El testigo que ayudó a “armar” la Causa Cuadernos se desdijo y dejó expuesta una de las operaciones judiciales más grandes contra Cristina Kirchner

La llamada “Causa Cuadernos”, utilizada durante años como emblema judicial y mediático contra Cristina Kirchner, sufrió un nuevo golpe en pleno juicio oral. El encargado del edificio donde vivía la exmandataria se desdijo de parte de las declaraciones que había realizado en 2018 y dejó al descubierto las inconsistencias de un expediente que, según denuncian desde hace años las defensas y amplios sectores del derecho, fue construido para intentar involucrar a Cristina Kirchner mediante testimonios direccionados, presión judicial y una gigantesca operación mediática.

Por Ramiro C. Ferrante para NLI

Durante el macrismo, la declaración del encargado había sido explotada hasta el cansancio por los grandes medios y por los operadores judiciales de Comodoro Py. Sus dichos fueron utilizados para instalar la imagen de supuestos bolsos entrando y saliendo del edificio de Cristina Kirchner, aun cuando nunca aparecieron pruebas concretas, dinero secuestrado ni documentación que respaldara semejantes acusaciones.

Ahora, ocho años después, el propio testigo relativizó aquellas afirmaciones y reconoció no tener precisiones sobre hechos que en 2018 fueron difundidos públicamente casi como si estuvieran comprobados. El retroceso no es un detalle menor: vuelve a mostrar cómo buena parte de la causa se sostuvo sobre relatos ambiguos, testimonios manipulables y reconstrucciones amplificadas mediáticamente para construir una condena pública anticipada contra la exmandataria.

La matriz del lawfare: arrepentidos, presión judicial y condena mediática

La “Causa Cuadernos” nació a partir de fotocopias de anotaciones atribuidas al chofer Oscar Centeno, en una investigación encabezada por Claudio Bonadio y Carlos Stornelli que rápidamente derivó en detenciones, amenazas de prisión preventiva y acuerdos con empresarios e imputados convertidos en “arrepentidos”. Desde el inicio, las defensas denunciaron que el expediente funcionaba más como una herramienta de persecución política que como una investigación judicial seria.

Con el paso de los años, varias de las supuestas certezas mediáticas comenzaron a mostrar grietas. Testimonios contradictorios, ausencia de pruebas materiales y relatos modificados en sede judicial fueron debilitando el discurso construido durante el gobierno de Mauricio Macri, cuando la causa era presentada diariamente como la prueba definitiva contra Cristina Kirchner.

El caso del encargado del edificio es especialmente simbólico porque sus declaraciones fueron parte central del dispositivo mediático que buscó instalar la idea de movimientos clandestinos de dinero vinculados a la expresidenta. Sin embargo, en el juicio oral esas afirmaciones comenzaron a desmoronarse bajo el peso de las contradicciones y la falta de elementos objetivos.

Cuando el juicio oral empieza a derrumbar el relato

Lo que durante años se mostró en televisión como una verdad absoluta hoy aparece atravesado por dudas, inconsistencias y testimonios que ya no sostienen el mismo nivel de acusación. La diferencia es que el juicio oral exige pruebas reales y no simples operaciones de prensa.

Cristina Kirchner viene denunciando desde hace tiempo que la causa fue “armada” para perseguirla políticamente y condicionar al peronismo. El cambio en la declaración del encargado alimenta precisamente esa hipótesis: un expediente construido sobre versiones poco sólidas, amplificadas mediáticamente y utilizadas para fabricar culpabilidad antes de que existiera una sentencia.

La escena vuelve a recordar uno de los rasgos más cuestionados del lawfare regional: primero se instala una narrativa de corrupción mediante filtraciones, títulos periodísticos y testimonios dudosos; después, años más tarde, cuando aparecen las contradicciones en el juicio oral, el daño político ya está hecho.

Y mientras el expediente sigue acumulando fisuras, queda cada vez más expuesto el mecanismo con el que sectores judiciales, políticos y mediáticos intentaron construir una causa destinada no sólo a investigar, sino fundamentalmente a culpar a Cristina Kirchner aun cuando las pruebas concretas nunca aparecieron.


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