Dolarizar sin Biscay

Por Alejandro Enrique para La Insuperable

El despido por decreto de Pedro Biscay, director del Banco Central, fue una noticia desalentadora no sólo porque desbarató cualquier esperanza de conservar lo poco que quedaba de institucionalidad, sino también porque anticipó la posible llegada de otras que se prevén mucho peores.

Biscay había advertido, como lo reiteró tras la arbitraria desvinculación, que “hay síntomas muy concretos en la economía argentina que nos están llevando a la dolarización” (1). Esta y otras sensatas advertencias exacerbaron la intolerancia de la cúpula de Cambiemos. La comisión bicameral —prevista en el artículo noveno de la carta orgánica del BCRA—, reunida prácticamente en secreto, aconsejó desvincular al director en base a recortes de prensa y con los votos automático-notariales de Federico Pinedo, Eduardo Amadeo y Luciano Laspina. El ejecutivo, sin estar obligado a seguir a pie juntillas el consejo de la comisión, apuró sin disimulo ni rigor argumental el decreto que publicó en tiempo récord.

En un contexto en el que el BCRA carece de instrumentos para regular el mercado cambiario (2), el dólar oficial sube de manera sostenida, el ilegal —que responde a los heterónimos de blue, negro o paralelo— vuelve a estar en el candelero con ventaja de, al menos, un tres por ciento, los tradicionales depósitos a plazo fijo se reducen, la inflación no cede y, aunque de las LEBACs se hable hasta en los almacenes de barrio, los especuladores más avezados las abandonan paulatinamente para dolarizar sus carteras, la advertencia de Pedro Biscay debería preocupar más que irritar.

En tren de agudizar inquietudes, la declaración jurada del ministro de hacienda, el mismo que insiste en destacar las bondades de invertir en pesos, reveló que sólo un cuarto de su patrimonio no está en el exterior, es decir: el grueso de sus “ahorros” se encuentra nominado en moneda extranjera, fuera de Argentina, en línea con EMBI+, familiarmente conocido como “riesgo país”, que ahora no se difunde con la insistencia de otros tiempos, pero que está a la par del de Egipto y, en el plano regional, muy por encima del promedio latinoamericano.

El Banco Central, con la forzada salida de Biscay, puso fin al riesgo de que las disidencias internas pudiesen tomar estado público. Sumó hermetismo a los morbosos placeres de la venganza y el regodeo autocrático. La dolarización de hecho, sin embargo, es insoslayable. La mayor inquietud, a partir de ahora, estará en prever si se generarán las condiciones para llegar a una dolarización plena, es decir, de derecho.

El posible adiós a la moneda propia ya no es algo tan lejano. La recordada convertibilidad fue un ensayo aproximativo que, tal vez, los ideólogos del PRO consideren adecuado profundizar ahora. Muchas de las condiciones necesarias para abandonar la soberanía monetaria ya están dadas.  Con los avales estratégicos imprescindibles, la decisión política de imponer una dolarización total, fulminante, de la noche a la mañana, sólo requeriría formalidades y un paquete de medidas. Revisar el marketing, las justificaciones, características e implicancias de la dolarización ecuatoriana de principios de siglo, con su tristemente célebre feriado bancario incluido, no sería un mal ejercicio para anticiparse a futuros escenarios traumáticos.

1) https://radiocut.fm/audiocut/pedro-biscay-hay-sintomas-de-que-nos-estan-llevando-a-la-dolarizacion/

2) Para ampliar: http://eppa.com.ar/wp-content/uploads/2017/07/Solicitada-en-apoyo-a-Pedro-Biscay.pdf y https://www.pagina12.com.ar/53342-tiempo-de-rifar-reservas

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