y estructuras políticas vinculadas con distintos dirigentes de la derecha latinoamericana y mantuvo conexiones con sectores de la política estadounidense. En Bolivia llegó a tener una relación política con el entorno del presidente Rodrigo Paz, mientras que las investigaciones abiertas actualmente abarcan enriquecimiento ilícito, tentativa de feminicidio y posibles vínculos con el tráfico de sustancias controladas y vuelos irregulares. La Fiscalía boliviana ya había abierto una investigación específica sobre la presunta cobertura de avionetas en la región de Beni, donde existen antecedentes de operaciones vinculadas al narcotráfico.
Pero el expediente tiene otra pata todavía más explosiva. Estados Unidos decidió retirar la visa al fiscal general boliviano Roger Mariaca, precisamente el funcionario que encabeza investigaciones que alcanzan a Cerimedo. Washington acusó a Mariaca de haber solicitado y aceptado sobornos para facilitar el narcotráfico y ayudar a personas vinculadas con actividades criminales a eludir la Justicia. Mariaca rechazó las acusaciones, denunció una posible injerencia estadounidense y aseguró que no retrocederá en las investigaciones contra Cerimedo. El Gobierno boliviano, por su parte, anunció que pedirá a Washington información y pruebas que sustenten las acusaciones.
La coincidencia temporal es, como mínimo, extraordinaria: aparece un nuevo audio que compromete presuntamente a Cerimedo en una trama de pagos relacionados con aeronaves; la investigación judicial avanza; y casi simultáneamente Estados Unidos sanciona al principal fiscal que investiga el caso. Eso no permite afirmar automáticamente que exista una relación causal entre ambos hechos, pero sí constituye un dato objetivo que deberá ser esclarecido. El propio Mariaca vinculó públicamente la presión estadounidense con las investigaciones que su Fiscalía lleva adelante contra Cerimedo y reclamó respeto por la soberanía boliviana.
La abogada y denunciante Nadia Beller, cuya denuncia contra Cerimedo ya había generado una de las principales causas que terminaron con su prisión preventiva, también cuestionó la decisión estadounidense. Según declaraciones recogidas por medios bolivianos, Beller entregó audios, chats, fotografías y documentación vinculada con presuntas gestiones de Cerimedo en YPFB, operaciones relacionadas con combustible y otras actividades que están siendo investigadas. También planteó interrogantes sobre los vínculos estadounidenses del consultor y mencionó material fotográfico en el que, según su testimonio, aparece junto a Donald Trump Jr. y otras figuras del ámbito político estadounidense.
El hombre que Milei conocía y después dejó de conocer
En la Argentina, mientras tanto, el caso vuelve a plantear una cuestión política que el Gobierno de Milei viene intentando mantener a distancia: la relación entre el Presidente y el hombre que ayudó a construir buena parte del dispositivo digital de La Libertad Avanza. Cerimedo no fue un observador externo del fenómeno libertario. Fue parte de la maquinaria electoral de 2023, estuvo asociado al armado digital y construyó una identidad empresarial y mediática estrechamente relacionada con el universo que terminó llevando a Milei al poder. Incluso fue señalado como una de las figuras que dieron espacio y estructura inicial a varios de los actuales streamers y operadores digitales del oficialismo.
Después llegó el distanciamiento público. Pero el problema para el Gobierno es que los registros y la trayectoria no desaparecen porque una relación política deje de ser conveniente. Cerimedo siguió ingresando a la Casa Rosada después de la asunción de Milei, continuó moviéndose por el circuito de la derecha regional y utilizó su cercanía con el poder argentino como parte de su posicionamiento internacional. Ahora está detenido en Bolivia y enfrenta múltiples investigaciones mientras aparecen nuevos elementos que amplían el campo de sospechas alrededor de sus actividades.
Y hay algo todavía más incómodo para el mileísmo: la causa Cerimedo también se cruza con la trama de los audios de ANDIS. Beller declaró recientemente ante la Justicia argentina y puso a disposición audios y documentación de su teléfono; además sostuvo que Cerimedo y su esposa, Natalia Basil, fueron quienes realizaron la filtración de los audios vinculados al extitular de ANDIS Diego Spagnuolo. Ese antecedente vuelve a colocar al consultor en una zona particularmente sensible de la política argentina: la de quienes operan información, redes, comunicaciones y estructuras digitales desde las cercanías del poder.
La Justicia deberá determinar qué hay de cierto en cada una de las acusaciones y, especialmente, si el audio atribuido a Cerimedo es auténtico, quiénes participan de la conversación, qué significan exactamente los pagos mencionados y si existió efectivamente una estructura destinada a facilitar vuelos utilizados para actividades ilícitas. Pero el dato político ya existe y no puede ser borrado con un comunicado de prensa: el consultor que ayudó a Milei a llegar al poder terminó preso en Bolivia y ahora aparece nuevamente en el centro de una investigación internacional que combina política, dinero, aeronaves, presuntos sobornos y narcotráfico.
Mientras tanto, Estados Unidos le retiró la visa al fiscal que investiga el caso y el Gobierno boliviano denuncia una posible presión sobre su Justicia. La pregunta que queda flotando es demasiado grande para esconderla debajo de la alfombra: si Washington sostiene que está combatiendo al narcotráfico, ¿por qué la medida más contundente en medio de esta investigación termina alcanzando al funcionario que investiga una trama en la que aparece un operador político con conexiones internacionales? La respuesta deberá surgir de las pruebas. Y precisamente por eso resulta indispensable que la investigación avance, que los audios sean peritados, que se conozca quiénes aparecen detrás de los nombres mencionados y que ningún poder político —boliviano, argentino o estadounidense— pueda decidir de antemano qué parte de esta historia merece ser investigada y cuál debe quedar enterrada.
Porque Cerimedo podrá haber dejado de ser oficialmente asesor de Milei. Lo que no puede dejar de ser es parte de la historia política reciente de La Libertad Avanza. Y cuanto más se investiga su recorrido, más difícil resulta sostener que se trataba simplemente de un consultor que pasó por una campaña electoral y desapareció después de las elecciones.
El caso Cerimedo ya no es solamente el expediente de un argentino detenido en Bolivia. Es una trama que conecta al poder libertario argentino con las redes de la derecha regional, investigaciones por corrupción y narcotráfico, estructuras digitales, negocios y ahora una disputa abierta con Estados Unidos alrededor de la propia investigación judicial. Y esa trama todavía está lejos de haber terminado.
Fernando Cerimedo continúa detenido en Bolivia y las investigaciones siguen abiertas. Las acusaciones más graves permanecen bajo investigación y deberán ser respaldadas por pruebas judiciales.
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