Larreta, la hermana y la construcción del mensaje

Una rápida reacción del gobierno de la Ciudad evitó una catástrofe que los medios de comunicación ayudaron a ocultar. Rodríguez Larreta y dos renuncias que no cambian nada.

Por Guillermo Carlos Delgado Jordan para Noticias La Insuperable

En el día de ayer el equipo de Horacio Rodríguez Larreta dio muestras de encontrarse un paso adelante, y lo hizo con la complicidad de los grandes medios de comunicación, sumados a una compleja red satelital de información que, en lo que se refiere a cantidad de componentes, se ha multiplicado en los últimos años, pero en lo que hace a calidad está lejos de haber crecido.

Comenzando esta historia por el final, ayer por la tarde el gobierno de la Ciudad emitió un comunicado que sorprendió a la mayoría en paños menores: el anuncio de dos importantes renuncias dentro del gobierno fruto de “polémicas” contrataciones y la venta de un flamante sistema de transparencia en futuras compras. Una de las renuncias, la de Nicolás Montovio, subsecretario de Administración del Sistema de Salud, el firmante de la cuestionada compra de barbijos a 3.000 pesos, era en cierta medida esperada, y se había convertido en una piedra en el zapato del jefe de Gobierno. Pero la otra, la de Gonzalo Robredo, presidente del Ente de Turismo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires descolocó a todos; o casi. Solo un puñado de medios, tres o cuatro apenas, de los considerados “no hegemónicos”, habían publicado algo previo al respecto. Los “grandes” nada. Y en eso radica el reconocimiento del autor de esta nota (y de la que disparó la “renuncia” de Gonzalo Robredo) al poder de reacción de Rodríguez Larreta.

El día viernes, con las últimas luces del sol, desde este medio publicamos la primicia de la contratación por parte del Ente de Turismo del Hotel BA Central para alojar allí a personas con sintomatología y/o diagnóstico correspondiente al virus COVID-19. La contratación de hoteles para alojar “repatriados” ya era algo conocido. La “noticia” que originaba la primicia es que por el alquiler ese hotel se le pagarían más de 5 millones de pesos a la firma Midas Hotel Management S.A., cuya Directora Titular no es otra que Ximena Vallarino Alfaro Diaz Alberdi, media hermana del Jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta a través del segundo matrimonio de su madre, María Cristina Díaz Alberdi, con Gaspar Emilio Vallarino Alfaro. Y como agregábamos, también como primicia, era Director también en Midas Ignacio Sáenz Valiente, el hombre que le vendió a Larreta los barbijos de 3.000 pesos.

En ningún momento se hablaba allí de un “perjuicio económico” para el Estado o de la existencia de sobreprecios. Solo del detalle de la “contratación directa” de una empresa de un familiar muy directo de Larreta.

Anticipar la jugada

Una de las grandes claves de los triunfadores está en el saber leer el contexto y “anticipar la jugada”, lo que significa saber ver lo que va a venir y preparar la mejor estrategia para evitar consecuencias no deseadas, o al menos, mitigarlas. Un tema de gran “sensibilidad” y rápida respuesta en el público es el nepotismo: esa cuestión de meter o beneficiar a familiares que tienen algunos que nos gobiernan. La primicia brindada por este autor pronto empezó a circular por las redes y ni siquiera los trolls lograban esgrimir un argumento convincente que detuviera su avance. Algunos medios como este, que luchan todos los días por brindar un panorama alternativo al mundo de las noticias, pronto se hicieron eco y varios lo hicieron (y se agradece) con la consiguiente mención al medio o a su autor. Otros, miserables y con evidentes necesidades de mejorar su estima, intentaron adjudicarse el mérito. Pero ese no es el punto.

El entorno de Larreta ya venía analizando oficializar la semana entrante la salida de Montovio (el que autorizó la compra de barbijos). El humor general manifestaba su malestar (más aun comparándolo con los despidos inmediatos tras los famosos fideos de Arroyo) y hasta algunos medios adeptos pedían la cabeza para sacarle esa “manchita” de la amplia frente del jefe de Gobierno, mostrado desde la hegemonía como el nuevo conductor del proyecto del neocambiemismo. Pero cuando entre las horas que vinculan a la noche del viernes con la mañana del sábado la noticia del hotel de la hermana crecía a pasos agigantados, hubo reunión de emergencia en el cabildeo porteño. Recibir otro golpe (el del hotel) mientras aún no habían asimilado el anterior (el de los barbijos) podía provocar graves consecuencias para Larreta. Y entonces, anticiparon la jugada.

Para ello contaron con la complicidad de los medios que silenciaron la noticia de la polémica contratación nepótica: una periodista de La Nación, por ejemplo, confirmó a allegados a nuestro medio que estaba al tanto de la misma – aún antes de que yo lo publique, afirmó- y obviamente antes de que desde el gobierno oficialicen las renuncias, pero eligieron publicarlo después.

El motivo: poder manejar el mensaje. En el mundo de las comunicaciones, la verdad no es lo que es; es lo que se dice que fue.

La construcción del mensaje

Tal vez por la monstruosidad de su volumen, o más seguro aún, por la cercanía y la necesidad mutua con el gobierno capitalino, dos medios, casi en simultáneo, dieron la primicia de las “renuncias” de los funcionarios. La del hombre de los barbijos decantaba. ¿Pero cómo explicar la de Robredo?

Para la amplia mayoría de los argentinos lo del “hotel de la hermana” todavía no había sucedido. Qué mejor entonces que venderlo como “prevención” y tratando de manejar el costado flaco de la cuestión: la hermana de Rodríguez Larreta sacó un beneficio económico de un contrato con el gobierno que maneja su hermano.

Como dijimos, dos medios, casi en simultáneo, manejaron la primicia del comunicado: Clarín e Infobae; al rato se sumó La Nación (los tres grandes beneficiarios de la publicidad virtual del gobierno capitalino). Cada uno, respetando su estilo, o con más o menos agregados, bajó el mensaje, que consistió en una reproducción casi textual del comunicado oficial, con mención del “detalle” de la hermana presente en el mismo y con el agregado de datos de color. Sin cuestionamientos, sin foco en Rodríguez Larreta.

Clarín habla del precio pagado para luego afirmar: “Vale aclarar que esta empresa no es la dueña del hotel, sino que lo administra. En su directorio participa la hermana del Jefe de Gobierno. El Jefe de Gobierno no tenía conocimiento de la contratación y se enteró con la publicación, ayer, en el Boletín Oficial”, aclara el comunicado del GCBA. [..] A través del comunicado que difundió este sábado, el Gobierno porteño indicó que “ese hotel se contrató originalmente con la empresa Midas Hotel Management” y remarcó: “Vale aclarar que esta empresa no es la dueña del hotel, sino que lo administra“.

Infobae apenas expresó: Uno de esos hoteles -BA CENTRAL- se contrató a través de su administradora, Midas Hotel Management, cuyo directorio está integrado por la hermana del jefe de Gobierno, Ximena Vallarino Alfaro Díaz Alberdi, hija de María Cristina Díaz Alberdi y Gaspar Emilio Vallarino Alfaro. Casualmente, la presidenta de la sociedad es Laura Jumerosky, socia de Saénz Valiente. A través de la resolución N° 67 del Ente de Turismo y con la firma de Robredo, se dispuso el pago de $5.439.511. Según se argumentó en un comunicado, Rodríguez Larreta no tenía conocimiento de esta contratación y se enteró con la publicación en el Boletín Oficial.

La Nación, en tanto, puso a tres de sus periodistas para preparar la trama: con un estilo más “investigativo”, haciendo foco en Ignacio Sáenz Valiente, hasta se las ingenian para meter a Alberto Fernández. Respecto al jefe de Gobierno, solo confirman lo que dice el comunicado oficial al exponer que:  el contrato por $5,4 millones en favor de la empresa Midas Hotel Management , que integra la media hermana de Rodríguez Larreta, Ximena Vallarino Alfaro Díaz Alberdi. […] El gobierno porteño aclaró, además, que Rodríguez Larreta “no tenía conocimiento” de la contratación a una empresa de su media hermana y que “se enteró el viernes con la publicación del Boletín Oficial”.

Tal como funcionan hoy los medios en la Argentina, salvo algunas excepciones, centenares de satélites tomaron alguno de estos tres mensajes y lo repitieron hasta el cansancio. Y eso se convirtió en “la verdad”. Sin análisis, sin cuestionamientos. El equipo de Larreta había conseguido el objetivo y el jefe de Gobierno quedaba expuesto ante las masas como el adalid de la transparencia.

Una vez más los grandes medios masivos de la Argentina taparon la información, disfrazaron el mensaje y lavaron la imagen del jefe de Gabinete. Después de todo es el candidato con mayor imagen positiva para un posible retorno de la neoaristocracia al poder y hay que cuidarlo.

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