Falleció Silvio Marzolini

La leyenda de Boca y la Selección tenía 79 años

Por la Redacción de Noticias La Insuperable

Silvio Marzolini, leyenda de Boca Juniors y de la Selección Argentina, falleció este viernes a los 79 años a consecuencia de una dura enfermedad cerebrovascular que se agravó en las últimas semanas, confirmaron a Efe fuentes de la familia.

El exdefensa, que comenzó su carrera en Ferrocarril Oeste y que conquistó seis títulos con Boca Juniors, fue uno de los grandes referentes xeneizes a lo largo de su historia, así como también de la Selección Albiceleste con la que disputó los Mundiales de 1962 y 1966.

Como director técnico condujo el Boca Juniors como campeón del Torneo Metropolitano de 1981 con un juvenil Diego Maradona como figura estelar en la única conquista del “Diego” con el club de sus amores.

Su historia con Maradona lo reencontró en 1995, cuando Maradona regresó a Boca Juniors acompañado de Claudio Caniggia. Marzolini, que había sufrido un accidente cereborvascular en junio de 2019, estuvo mucho tiempo internado en el Instituto Fleni y atravesaba sus últimos días con un estado de salud delicado en su casa del barrio porteño de Belgrano.

Marzolini fue, para muchos, el mejor marcador de punta izquierda de la historia del fútbol argentino. Brilló en el Mundial de Inglaterra 1966 con la selección argentina, fue múltiple campeón con Boca y sex symbol de los años ’60.

Con buena técnica, salida clara y elegante, garra en el momento de marcar, muy buena proyección por la izquierda y criterio para jugar, siempre fue fuerte en sus convicciones porque íntimamente estaba seguro de sí mismo. Fue así que pudo jugar en el Real Madrid, la Fiorentina, la Juventus o el Milan, pero prefirió siempre continuar en el Xeneize, equipo al que llegó procedente de Ferro Carril Oeste en 1960 y con el que consiguió todos sus títulos hasta su retiro en 1972. Marzolini nació en Barracas el 4 de octubre de 1940.

Creció en una familia de origen italiano (Eligio, su padre, carpintero, y su madre Emilia). No fue casual que desde muy pequeño comenzara a jugar al fútbol en el equipo Flecha de Oro. Poco tiempo después fue campeón de los Juegos Infantiles Evita con el Antártida Argentina. Apenas tenía 11 años y, pese a lo fino de su juego, lo colocaron de marcador de punta porque lo veían muy chiquito. Recaló en Deportivo Italiano en plena adolescencia mientras trabajaba en el puerto como dibujante para una compañía subcontratada por Fiat y hasta jugó para el equipo de la empresa automovilística un torneo de italianos en la Argentina. Ahí fue invitado a ir a la Juventus. “Ganaba muy bien en mi trabajo, así que la empresa no entendía por qué yo quería comenzar de cero en el fútbol porque me decían que tenía futuro con mis dibujos. Cuando les dije que había pasado la prueba y me quería ir, me dijeron que me iba a arrepentir”, le dijo Marzolini al periodista inglés Jonathan Wilson para su libro Ángeles con cara sucia.

A los 14 años, siguiendo a su hermano, ingresó en la octava de Ferro. Ya tenía claro que lo suyo era el fútbol y estaba seguro de sus condiciones, por lo que le exigió a los dirigentes que lo dejaran jugar. Esa tensión derivó en que lo suspendieran por dos años en los que participó en torneos no afiliados a la AFA y gustó tanto que casi termina jugando en la Roma de Italia con tan solo 18 años. Sin embargo, el Verde del Oeste le negó el pase, pero al mismo tiempo, esa situación forzó que le prestaran más atención haciéndolo debutar en Primera poco después, el 31 de mayo de 1959 ante Boca (1-1).

Varias fechas más tarde lo expulsaron, cumplió una larga suspensión y justamente volvió ante el elenco de la Ribera para la revancha, en la Bombonera. Ferro no solo se impuso 2-1 con goles de Juárez y Berón (y descontó Herminio Pierino González para los locales), sino que anuló por completo al puntero Motoneta Nardiello. Ese equipo de Ferro, en el que atajaba Antonio Roma, terminó cuarto en el torneo que ganó San Lorenzo.

Con sólo 22 partidos en Primera, Marzolini era transferido a Boca junto a Roma en el verano de 1960. Era la época del llamado “Fútbol espectáculo” y el presidente del cuadro azul y oro, Alberto J. Armando, había decidido contratar a uruguayos y brasileños, por lo que llegaron al club 15 jugadores nuevos. En Boca, Marzolini coincidió con un ciclo de esplendor en la década de los ’60 y fue campeón argentino en 1962, 1964, 1965, de los Nacionales de 1969 y 1970 y de la Copa Argentina de 1969, y llegó a la final de la Copa Libertadores de 1963 pero allí fue derrotado por el Santos de Pelé. “Boca fue el primer equipo argentino que le dio importancia a la Copa Libertadores y así nos fue, llegamos a la final contra el Santos que era una maravilla, ellos jugaban muy bien. Yo creo que Holanda de 1974 fue el mejor en función de equipo, pero ese Santos era maravilloso en lo individual. No les pudimos ganar en Buenos Aires y ahí perdimos la posibilidad de ser campeones”, reconoció tiempo después de aquella definición sudamericana.

“En Boca fue clave la posición de Alberto Mario González porque, aunque jugaba de 11, era volante ventilador, por lo que me dejaba libre el corredor izquierdo”, recordó con el paso del tiempo. También fue importante en su carrera el ex jugador de los años ’40 Bernardo Gandulla. Había dirigido a Boca entre 1957 y 1958 pero permaneció en el staff en los años siguientes. “Recuerdo que cometí un error del que nadie se había percatado. Si el extremo lateral hubiese corrido más rápido, yo me habría quedado allí pensando ‘carajo, ahora cruza y hacen un gol’. Pero Gandulla me dijo ‘No es necesario que seas testigo: si estás fuera de la acción, tenés que correr al área y ver si conseguís esa pelota suelta’. Y tenía razón: los errores están ahí para ser corregidos”.

Marzolini integró grandes equipos de Boca en la primera mitad de la década del ’70, que se caracterizaban por la sólida defensa, desde un volante central como Antonio Ubaldo Rattín hasta defensores como el marcador de punta derecha Carmelo Cholo Simeone o marcadores centrales como José María Silvero, Alcides Silveyra o el brasileño Orlando.

Pudo haber ido al Milan en 1963, y al Real Madrid o a la Fiorentina en 1966 a partir de su brillante paso por la selección argentina, en la que jugó 28 partidos y participó en dos Mundiales, 1962 (“no teníamos amistosos, no teníamos nada, y así fuimos al torneo sin saber lo que pasaba en Europa”) y 1966 (en éste fue considerado el mejor lateral izquierdo de campeonato, incluso por delante del italiano Giacinto Facchetti y del brasileño Nilton Santos). Cuando terminó el partido de los cuartos de final ante Inglaterra, el de la expulsión de Rattín, intercambió camiseta con Bobby Charlton y la usó por años como pijama, aunque la entregaba cada tanto para ser exhibida en museos. “Ese Mundial ya fue distinto que el de Chile porque conocíamos, teníamos más posibilidades, llegamos a formar un grupo muy unido. Lo que pasó contra Inglaterra fue una injusticia porque ya nos había dicho el DT Juan Carlos Lorenzo lo que también advertía el presidente de la AFA, Valentín Suárez: que tuviéramos cuidado, que Rattín tenía que hablar con el árbitro para quejarse y pedir el intérprete, que mostrando la cinta de capitán lo podía hacer, y eso no existió”, recordó más de una vez entre risas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s