Franco Colapinto volvió a demostrar que cuando el auto no alcanza, el piloto puede empujarlo más allá de sus límites. En el estreno del Madring, el argentino se metió nuevamente en Q3, terminó noveno y quedó como el mejor del resto, mientras Lando Norris consiguió la primera pole de la historia del circuito madrileño por apenas 11 milésimas sobre Kimi Antonelli.
Por Ignacio Elfratini para NLI

La Fórmula 1 estrenó el circuito de Madring con una clasificación que tuvo de todo: una batalla por la pole resuelta por una diferencia microscópica, cuatro campeones entre los cinco primeros y, en el medio de esa pelea de gigantes, una actuación de Franco Colapinto que vale bastante más que el número nueve que aparecerá mañana junto a su nombre en la grilla. El argentino llevó al Alpine hasta la Q3, cerró su mejor vuelta en 1:32.903, quedó a 1,079 segundos de la pole de Norris y consiguió algo especialmente significativo: terminar por delante de todos los pilotos de Audi, Haas, Racing Bulls, Williams, Aston Martin y, sobre todo, de su propio compañero de equipo, Pierre Gasly.
El resultado de Colapinto adquiere todavía mayor dimensión cuando se observa el contexto técnico de la clasificación. El Alpine no parecía estar entre los diez autos con posibilidades claras de alcanzar la última tanda. De hecho, el propio argentino explicó después que esperaba una jornada complicada porque, según su evaluación, Alpine era aproximadamente el séptimo equipo en términos de rendimiento. Sin embargo, el piloto argentino fue construyendo la clasificación vuelta tras vuelta hasta terminar noveno, detrás únicamente de los McLaren, Mercedes, Ferrari y Red Bull que ocuparon las ocho primeras posiciones.
Una vuelta que parecía perdida y terminó en Q3
La Q2 fue el momento que mejor explica la actuación de Colapinto. El argentino salió a buscar el tiempo decisivo, pero en La Monumental, la espectacular curva 12 del Madring, el Alpine se movió violentamente de atrás. Colapinto tuvo que abortar la vuelta y quedó momentáneamente sin tiempo competitivo mientras sus rivales empezaban a definir quiénes avanzarían a la Q3.
La situación era delicada. En un circuito nuevo, rápido, angosto y con escasas posibilidades de sobrepaso, quedar afuera en Q2 podía significar prácticamente hipotecar la carrera del domingo. Pero Colapinto volvió a pista y produjo una de las vueltas más importantes de su sábado: 1:33.038, registro que lo colocó octavo y le permitió ingresar nuevamente a la última tanda.
“La vuelta de la Q2 fue una locura”, reconoció el argentino después de bajarse del auto. Y explicó el susto que había sufrido: “Se me puso muy de cola en la curva larga, la 12. Se puso feo, pero bueno, por suerte tuvimos revancha en el siguiente run”.
La maniobra no fue solamente espectacular. Fue determinante. Colapinto había llegado a ese momento sin margen para equivocarse y respondió con una vuelta suficientemente rápida como para dejar afuera a nombres importantes. Pierre Gasly, su compañero, quedó eliminado en el puesto 14 con 1:33.753. La diferencia entre ambos fue de 715 milésimas en esa referencia de Q2, mientras que en la clasificación definitiva terminó siendo todavía mayor.
De un Alpine impredecible a la novena posición
Una vez dentro de Q3, Colapinto ya había cumplido una parte enorme del trabajo. Pero no se conformó. El argentino terminó con 1:32.903, a solamente 0,138 segundos de Arvid Lindblad, que quedó décimo, y se transformó en el mejor piloto por fuera de las cuatro escuderías que dominaron la parte alta de la tabla.
Ficha de clasificación — GP de España, Madring
- Lando Norris — McLaren — 1:31.824
- Kimi Antonelli — Mercedes — 1:31.835 (+0.011)
- Max Verstappen — Red Bull — 1:31.964 (+0.140)
- Lewis Hamilton — Ferrari — 1:32.013 (+0.189)
- Charles Leclerc — Ferrari — 1:32.019 (+0.195)
- George Russell — Mercedes — 1:32.149 (+0.325)
- Oscar Piastri — McLaren — 1:32.294 (+0.470)
- Liam Lawson — Red Bull — 1:32.316 (+0.492)
- Franco Colapinto — Alpine — 1:32.903 (+1.079)
- Arvid Lindblad — Racing Bulls — 1:33.041 (+1.217)
La diferencia con Norris fue de 1,079 segundos, pero solamente 0,587 segundos respecto de Lawson, el Red Bull que terminó octavo. Entre el octavo y el noveno hubo menos de seis décimas, mientras que Colapinto le sacó 0,850 segundos a Gasly en la clasificación final. Además, completó 17 vueltas durante la sesión, tres menos que Antonelli, cuatro menos que Hamilton, Leclerc y Russell y cinco menos que Piastri.
El argentino tampoco ocultó que el Alpine siguió comportándose de una manera difícil de interpretar. En su vuelta de Q3 volvió a sentir que el auto se movía en una curva y explicó que tuvo que modificar distintos parámetros desde el volante. “Tengo que cambiar unas cosas en el volante durante la vuelta en un par de curvas específicas y tengo que sacar la mano del volante. Cuando la saqué se me puso muy de cola en una curva”, contó.
Aun con ese inconveniente, consideró que había extraído prácticamente todo lo que tenía el auto: “Estoy contento con la vuelta, contento con la clasificación, extraje lo máximo del auto que era lo que quería y feliz con el resultado”.
Norris ganó por 11 milésimas y Colapinto quedó en la pelea grande
Arriba, mientras tanto, la batalla fue de otro planeta. Lando Norris apareció en el último intento de Q3 cuando parecía que Kimi Antonelli tenía la pole en el bolsillo. El Mercedes había marcado 1:31.835, pero el campeón del mundo respondió con un 1:31.824. Apenas 11 milésimas separaron a ambos.
La pole fue la 19ª de la carrera de Norris y la tercera de la temporada 2026, mientras que Antonelli volvió a mostrar la velocidad que lo convirtió en líder del campeonato. Max Verstappen terminó tercero con 1:31.964, a 140 milésimas de Norris, seguido por Lewis Hamilton, Charles Leclerc, George Russell, Oscar Piastri y Liam Lawson.
El dato revela lo ajustada que fue la parte alta de la clasificación: los cinco primeros quedaron separados por apenas 195 milésimas. Entre Norris y Antonelli hubo 0,011 segundos; entre Antonelli y Verstappen, 0,129; entre Verstappen y Hamilton, 0,049; y entre Hamilton y Leclerc, solamente 0,006 segundos.
En ese contexto, el noveno puesto de Colapinto tiene una lectura particular. No se trata de una clasificación en la que Alpine haya colocado naturalmente uno de sus autos entre los diez primeros. Gasly quedó 14º y el propio Colapinto reconoció que el rendimiento puro del monoplaza no invitaba a pensar en la Q3.
“Creo que es una de mis mejores clasificaciones en la F1. Más que nada porque no teníamos el auto para estar ahí”, explicó. Y agregó una comparación interesante con actuaciones anteriores: “Capaz en Miami y Canadá estábamos como el quinto mejor equipo o el mejor del resto. Acá creo que no, creo que éramos el séptimo equipo y haber quedado noveno es un gran esfuerzo”.
El resultado también tiene continuidad. Colapinto consiguió su segunda Q3 consecutiva, después de la clasificación de Monza, y la quinta Q3 de la temporada 2026. En Madrid, además, volvió a imponerse a Gasly, algo que adquiere valor dentro de la interna de Alpine porque el francés fue históricamente una referencia importante para evaluar el rendimiento del argentino.
Y Colapinto encontró incluso una explicación en lo sucedido una semana atrás en Italia: “Esa experiencia me sirvió también”, dijo al recordar el trabajo realizado hasta tarde antes de las clasificaciones. El esfuerzo, esta vez, volvió a tener recompensa.
La carrera del domingo será otra historia. El Madring es un circuito de 5,4 kilómetros y 22 curvas, con una combinación de sectores urbanos y zonas rápidas, y una de sus principales características es justamente la dificultad para adelantar. La posición de largada, por lo tanto, adquiere una importancia especial. Para Colapinto, partir noveno significa tener delante a ocho autos de enorme potencial, pero también arrancar en una posición desde la cual un buen ritmo, una estrategia acertada y una carrera limpia pueden convertir una clasificación brillante en puntos importantes.
Por ahora, el dato más significativo está en el sábado: un Alpine que parecía lejos de la Q3 terminó noveno, y lo hizo gracias a un piloto argentino que volvió a sacar más del auto de lo que el auto parecía capaz de entregar. En un campeonato en el que las diferencias se miden en milésimas y donde hasta los equipos grandes pueden quedar afuera de una tanda por un error mínimo, Colapinto volvió a demostrar que la velocidad no siempre está escrita en la ficha técnica del monoplaza. A veces aparece en las manos del piloto.
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