El Banco Central paraguayo intervino Ueno Bank, el banco del grupo del que el presidente Santiago Peña fue socio. Casi tres millones de clientes no pueden tocar sus ahorros, la caja de jubilaciones tiene cientos de millones adentro y el aliado regional de Milei pide que no lo miren a él.
Por Bruno A. Monteverde para NLI

En Paraguay se armó un corralito con nombre y apellido. El martes 3 de noviembre, el Banco Central del Paraguay (BCP) intervino Ueno Bank, el banco digital del Grupo Vázquez, después de comprobar que su índice de solvencia había caído por debajo de la mitad del mínimo legal. El comunicado salió pasadas las tres de la mañana. Cuando los paraguayos se despertaron, unos 2,9 millones de clientes se enteraron de que no van a poder acceder a su plata por al menos 15 días.
Hasta ahí, un banco que quiebra. El problema es quién estaba sentado a la mesa.
El presidente, accionista
Santiago Peña compró en marzo de 2019 acciones de Credicentro, la vieja casa de créditos de los Vázquez que después pasó a llamarse Ueno Holding. Según ABC Color, a marzo de 2025 tenía 6.144 millones de guaraníes en el holding, el 1,58% del capital, y era el cuarto mayor accionista, detrás del Grupo Vázquez, ITTI y Ueno Seguros.
Cuando la prensa paraguaya empezó a preguntar, en abril de 2025, Peña anunció que había vendido y acusó al diario ABC de «manipulación». Su defensa fue siempre la misma: el holding es una cosa y el banco es otra. «Yo nunca fui parte de Ueno Bank», repitió. Lo curioso es que, según ABC, tampoco había declarado esas acciones en su declaración jurada de intereses de septiembre de 2023. Y que, con la plata de esa venta, se compró acciones del Banco Continental, otra entidad con fondos de la caja de jubilaciones, que el año pasado le dejaron 420 millones de guaraníes en dividendos.
El hermano, en Luxemburgo
La familia también tenía su lugar. Según documentos del registro de comercio de Luxemburgo publicados por ABC, Francisco Peña Palacios, hermano del presidente, entró en marzo de 2024 como socio de U Holdings, una sociedad offshore ligada a Ueno Bank, con 58 acciones (US$ 58.000) que le compró al Grupo Vázquez. Salió el 4 de abril de 2025: el mismo día en que Santiago anunciaba que se desprendía de lo suyo. Coincidencias de familia. Cuando le preguntaron, respondió: «Pregúntenle a ellos».
El banquero, de controlador
Y para cerrar el círculo, apenas asumió, Peña nombró al frente del Banco Central a Carlos Carvallo, que había presidido Ueno hasta agosto de 2023. Es decir: el que tenía que controlar al banco venía de manejarlo. Los críticos lo denunciaron desde el primer día como conflicto de interés; el BCP respondía que Carvallo se excusaba en las decisiones sobre Ueno. El martes, con el banco ya intervenido, Peña le pidió la renuncia.

Préstamos entre amigos
¿Qué hundió al banco? Según el propio BCP, lo primero que encontraron fueron créditos a empresas del mismo grupo dueño de la entidad, que después arrastraron la liquidez. Un caso: en septiembre de 2025, el Grupo Vázquez le pasó la empresa Mowi SA a un exsubgerente de Ueno, y una semana después esa firma empezó a recibir préstamos por US$ 42,5 millones. La fiscalía sostiene que Mowi y otras sociedades fueron «desvinculadas» del grupo en los papeles, pero que los lazos siguieron.
La fiscalía ordenó detener a ocho directivos, entre ellos el fundador, Federico Miguel Vázquez Villasanti, y el presidente del banco, Juan Manuel Gustale. Hubo embargos preventivos por US$ 70 millones y 1,62 billones de guaraníes sobre bienes de directivos y sociedades accionistas.
La plata de los jubilados
Lo más grave es de quién es la plata. Según la gerente financiera del Instituto de Previsión Social (IPS), la caja jubilatoria estatal tenía unos 355 millones de dólares invertidos en Ueno, y unos 32.000 jubilados cobraban sus haberes ahí. En total, los fondos públicos depositados en el banco rondarían los 800 a 850 millones de dólares, según distintas estimaciones.
El fondo de garantía cubre hasta unos US$ 38.000 por depositante, lo que alcanzaría al 97% de los clientes. Peña pidió al Congreso que apruebe «con la mayor celeridad» una ley para pagar a los ahorristas y devolver los fondos del IPS. Y dijo que es «un caso particular» y que los responsables «deberán responder ante la Justicia, sin excepciones y sin privilegios». Muy lindo. Es el mismo presidente que, según Reuters, había rechazado una y otra vez las dudas sobre las finanzas del banco y acusaba a los medios de alimentar el miedo.
Juicio político y la cumbre que se perdió
Peña ya tenía desde octubre de 2025 una denuncia penal de legisladores por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de dinero, entre otros delitos, que menciona también a su hermano. Ahora, senadores opositores anunciaron que impulsarán un juicio político contra él y el vicepresidente Pedro Alliana, y hay protestas en Asunción. Por la crisis, Peña canceló su viaje a la cumbre en España. Ni siquiera llegó a cruzarse con su amigo Javier Milei, el que va a las cumbres a no ir.
Que Peña es el socio regional de Milei no es novedad. Lo que muestra Ueno es el modelo completo: Estado chico para los jubilados, banco amigo para los fondos públicos y, cuando todo explota, «caso particular». Como te contamos en NLI con el caso $LIBRA, a los presidentes libertarios les encanta el mercado, hasta que el mercado pregunta.
¿Quién controlaba a un banco que tenía la plata de los jubilados, al ex presidente del banco en el Banco Central y al hermano del presidente en una offshore? ¿Y quién va a pagar el agujero?
Peña dice que no tuvo nada que ver con el banco. Él solo era socio del dueño, su hermano estaba en la offshore y su banquero manejaba el Banco Central. Todo queda en familia. Menos la plata de los jubilados.
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