La movida dolarizadora

“Si las cosas hubieran salido como ellos planeaban hace 15 años, hoy toda Latinoamérica estaría usando el dólar.” (Tristana Santos, 2015)

Por Alejandro Enrique para Noticias La Insuperable

De no mediar algún milagro, hoy no llegará la remesa de  tres mil millones de dólares que alegremente se descontaba enviaría el FMI. Mañana habrá otro fatídico vencimiento de Lebac que rondará los cuatrocientos mil millones de pesos. El protagonismo de la cotización del billete verde parece asegurado justo cuando las voces de la movida dolarizadora se hacen oír sin disimulo desde el Norte hacia el Sur.

Cuando la dolarización comienza a sonar fuera de los límites de un país como propuesta filantrópica de sus “amigos” extranjeros, sea bajo los nombres de caja de conversión, convertibilidad o medida para terminar con la apolillada moneda vernácula, lo mejor es abrir el paraguas: se avecinan tormentas nada metafóricas ni pasajeras y la ola dolarizadora, tarde o temprano, se convertirá en tsunami desatado en costas propias.

Bien lo sabe el gurú del cambio, Jaime Durán Barba, que como Secretario de Gobierno de Yamil Mahuad, entre 1998 y 2000 ─el 9 de enero de este último año Mahuad había anunciado, meses antes de abandonar la presidencia, la decisión de dolarizar la economía ecuatoriana─,  hizo todos los esfuerzos necesarios para que el país sepultara su moneda ─el sucre─  tras el incesante azote de gigantescas olas generadas desde laboratorios de alquimia atmosférica instalados en puntos tan respetables como la casa de Dorita de Ampuero, dama liberal y biempensante, abnegada y hospitalaria si las hubiera, cuyos sacrificios por sanear la economía de la patria conmovían a los benefactores gringos que hospedaba.

En El Salvador el proceso dolarizador fue anunciado por Francisco Flores a fines de 2000 y puesto en marcha desde comienzos de 2001. La economía salvadoreña ya contaba con una base importante de transacciones regularmente realizadas en dólares pero, más allá de esa situación de hecho, en la trastienda política había otras motivaciones para terminar con el colón: “La dolarización tiene un trasfondo político no revelado. Consciente del desgaste del partido ARENA y del avance de la izquierda en las elecciones del año 2000, la derecha tiene claro que en el país hay posibilidades de que surja un gobierno de izquierda que ponga en peligro la propiedad privada.”, aclaraba César Augusto Sención (1) allá por junio de 2002.

Francisco Flores (1959-2016)

A fines de 2001, dos de los más activos filántropos verdes ─con gastos siempre a cargo de think tanks ultraliberales─, Kurt Schuler y Steve H. Hanke, publicaron Cómo dolarizar en Argentina, un extenso documento que aún se encuentra disponible en https://www.elcato.org/publicaciones/ensayos/ens-2001-12-20.pdf. Eran tiempos en los que a ellos, como puede leerse en el epígrafe, la idea de que Latinoamérica se dolarizara plenamente no les parecía en absoluto una quimera.

Esta etapa crítica que atraviesa la economía nacional se yergue como una nueva oportunidad de lograr el nunca olvidado objetivo,  hoy con el premio extra de asestarle el golpe de gracia al alicaído pero todavía incómodo Mercosur.

La edición dominical de El Cohete a la luna presentó material fundamental respecto del recrudecimiento de la movida dolarizadora: Plan D “contiene la historia completa de la propuesta de convertibilidad o dolarización del jefe del consejo asesor económico de Trump y las diferencias de criterio entre la Casa Blanca y el Fondo Monetario, que le está cerrando el grifo a Macrì, además de las opiniones de nuestros principales columnistas que explican qué clase de catástrofe implicaría para la Argentina.” (Carta del Director, Horacio Verbitsky).

Como se planteó hace más de un año en esta misma columna (Dolarizar sin Biscay, 31/7/2017, NLI), la advertencia del ex director del BCRA “hay síntomas muy concretos en la economía argentina que nos están llevando a la dolarización” bien podría haber sido considerada, ya en ese entonces, de manera literal, proyectándola hacia el peligro cierto de un plan con vistas a la renuncia definitiva a la existencia del peso y de la soberanía monetaria.

@ale_enric

S. H. Hanke

 

1.      “Ante esa eventualidad decidió [el presidente Flores] matar el colón y entregarle los dólares a los banqueros. Esos dólares, que pertenecían principalmente al Banco Central y que servían para las transacciones en el exterior, ahora están en manos privadas y también se utilizan para comprar y vender en el país. Los negocios por donde circula la mayor parte del dinero (los bancos) pueden desestabilizar a un gobierno que no sea de su agrado, mediante la amenaza de sacar dólares del país o sacándolos sin amenazar.”  https://bit.ly/2xftdi3

 

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