La Justicia cómplice

Con la postulación de Ignacio Rodríguez Varela el gobierno de Cambiemos continúa impulsando aspirantes a ejercer Justicia que conformen el andamiaje de un Poder que los absuelva permanentemente.

Por Guillermo Carlos Delgado Jordan

El pasado 19 de abril se dio a conocer a través del Boletín Oficial la postulación por parte del Ejecutivo ante el Senado de la Nación de Ignacio Rodríguez Varela para ocupar la Vocalía Nº 10 de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal.

A lo largo de su gobierno, desde aquella ya lejana intromisión nombrando dos jueces de la Corte Suprema por Decreto, pasando por declaraciones que atentan contra la independencia de poderes y su sed de poder en el Consejo de la Magistratura entre otras cosas, una de las constantes del gobierno de Cambiemos ha sido la de trabajar en búsqueda de obtener una Justicia dócil y cómplice que lo absuelva a presente y, sobre todo, a futuro.

A lo largo de la Historia de nuestro país, lo que ha permitido el eterno retorno de la oligarquía saqueadora al gobierno ha sido el Poder Judicial, que nunca se ha encontrado a la altura histórica que su rol amerita, por ejemplo, a la hora de juzgar a los cómplices civiles de la Dictadura. Así se ha posibilitado una y otra vez el acceso al control del Estado de aquellos que, en realidad, deberían estar tras las rejas O de sus continuadores, que en la reiteración de sus conductas ratifican el hecho de convertirse en los beneficiarios de sus crímenes impunes.

A continuación, y como solemos hacer en nuestra sección Redes,  intentaremos realizar un acercamiento al entorno socio-familiar del, por ahora, postulante del gobierno, Ignacio Rodríguez Varela.

Tal cual resume el portal Infobae,  Rodríguez Varela, en julio “cumplirá 30 años al servicio del Poder Judicial. Comenzó como meritorio y a los 26 años ya tenía cargo de secretario en el fuero penal. De la mano del fiscal José María Campagnoli, a quien conoció en 1993, investigó casos resonantes. Pero su carrera no pudo avanzar como hubiera querido. “Fui proscrito por el kirchnerismo”, no duda. Sin padrinos políticos, fue relegado en un total de 36 concursos, la mayoría para juez de instrucción”.

Pero, no es el único Rodriguez Varela en la Justicia: su hermano menor, Enrique Rodríguez Varela, es actualmente el Secretario del Juzgado Criminal y Correccional N° 11 que dirige el Juez Claudio Bonadío. Y, como tal, por ejemplo, es quien firmó la detención de Carlos Zanini y le tomó declaración indagatoria.

Hermana de estos dos es la mediática activista en contra del aborto Mariana Rodríguez Varela,quien suele repartir muñequitos de yeso en forma de embrión y quien está en contra de la terminación del embarazo incluso en casos de violación.

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Pero a la hora de comenzar a hablar de claros vínculos políticos, digamos que también es hermano de los anteriores Diego Rodríguez Varela, casado con Macarena Urtubey, hermana del Gobernador salteño Pro-Oficialismo Juan Manuel Urtubey y, por ende, también hermana del Senador Rodolfo Urtubey, del cual se habló hace unos meses para reemplazar a Gils Carbó y que, en unas semanas, deberá “levantar la mano” para decidir el futuro en la Justicia de Ignacio Rodríguez Varela.

Hermana de todos los precedentes es también Isabel Rodríguez Varela, la esposa de Arturo Sebastián Etchevehere y, por ende, cuñada de Luis Etchevehere, ex Presidente de la Sociedad Rural Argentina y actual Ministro de Agroindustria de la Nación. Arturo Sebastián Etchevehere es uno de los denunciados e investigados por la Justicia en una causa de Estafa donde fueron recientemente embargados.

Y para finalizar este pequeño paseo genealógico, digamos que todos los hermanos Rodríguez Varela mencionados, son hijos de Alberto Rodríguez Varela, quien fuera Ministro de Justicia de la Nación entre 1978 y 1981, durante la Presidencia de Jorge Rafael Videla en la última Dictadura y abogado defensor del ex Presidente de Facto.

En democracia, Rodríguez Varela se encargó de diseñar la táctica defensiva en el Juicio a las Juntas. Fue quien coordinó con otros abogados plantear la “incompetencia de los tribunales civiles” para juzgar a los militares y pedir, a cambio, la intervención del Consejo Supremo de la Fuerzas Armadas. Como esa táctica no funcionó, pidió que se excusaran el fiscal de la Cámara Federal Julio Strassera y los tres integrantes de la Sala Uno de la Cámara, Ricardo Gil Lavedra, León Arslanián y Jorge Torlasco por haber sido funcionarios del Poder Judicial durante la dictadura.

Además de defender a Videla, este abogado se refugió en la cátedra de Derecho Político de la UCA, donde dio un curso de historia argentina. Cuando disertó sobre el período 76-83 invitó a Videla, que había sido beneficiado por los indultos de Carlos Menem. Durante la clase, que fue pública, el abogado defendió el golpe de Estado y la necesidad de la represión debido a una situación de supuesta “guerra interna” que vivía el país.

Los más de 50 asistentes a la conferencia aplaudieron al abogado y algunos, incluso, le estrecharon la mano al genocida.

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