Yanina Latorre declaró la guerra a Elina Costantini: una pista de baile, un millonario y demasiada “finura”

Yanina Latorre desempolvó una vieja pelea con Elina Costantini y volvió a cargar contra la esposa de Eduardo Costantini con una artillería verbal que dejó poco lugar para la diplomacia. Todo habría comenzado en una fiesta, entre vestidos, baile y una supuesta maniobra en la pista. Años después, la conductora decidió contar su versión y calificó a su rival de “groncha que se hace la fina”.

Por Lola Santacreta para NLI

Hay peleas que nacen por dinero, otras por amor, algunas por política y unas cuantas, aparentemente, porque alguien te saca de la pista de baile. Pero en la Argentina de la farándula ninguna pelea está verdaderamente terminada mientras exista una cámara, un micrófono y alguien dispuesto a decir: “Esto nunca lo conté”. Y Yanina Latorre, que evidentemente no cree demasiado en el concepto de guardar cosas para siempre, decidió abrir el archivo y contar su versión de un viejo enfrentamiento con Elina Costantini.

La historia, relatada por la propia Yanina en El Observador, tiene todos los ingredientes de una comedia de costumbres contemporánea: una fiesta, una subasta de perfumes, dos mesas cercanas, una pista de baile, vestidos, millonarios, acompañantes que aparentemente no se levantan demasiado de las sillas y una disputa que, con el tiempo, terminó convirtiéndose en una cuestión mucho más profunda: quién es verdaderamente fina y quién solamente lo parece.

Todo empezó con un giro

Según relató Latorre, el episodio ocurrió en una fiesta en la que ambas mujeres estaban presentes. Yanina aseguró que no se habían saludado ni habían tenido ningún contacto previo durante el encuentro, hasta que llegó el momento de bailar. Allí, según su versión, Costantini habría girado junto a un hombre que la acompañaba y, en una maniobra que Latorre interpretó como deliberada, terminó sacándola de la pista.

Y ahí se terminó la diplomacia.

Yanina contó que la situación se repitió y que, después del segundo episodio, decidió enfrentarla. Lo hizo, según su propio relato, cara a cara y con un repertorio verbal que difícilmente pueda ser incluido en un manual de protocolo para fiestas de la alta sociedad. La discusión terminó rápidamente, pero aparentemente quedó archivada en la memoria de Latorre durante bastante tiempo.

Porque una cosa es que alguien te saque de la pista. Otra muy diferente es que, años después, todavía recuerdes perfectamente quién lo hizo, cómo estaba vestido, quién la acompañaba y en qué momento exacto decidiste que aquello merecía una guerra retroactiva.

La guerra de las “finas”

Pero lo más interesante del relato no fue solamente la pelea física o verbal, sino la particular interpretación sociológica que Yanina hizo de su contrincante.

La conductora cuestionó que Elina Costantini fuera presentada públicamente como una figura vinculada al mundo del arte y la alta sociedad argentina y disparó contra la portada de Caras en la que aparecía vinculada a la promoción de una muestra de Frida Kahlo en el Malba. Según Latorre, no aceptaba que la revista presentara a la actual esposa de Eduardo Costantini como una referente del arte y la tendencia en la Argentina.

Y ahí apareció una de las palabras favoritas de cualquier guerra de clases argentina: “groncha”.

Latorre acusó a Costantini de tener una supuesta “gronchada” detrás de una apariencia sofisticada y aseguró que se trataba de alguien que “se hace la fina”. Es decir, el conflicto dejó de ser una pelea entre dos personas que se cruzaron en una fiesta y pasó a transformarse en una suerte de examen oral sobre quién reúne las credenciales necesarias para pertenecer al exclusivo club de los elegantes.

Un detalle menor: no existe, por supuesto, una universidad nacional de la finura, aunque el espectáculo argentino lleva décadas intentando crearla.

Millones, apellidos y una pista de baile

En medio del relato apareció también Eduardo Costantini, empresario y fundador del Malba, cuyo apellido funciona en esta historia como una especie de contraseña social. Yanina cuestionó que Elina quisiera ocupar un lugar determinado dentro de ese universo y lanzó acusaciones personales sobre su relación con el empresario y sobre su vínculo con la familia.

Son afirmaciones y opiniones de Latorre, no hechos judicialmente establecidos, y conviene mantener esa diferencia porque en el mundo del espectáculo una frase dicha al aire puede viajar mucho más rápido que cualquier desmentida.

Lo cierto es que el episodio vuelve a poner en escena una de las obsesiones históricas de la farándula argentina: la pelea entre quienes tienen dinero, quienes tienen fama, quienes tienen apellido y quienes consideran que poseen suficiente de alguna de esas cosas como para mirar con desconfianza a quienes tienen las otras.

Y en esa disputa Yanina juega con una ventaja considerable: t


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