Otra licitación a dedo en tierras de Larreta

Ciento veinte millones para una empresa amiga de la casa

Por Guillermo Carlos Delgado Jordan para Noticias La Insperable

A poco de cumplimetarse 6 meses de cuando el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta tuvo la “valentía” de despedir a un funcionario que había contratado por un monto millonario a un hotel de su hermana (de la hermana del funcionario no, de la hermana de él) y en un acting propio de los mejores tablones de la avenida Corrientes prometió a cuanto medio hegemónico haya querido reproducirlo textualmente, transparentar en un todo los procesos de contratación porteños, como buen discurso del equipo Cambiemos, la realidad sigue yendo diametralmente opuesta a cada vocablo esgrimido.

El funcionario “ido” hace seis meses, Gonzalo Robredo (primo de Marcos Peña, recordemos), cual película Clase B emitida en SyFy, se renueva en curiosas contrataciones que siguen apareciendo en el Boletín Oficial capitalino repartiendo millones a diestra y siniestra cual zoombie resucitado; hacer un seguimiento de una contratación del gobierno porteño se está volviendo más complicado que comprender el Manuscrito Voynich y, las irregularidades en las contrataciones siguen su curso como el Rhin (o al menos así dirían Los Estelares).

Por intermedio de la RESOLUCIÓN N.° 106/SSGEOPE/20 la Subsecretaria de Gestión Operativa de la Ciudad, Claudia Gabriela Jaime, aprobó la Licitación Pública N° 623-1815-LPU19 mediante la cual se adjudicó “la Contratación del Servicio de Mantenimiento Integral, Preventivo y Correctivo (Reparaciones Menores y Mayores) de la Flota Automotor del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con destino a la Dirección General de Gestión de la Flota Automotor, dependiente de la Subsecretaria de Gestión Operativa del Ministerio de Hacienda y Finanzas del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, de acuerdo con el procedimiento electrónico de Adquisiciones y Contrataciones denominado Buenos Aires Compras (BAC), a la firma AUTOSUCHIN S.R.L., en la suma total de hasta Pesos Ciento Veinte Millones con 00/100 ($ 120.000.000,00.-)”.

La cosa pasó a mayores cuando los otros participantes en la puja se enteraron de la decisión dado que, argumentaron, dicha adjudicación era inadmisible porque la empresa, Autosuchin, no contaba con los requisitos legales ni financieros para ese rubro, cosa que, al parecer, fue pasada por alto. Dos de las mismas, EDENRED ARGENTINA S.A. y LAX SA, realizaron una impugnación a la evaluación dictaminada, pero desde el gobierno, con un cuatro de copas y un ancho falso, les impugnaron la impugnación.

La designación de Autosuchin  es grave ya que no tiene o no presenta la descripción de la  plataforma de gestión  y según el art 26 del pliego  es causa automática de desestimación. Tampoco, a diferencia de los otros competidores, la empresa de Daniel Suchin no tenía normas ISO certificadas a la fecha de presentación. En ningún momento explican cómo será la metodología de trabajo para asignar turnos para tantas unidades y, al ser un taller especializado en mantenimiento, no presenta credenciales ni software para administración de flotas”, explican quienes accedieron a las principales inconsistencias. “Muchos de los proveedores presentados por Autosuchin tienen deudas tributarias y denuncias en defensa del consumidor”, concluyen.

Pero, para que no quede en que solo parezca que los que perdieron se enojaron y dicen cualquiera, veamos un ejemplo que no solo desenmascara lo irregular del proceso, sino que muestras, además, la torpeza de lo actuado

El primer llamado a licitación se realiza para el día 4 de febrero de 2020, postergándose luego para el 19 de dicho mes, cuando se recibieron las ofertas. Luego de mucho deliberar, finalmente, la Comisión Evaluadora de Ofertas aconsejó contratar a Autosuchin el día 2 de junio, otorgándole el fantástico contrato de 120 millones de pesos, algo totalmente irregular si se tiene en cuenta que el capital social de la empresa era de, el uno por mil de ese importe. Si, 12 mil pesitos, poco menos de lo que cuenta Martita, la quiosquera de la esquina, que con más capital que Autosuchin no logra ni que le fíen los cigarrillos una semana.

Como no podían entregarle a Autosuchin un contrato de 120 palos con tal ridículo capital, “inventan” que el 27 de febrero hubo una reunión de socios donde elevaron el capital social de 12.000 a 5 millones de pesos, cosa que publican recién en el Boletín Oficial del 28 de julio, cuando ya estaba todo cocinado. Y es más, desprolijidades que siguen, la “supuesta” reunión ocurrió 8 días después de presentadas las ofertas.

Autosuchin es el dueño de AutoPlanet, que cuenta entre sus clientes, según indica su web, a entidades como SAME, la Policía de Seguridad Aeroportuaria, la Policía de la Ciudad, el Ministerio de Seguridad de la Nación y el Gobierno de la Ciudad, entre otros. Amigo de la casa.

1 Comment

  1. PARA BIEN ENTERARSE VECINOS DEL ABL Y OTROS DE BUENOS AIRES CIUDAD: Un informe del legislador Matías Barroetaveña (FdT) registró que desde 2009 el Gobierno porteño vendió 150 hectáreas de la Ciudad y posibilitó la venta de 78 de la Nación. Fueron destinadas a negocios inmobiliarios. En esas superficies podrían haber construido viviendas para 160 mil personas o incrementar el 40% de los espacios verdes. ( Hoy en Página12)

    Entrevista de Alejo Vivaqua el 28 de agosto de 2019 en http://www.ponele.info. Aquí fragmento inicial:
    Arquitecto, urbanista y ensayista ligado a la revista de debate Herramienta, Silvio Schachter es un investigador que trabaja con problemáticas relacionadas con la vida en la ciudad.

    Crítico de la mirada neoliberal y privatizadora de la gestión actual, sus cañones también apuntan hacia buena parte de las instituciones relacionadas al mundo de la arquitectura, a las que ve en una actitud pasiva (en el mejor de los casos) o cómplice frente a muchos de los negociados inmobiliarios que desde hace tiempo se vienen llevando a cabo en Buenos Aires, un entramado que, junto con el emoji del musculito y el timbreo, ya forma parte del ADN del PRO y sus aliados.

    De la Sociedad Central de Arquitectos, la asociación que nuclea desde hace décadas a muchos de los profesionales, dice por ejemplo que “fue un lugar muy combativo pero que ahora lo único que quiere es administrar concursos”. El mismo tono utiliza para referirse a la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU), una institución que (con excepciones, aclara) parece haber “perdido toda mirada crítica de la realidad”.

    Pero lejos de solo ir al choque, en esta entrevista con Ponele Schachter analiza reflexivamente la situación en la Ciudad de Buenos Aires después de la aprobación –no exenta de críticas– en diciembre pasado de los nuevos Códigos Urbanísticos y de Edificación, y pone la lupa en el modo de relacionarnos en pleno siglo XXI con el espacio público (Continúa CON FUNDAMENTOS COMPROBABLES en la web)

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