Cuando el agua mata

El océano Pacífico se está volviendo más ácido y está disolviendo los caparazones de algunas especies de cangrejos.

Por Mario Rovina para La Vanguardia Digital

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Desde la revolución industrial hasta la actualidad, los seres humanos hemos aumentado la presencia de dióxido de carbono en la atmósfera habiendo pasado de 280 partes por millón a finales del siglo XVIII a las más de 400 partes por millón actuales.

Los océanos del mundo absorben alrededor del 30% de ese dióxido de carbono (CO2) liberado a la atmósfera. Esto quiere decir que, si aumentan los niveles de CO2 en esta, también lo harán en las grandes masas de agua que separan los continentes, resultando en aumento de su acidez.

Según un reciente estudio publicado en la revista “Science of the Total Environment”, se sabe que el mar está absorbiendo una gran cantidad de dióxido de carbono de la atmósfera, causando significativas reducciones de los niveles de pH en el agua. Los cangrejos han sido los más afectados pues por la alta concentración de ácido han llegado a perder sus caparazones.

La investigación, financiada por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), señaló que la acidificación del océano cambia las costas pues libera exceso de nutrientes que aumentan la temperatura y la salinidad del mar. Para los crustáceos y corales esta situación es grave pues dependen de los iones de carbono, que disminuyen en aguas más ácidas, para poder construir las conchas y esqueletos de coral lo suficientemente fuertes.

Los océanos del mundo absorben alrededor del 30% de ese dióxido de carbono (CO2) liberado a la atmósfera. Esto quiere decir que, si aumentan los niveles de CO2 en esta, también lo harán en las grandes masas de agua que separan los continentes, resultando en aumento de su acidez.

La especie más afectada es el cangrejo Dungeness (Metacarcinus magister) que vive en sus aguas costera. Según explica la investigación, los niveles bajos de pH en su hábitat natural están disolviendo partes de su caparazón y dañando sus órganos sensoriales. Los investigadores añadieron que, si bien se sabía que la acidificación afectaría a los cangrejos, no se esperaba que esto suceda tan rápido.

“Si los cangrejos ya están afectados, realmente debemos asegurarnos de prestar mucha más atención a los diversos componentes de la cadena alimentaria antes de que sea demasiado tarde”, dijo la autora principal del estudio, Nina Bednarsek, científica principal del Proyecto de investigación Agua Costera del Sur de California.

El estudio advierte que los cangrejos afectados fueron hallados en la costa oeste de Estados Unidos a profundidades inferiores a los 200 metros. Esta especie habita desde Alaska hasta Baja California (México) y puede alcanzar un tamaño de 20 centímetros y son muy apreciados en la gastronomía por su carne.

MÁS DIÓXIDO DE CARBONO, MÁS ACIDEZ

Hace un par de años sorprendía la noticia de que los mares y los océanos estaban absorbiendo entre un 30% y 60% más de dióxido de carbono de lo que se creía. Esta situación provoca un cambio en la química de las aguas reduciendo el pH por debajo del nivel 6, es decir, acidificándolo. Ahora, la situación del océano Pacífico no solo confirma las hipótesis anteriores, sino que además ratifica que un cambio en la química del agua tiene un efecto contagio en todo el ecosistema que lo rodea.

En consecuencia, el océano se está acidificando porque absorbe más dióxido de carbono de la atmósfera, lo que reduce los niveles de pH en el agua. La acidificación del océano cambia las costas, liberando el exceso de nutrientes que pueden crear floraciones de algas y aumentando la temperatura y la salinidad del mar.

El problema es que los iones de carbonato que los crustáceos y corales utilizan para construir sus conchas y esqueletos son menos abundantes en aguas más ácidas, por lo que se les hace más difícil construir conchas y caparazones más fuertes. Como consecuencia de este nuevo contexto químico, la cubierta de las larvas de los futuros cangrejos no llega a formarse como debe, quedando dañados partes de sus órganos sensoriales. La delicada situación de los caparazones afecta en especial a toda la comunidad de cangrejos Dungeness, porque les hace flotar peor y les convierte en más vulnerables de cara a los depredadores.

La acidificación del océano cambia las costas, liberando el exceso de nutrientes que pueden crear floraciones de algas y aumentando la temperatura y la salinidad del mar.

Los científicos sostienen que se necesitará más investigación para determinar si la disolución externa observada en los cangrejos en esta etapa temprana de la vida podría llevarse a etapas posteriores, incluida la etapa adulta reproductiva, y cuáles pueden ser las consecuencias para la dinámica de toda la población.

Al margen de las consecuencias ambientales y tróficas, la reducción del número de poblaciones de esta especie también afecta a la economía de la zona, ya que se trata de un crustáceo muy demandado en la pesca del noroeste del Pacífico.

Los investigadores advierten que lo único que se puede hacer es reducir al máximo posible la huella de carbono y prever tanto ambiental como económicamente cuáles podrían ser las consecuencias de esta situación para, así, poder enfrentarlas mejor a futuro.

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