Las preguntas son exactamente las opuestas

El ilusionismo en los medios de comunicación y los políticos argentinos comienza a ser indignante. Dentro de los opinólogos económicos flotaba el interrogante si el FMI liberaría las manos del Banco Central para intervenir (en nuestra visión, facilitar) dólares a los enamorados por la fuga de capitales. Algunas plumas incisivas dudaban de tal generosidad del organismo con argumentos vacíos, tan extravagantes y groseros como los difundidos por los propios compradores de divisas.

Por: Lic. Alejandro Marcó del Pont

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La pregunta inicial sería ¿con quién estoy negociando para que permita trasladar los dólares del conveniente Sinceramiento Fiscal o Exteriorización de bienes y monedas (blanqueo de capitales), y que permanecían sin declarar y nadie sabe producto de qué negocios son? Quienes exteriorizaron su dinero lo permutaron por pesos a la espera de la maduración de sus negocios, mientras se beneficiaban de tasa de interés altas (LABAC), y ahora, ya legalizados y aceptados por la Administración Federal de Ingresos Públicos, quieren poner a resguardo en otro país, o en los paraísos fiscales de donde provienen, o como quieran llamarle.

El negociadores obvio que quien permite que los inversores externos, así como los empresarios locales y miembros del actual gobierno, obtengan divisas para abandonar el país, en una nación con dólares escasos, y bajo la idea de un plan económico, se llama FMI. Ese organismo internacional ha tenido en los últimos 15 años tres presidentes, Rodrigo Rato, de España, actualmente en prisión; Dominique Strauss–Kahn, francés, detenido en 2011 por supuesta violación, quien hoy vive oculto en Marruecos con su cuarta esposa, que se dedica ¿a…?, a asesorar a jefes de estado africanos, como correspondía, y Christine Lagarde, francesa, condenada por desvío de fondos.

Con semejantes antecedentes, la pregunta debería ser ¿por qué no? ¿Qué le impediría tomar esta decisión a un organismo que fue convocado para facilitar la maniobra? ¿A qué se debería que un organismo, que no se escandaliza, ya no digamos de sus fracasadas políticas económicas por el mundo, sino del historial de sus presidentes, considerar inapropiada la función de permitir a quienes provocaron un magistral hurto al país, llevarse los beneficios de su ejecución?

Lo que estaba establecido como la nueva política monetaria, las bandas de intervención cambiaria, en las cuales el BCRA solo podía realizar ventas de U$S 60 millones de dólares diarios, si no pasaba el techo de $51.44, ahora, viendo que la puerta se angosta y que los tiempos no dan para que todos coloquen sus fondos a resguardo antes de las elecciones, acelera su liquidación. Facilita los dólares, para llegar, hasta donde se pueda, liquidando U$S 250 millones diarios, que, al entender de los periódicos económicos, el mercado mira de manera positiva, sobre todo cuando ellos son el mercado .

Los mercadosaquí tenemos el siguiente paso de las mentiras, los mercados. ¿Quiénes son los actores que ofrecen dólares y quiénes se los llevan? De hecho, la pregunta debería ser: ¿a quién beneficia la negociación con ex convictos o condenados?

Hay dos grandes oferentes de dólares en la economía actual, posteriores al desastre del sector externo macrista. Uno es el propio FMI, que ya mandó el 9 de abril los U$S 10.835 millones del tercer tramo del préstamo general, y que debería, con una liquidación propuesta de U$S 60 millones diarios en 20 días hábiles al mes, una media mensual unos U$S 1.360 millones, que alcanzan como muestra el cuadro, exactamente hasta noviembre y pulverizaría los U$S 10.835 del FMI, que es lo que podrían sacar del país.

El segundo oferente es el sector agropecuario, sobre todo el sojero, que aportaría unos U$S 17.390 millones, dependiendo del escenario que se tome, y que, al entender de la Bolsa de Comercio de Rosario, con suerte, liquidará unos U$S 10 millones más.

El problema del sector agropecuario es que, también se cree, tiene la posibilidad de guardar hasta un 70% de la cosecha, otra parte dilatarla con ventas a fijar precios, por lo que la liquidación de divisas, con suerte, sería la “simulación de liquidación de exportaciones”, aunque puede ser menor. ¿Por qué sería esto así? Por las mismas razones de siempre, más incentivos.

Veamos. Durante el 2018 tres empresas, todas americanas, concentraron el 75% de las exportaciones argentinas de soja y sus derivados: Cargill, ADM Agro y Bunge. Detrás, para completar el 90%, se encuentran dos argentinas, A.G.D y Vicentin, una china, Cofco, y una francesa, Dreyfus. La pregunta aquí sería, ¿por qué estas trasnacionales tendrían que liquidar al precio actual?

En principio no hay ningún sentido nacional para apoyar al gobierno, porque son, en su mayoría, extranjeras. Ninguna de ellas hace beneficencia, así que una cosa es una liquidación con un dólar a 43 y otra con un dólar a 47, y más aún, una con dólar por encima de los 51 pesos. El problema es que los que vemos aquí no son solo los oferentes de dólares, sino los exportadores de los mismos.

O sea, quienes liquidan, en el caso que quisieran, son también quienes transfieren dólares al exterior, ya sea como remesas por sus ganancias, o simplemente, en cuentas donde puedan realizar sus pagos, ya que tienen diez años para liquidar.

Ahora, ¿quiénes son los demandantes? En principio, quienes trajeron el dinero para hacer negocio desde el exterior. Algunos se encuentran en el cuadro de abajo, y sus demanda sobrepasarían los U$S 10 millones. Hay unos U$S 25 millones a plazo fijo que, seguramente, no en su totalidad, quieran emprender la retirada. De parte de los particulares compran para atesorar cuando hay corrida unos 1.500 millones.

La cuenta, con poco detalle, generaría una fuga de entre 25.000 y 32.000 millones de dólares, no toda se produciría en el mismo momento, pero se aceleraría a medida que se acerquen las elecciones. El dinero que se encuentra a disposición, ¿alcanza? En algunos meses sí, sobre todo de mayo a agosto, pero de ahí en más no podrían solventar la fuga, ni liquidando 250 millones de dólares diarios.

¿Cuál es la ingeniosa solución del gobierno? Bueno, está coqueteando con asustar a las exportadores con mayores retenciones, lo que los tentaría a liquidar ahora, todo en este corto lapso, algo que les convendría. En el mediano plazo, quizás liquiden solos, porque las necesidades de moneda extranjera serán centrales para quien se encuentre al frente del ejecutivo el año que viene, y es más que posible que las retenciones vuelvan a jugar su papel.

Todo esto sería muy poco manejable con las convulsiones actuales, y suponiendo que se mantenga el stock de Leliq, de 1 billón de pesos, unos U$S 25MM, que se renueva semanalmente, cosa que está costando alrededor de U$S 4.500 millones anuales en interés y una tasa del 73%. Esto resulta, simple y llanamente, imposible de sostener. Señores, a los botes.

Gentileza: El Tábano Economista

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