Al maestro con cariño

Por Onó, el Insuperable

Hay que reconocer que La Cámpora no está sola en su ataque artero a la moneda nacional: la secundan agoreros y pesimistas de toda laya. Juntos desparraman desánimo entre los vecinos que desde el llano, como Joaquín, luchan en favor de un orden económico moderno, justo e inmaculado.

Cabizbajo soporté expresiones del tipo “caos cambiario”, “dólar imparable”, “la bomba de las Lebac”, “súper martes”, “vencimiento fatídico” y un sinnúmero de diatribas contra Federico, Toto y Nico. Temí que el ánimo del equipo desfalleciera ante tanto desconfiado, que sintiera los juicios trasnochados como una afrenta inmerecida. Fueron temores vanos. Prosternado ante la pericia de Federico y la mano solidaria de Toto agradecí en el lar hogareño tener en el equipo a estas lumbreras.

Un triunfo tan contundente me llenó de optimismo. No puedo describir la admiración que sentí ante las pizarras electrónicas que me mostraban el desplome de la divisa americana, reflejo del triunfo inapelable de Fede. ¡Qué maestría singular! Con precisión de relojero condujo la tasa sopesando hasta las milésimas de punto básico, cada dólar de reserva que ofreció en el mercado salió con su bendición de sublime monetarista. Como virtuoso del juego ciencia desplegó celadas y gambitos como anzuelos para el camporista atrincherado en la especulación opípara, aderezada con los recursos de inagotables PBI malhabidos en la oscura noche kirchnerista.

Como en una cátedra de genios signados por la humildad que da el saber, Federico asumió la titularidad y Toto, humildísimo, cubrió tanto el lugar del adjunto como el del jefe de trabajos prácticos. Juntos distribuyeron el maná de las Lebac a tasa milimétrica, atrajeron los dólares frescos que congelaron al desestabilizador y embarcaron al inversor más exigente, al gringo intachable que cuida hasta el último céntimo de su clientela, en el remanso de los bonos soberanos.

La vecindad debería peregrinar en paz, con su globo amarillo dominguero en mano, hacia las puertas del Banco Central y dedicar vítores al maestro, con cariño y agradecimiento. Hay que reconocer que el PRO le ha dado a la patria decenas de cráneos privilegiados, pero también es justo decir que ayer Federico se ubicó un escalón más arriba. ¿O no?

 

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