El hombre que plantó la bandera argentina en California

De granadero a corso, a bordo de “La Argentina” emprendió su campaña libertadora por los mares del mundo y hasta cinco países centroamericanos le deben el celeste y blanco en su bandera.

Por Guillermo Carlos Delgado Jordan para Noticias La Insuperable

Una travesía digna de película es la que emprendió Hipólito Bouchard en tan solo dos años. Luchando contra el tráfico de esclavos, plantando la bandera argentina en norteamérica, logrando el primer reconocimiento de nuestro naciente país por parte del Rey de Hawaii y dándole el celeste y blanco de nuestra bandera a las de cinco estados centroamericanos.

Nacido el el 15 de enero de 1780 en Bormes, cerca de Saint Tropez (Francia), desde muy pequeño se incorporó a la marina y en un barco francés llegó a Buenos Aires para quedarse en 1809, pocos meses antes del comienzo de la Revolución de Mayo a la que adhirió de pleno ante la expresión de las ideas de su patria que salían de la boca de Mariano Moreno. Producida la revolución, lo nombraron segundo comandante de la recientemente creada flota nacional. Como tal tuvo su bautismo de fuego en 1811 ante los realistas durante el Combate de San Nicolás, cuando comandó el bergantín 25 de mayo. Pese a su arrojo, tuvo que luchar con la inexperiencia de jefes y subordinados y todo terminó en derrota.

Dos años más tarde, lo encontramos entre los granderos a caballo en el famoso Combate de San Lorenzo. De él dijo José de San Martín: “Dos cañones, 40 fusiles, 4 bayonetas, y una bandera que pongo en manos de V. E. y la arrancó con la vida al abanderado el valiente oficial D. Hipólito Bouchard”.

La delirante historia de Hipólito Bouchard, por Osvaldo Soriano | Cartelera  de Historia

Volvió a navegar bajo las órdenes de Guillermo Brown y en 1815 recibe su “patente de corso”, algo así como un pirata pero a las órdenes del gobierno. Dos años más tarde, a bordo de la fragata “La Argentina”, comienza su gran epopeya. Dispuesto a luchar contra el tráfico de esclavos, rumbeó para África y alcanzó Madagascar; desde allí llegaron hasta la isla de Java, en Oceanía. Luego, en Filipinas (en manos españolas), se enfrentó y venció a cinco naves piratas. Luego dispuso el bloqueo de Manila (tomó 16 barcos y dificultó el comercio provocando un descalabro en el comercio español).

Finalizada su acción en filipinas, a medioados de 1818, se dirige rumbo a Hawaii, donde tuvo noticias de que la tripulación de la nave “Chacabuco”, que había partido de Buenos Aires casi simultáneamente con él, se había sublevado y el barco se encontraba en poder del Rey de las Islas Sandwich (como se conocía entonces al territorio de Hawaii).

Bouchard se entrevistó con el rey Kamehameha y firmó un tratado donde se da por sentada la Independencia Argentina, proclamada por el Congreso de Tucumán. El rey hawaiano gobernaba las islas hacía treinta años y los viajeros lo llamaban el Napoleón de la Polinesia. Había logrado formar una confederación de las islas hawaianas con capital en Karakakowa. Kamehameha le proveyó a Bouchard 100 marinos y le devolvió, tras negociaciones, la goleta Chacabuco. La flota compuesta ahora por franceses argentinos y hawaianos, puso proa a California, y llegó a su capital, Monterrey, el 22 de julio de 1818. Tras duros combates, logró tomar el fuerte y hace flamear la bandera de Belgrano por seis días en California. Tras el ataque a Monterrey, las tropas de Bouchard arrasaron la misión de San Juan, Santa Bárbara y otros poblados españoles de alta y baja California.

Luego, el 25 de enero de 1819, bloqueó el puerto de San Blas y atacó Acapulco de México. En Guatemala destruyó Sonsonate y capturó bergantines españoles. En Nicaragua, tomó Realejo, el principal puerto español en los mares de Sur, y se apoderó de cuatro buques españoles. Así, la bandera celeste y blanca fue izada en territorio centroamericano el 4 de julio de 1818 por Bouchard en nombre de las Provincias Unidas del Río de la Plata, quien combatió y venció a las fuerzas españolas allí presentes.

Años más tarde, en 1822, el general salvadoreño Manuel José Arce, quien se oponía a la anexión de Centroamérica por parte del Imperio Mexicano, hizo confeccionar un pabellón con los colores blanco y celeste en homenaje a la bandera que fue plantada como símbolo de la libertad en las costas centroamericanas. De allí derivaran los colores de las de El Salvador, Guatemala, Honduras, Costa Rica y Nicaragua.

De Centroamérica, Bouchard viajó hacia el Perú donde siguió hostigando las posiciones españolas sobre el Pacífico. Luego, sus naves llegaron en el mes de julio de 1819 a la liberada Chile, al puerto de Valparaíso. Allí, fruto de intrigas, fue apresado. Se le inició un juicio por piratería que comenzó el 20 de julio. Finalmente, el tribunal resolvió el 9 de diciembre de 1819 la devolución de los buques, diarios y demás papeles a Bouchard. Sin embargo, el dinero y las mercancías nunca fueron devueltos.

De fuerte carácter, nunca regresó al Río de la Plata con su familia. De Chile se fue a Perú, donde San Martín luchaba por la independencia. Se estableció allí donde el gobierno peruano le donó, en premio a sus servicios, la rica hacienda de San Javier de Nazca, donde explotó un gran ingenio azucarero. Allí falleció, al parecer, asesinado por sus propios esclavos.

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