Amarillo sobre negro

Dos semanas de ajetreo cambiario enmarcaron el padecimiento que inoportunas lluvias, servicios de baja calidad y tarifas desmesuradas le causaron al grueso de la población argentina. 

Por Alejandro Enrique para Noticias La Insuperable ·

La economía, en su condición de feroz opositora, le marcó la cancha de la popularidad al equipo que lidera, paradójicamente, un monotemático del fútbol.

La semana que vendrá es incierta. A partir de mañana comienza otra cuenta regresiva hacia el próximo mega vencimiento de Lebac, Espada de Damocles que el BCRA no cuenta entre las armas del arsenal que fortalece su poder. Esta innegable capacidad que la entidad monetaria forjó, en esencia, gracias a reservas crecidas en base al endeudamiento nacional —el tan mentado “poder de fuego” —, sin embargo, tiene limitados sus frentes de batalla: el macrismo se deshizo paulatinamente de las armas imprescindibles para repeler con éxito ataques especulativos al tipo de cambio. Ya no hay límites para la compraventa de dólares, ni exigencia de repatriar divisas para los exportadores, ni encajes y plazos para los capitales financieros del exterior.

El viernes dejó algunas fotos para ilustrar eslóganes repetidos, pero nada lo suficientemente contundente como para desbaratar las oscuras evocaciones que desató el jueves negro. A la venta de reservas y la suba de tasas que, como señala Sebastián Soler, “son ‘todas’ las herramientas de que dispone el Banco Central”, se sumó  la Comunicación “A” 6501, que forzó a los bancos a reducir del 30% al 10% sus posiciones globales netas en moneda extranjera. Esta medida también repercutió en el tipo de cambio, que cerró a la baja: $ 22,28 promedio. Fitch también aportó su granito de arena: redujo con celeridad la evaluación de la deuda Argentina. Hasta el viernes a la mañana la calificadora de riesgo la consideraba positiva, pero por la tarde la degradó a estable, un eufemismo que los inversores tradujeron con rapidez al idioma de sus apetencias.

Poco se habló de la bolsa, que atravesó días nefastos, y terminó la semana con las acciones de los bancos en caída —gracias también al empujón de la Com. “A” 6501—, en su tercera rueda consecutiva con papeles lideres a la baja. La última sesión del Merval cerró en 28.737 puntos, es decir: con un 2,80% de retroceso. “Mucha volatilidad, mucho nerviosismo”, fue lo que repitieron los analistas, que para nada descartarían la continuidad del camino cuesta abajo.

A pesar de atravesar un momento crítico, la administración macrista no parece dispuesta a modificar ni media coma de su plan de negocios, que en definitiva es su plan de gobierno. Y si, como se sospecha, el BCRA es imprescindible para dar apoyo a ciertas filigranas especulativas, pocas salvaciones podrían esperarse del cambiemismo monetario: “El jueves pasado, al término de una corrida que ya había insumido unos 1400 millones de las reservas, un rumor se esparció entre los operadores de la City: el BCRA estaba quemando recursos para sostener el valor de la divisa en beneficio de un banco de inversión que estaba desarmando su cartera y requería billetes verdes para fugar.”, relata Adrián Murano en su artículo del 4 de mayo para la Revista Zoom.

De acuerdo con lo que pudo saberse en los últimos días, Cambiemos quiere poner amarillo sobre el negro de la creciente impopularidad de Macri, Vidal y sus equipos. Nada de cambios reales: treinta spots más de propaganda política voluntarista, apoyo a segundas marcas, lawfare —con un episodio “blando” el viernes mismo:  allanamiento al domicilio de Víctor Hugo Morales, con revelación de calle, número y piso a través del aire recalcitrante de una emisora de radio ultra oficialista— y angelicales acercamientos de Vidal al Movimiento Evita en la PBA para ganarle tiempo a la protesta social, al menos hasta 2019.

Chino Navarro – Imagen: Diario Conurbano

El fin del gradualismo que con delicadeza el equipo económico anunció el viernes, las mil vueltas negociadas en el Congreso para que las tarifas sean un poquitín menos alevosas, por unas horas, entre sanción y veto anunciado, la foto por venir de María Eugenia con el Chino y Emilio, los deseos de Bárbaro de una interna en el PJ intervenido entre Massa, Urtubey y De La Sota, no son más que otra estación en el gatopardismo PRO, ese “cambiar todo para que nada cambie”, que rinde culto a las encuestas y sondea envidias, odios y miserias para que salgan de su inagotable Caja de Pandora cuando el malestar social, unido a la memoria, le saca alguna ventaja a los prejuicios o compite con la militancia periodística del ajuste.

@ale_enric

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