Hikaru, un pecador

El estilo de Dubov fue estratégicamente sutil e impiadoso en el castigo de los pecados capitales que tentaron al nunca muy contrito Nakamura.

Por Rodrigo Bisbal para Noticias La Insuperable ·

Las partidas rápidas se han convertido en indiscutidas protagonistas de la década. En sus distintas modalidades ─que la FIDE reduce a las denominaciones de rápidas y relámpago─, le devolvieron al ajedrez competitivo una frescura que con el inexorable avance de las TIC se consideraba de antemano irremediablemente perdida.

Los integrantes de la élite ajedrecística, incluyendo a los notables del “club de los 2800”(1), disfrutan y padecen en similares proporciones el vértigo de una competencia a tensión máxima en tiempos mínimos, todo bajo la lupa de aficionados, críticos expertos y hasta de relatores que transmiten los duelos de titanes como si se tratara de un partido de fútbol en crispada miniatura oral.

La última edición del torneo Memorial Miguel Tal reunió algunos meses atrás, como es de estilo, a un grupo selecto de jugadores en torno a dos competencias: la de partidas semi-rápidas y la de partidas relámpago. En la primera se impuso Anand; en la segunda, Karjakin. Nakamura, indiscutido animador de este tipo de torneos, no logró ubicarse en las primeras posiciones pero, como si no quisiera alejarse del candelero por nada del mundo, dio que hablar nuevamente.

No fue en esta ocasión por su escaso apego al reglamento ─tan exasperante que en su día logró sacar de las casillas a un apacible cultor de los buenos modales como Levon Aronian─ ni por la notable efectividad de su juego en los circuitos rápidos, siempre cabeza a cabeza con su proverbial arrogancia: esta vez le tocó morder el polvo con un joven e intratable maestro ruso que se empecinó en despreciar todo bien material de tablero en tributo al alma inspiradora del torneo, la de su inolvidable compatriota: Miguel Tal.

Daniil  Dubov

Daniil Dubov fue tentando con pequeñas ofrendas de manjares la gula material de Hikaru, que terminó empachado en medio de cuantiosos tesoros. Aferrado a sus riquezas, el maestro norteamericano de ascendencia nipona tuvo la virtud de dar en la tecla con casi todas las mejores jugadas defensivas, aciertos que sin embargo no alcanzaron para premiar siquiera con unas tablas su pertinaz avaricia. El estilo de Dubov fue estratégicamente sutil e impiadoso en el castigo de los pecados capitales que tentaron al nunca muy contrito Nakamura.

Hikaru Nakamura

Así se desarrolló la brillante partida semi-rápida (25m+10s) entre Dubov y Nakamura: 1.c4Nf6 2.Nc3e6 3.e4d5 4.e5d4 5.exf6dxc3 6.bxc3Qxf6 7.d4e5 8.Nf3Nc6 9.Be2exd4 10.Bg5Qg6 11.O-O dxc3 12.Bd3Qd6 13.Re1+Be7 14.c5Qxc5 15.Bxe7Nxe7  16.Re5Qd6 17.Bb5+Kf8 18.Qe2f6 19.Rd1fxe5 20.Nxe5Bf5 21.Rxd6cxd6 22.Nd7+Kf7 23.Qc4+Be6 24.Qf4+Nf5 25.g4Rad8 26.gxf5Bxd7 27.Bc4+d5 28.Bxd5+Kf6 29.Qd6+Kxf5 30.Bc4Rhe8 31.Bd3+Kg5 32.h4+Kh5 33.Qg3Bg4 34.f3Rd4 35.Kf2c2 36.Bxc2Rf8 1-0

Posición final

 

  1. https://www.ichess.es/blog/4-mejores-sitios-ratings-de-ajedrez/
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