Llegó la “depreflación”

Cambiemos logró que la economía presente una depresión -tasas de crecimiento negativas- acompañada de altísima inflación

Por Tomás Palazzo para Noticias La Insuperable

En 1976, cuando recibió el Nobel de Economía, el conocido economista norteamericano conservador, impulsor del monetarismo, Milton Friedman, propuso introducir el término “depreflación” para los casos en que hay depresión –tasas de crecimiento negativas- acompañada de inflación. La propuesta no prosperó y el término está prácticamente olvidado.

Pero, el gobierno de Cambiemos y el mejor equipo de los últimos 50 años, que todo lo puede, parece querer sacar a flote la propuesta de Friedman provocando esta política “sui generis” en la que logra una inflación desbocada con caída de las ventas y de la producción y aumento de la desocupación.

Desde el CESO (Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz), el equipo liderado por el economísta Andrés Asiain, nos recuerda en su ultimo Informe Económico Mensual (febrero 2019) que “a más de tres años de aplicación del programa económico liberal y a cuatro meses de implementarse el experimento ultramonetarista de cero crecimiento de la base monetaria, la economía argentina se hunde en la peor combinación posible: una brutal caída de la actividad económica y el empleo, acompañada de una inflación fuera de control”.

La combinación de depresión en la actividad económica con una inflación en ascenso se denomina técnicamente como “depreflación”, un término de escasa difusión entre los economistas que, como máximo, aceptaban hasta ahora la estanflación (estancamiento productivo con inflación). La depreflación argentina es el resultado directo de la aplicación del programa económico impuesto por el FMI a cambio de dólares frescos que eviten la cesación de pagos de las deudas antes de las elecciones de octubre”.

Según el CESO, “la imposición de una política de dólar flexible, eufemismo con el que se promovió la última megadevaluación, acelera la suba de los precios. Esa inflación es el instrumento deliberadamente promovido para contraer los ingresos reales de la población y, de esa manera, reducir la demanda de dólares por la vía de la recesión económica. La menor producción reduce las importaciones de insumos y, al desalentar la inversión, contrae la compra de medios de producción importados; la merma de los ingresos de la población reduce las importaciones de bienes de consumo y el turismo en el exterior; y la menor capacidad de ahorro pincha la demanda minorista de dólares. En paralelo, el ajuste de los gastos públicos por debajo de la evolución de los precios (y de la recaudación nominal) promueve la reducción del déficit fiscal primario, mientras profundiza la caída de la actividad económica”.

La consecuencia es un derrumbe de la actividad productiva acompañada por una exacerbación del proceso inflacionario. Con afilada dureza, el equipo económico del CESO remarca que esto es “algo habitual en la triste historia económica argentina de crisis externas pero que la mayor parte de los economistas del gobierno (incluyendo allí a los del FMI) desconocen por su débil formación, muy dependiente intelectualmente de corrientes teóricas de los países centrales y con una grave ignorancia del pensamiento económico nacional y latinoamericano”.

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